Coronavirus Jerez Dentro y fuera de los bares

  • La hostelería se anima con nuevas y próximas reaperturas tras el inicio de la fase 2

  • Los establecimientos extreman las medidas de protección de clientes y empleados

Un camarero del Bar Cristina se dispone a servir una mesa en el interior del establecimiento. Un camarero del Bar Cristina se dispone a servir una mesa en el interior del establecimiento.

Un camarero del Bar Cristina se dispone a servir una mesa en el interior del establecimiento. / Vanesa Lobo

La desescalada del sector hostelero, como la del turismo, llega de forma escalonada. La ciudad dio ayer un paso más hacia la nueva normalidad con la entrada en la fase 2, que alumbra la reapertura del interior de los bares y restaurantes, aunque con algunas restricciones. Desde ayer es posible consumir dentro de los establecimientos hosteleros sentados a una mesa, aunque con una limitación del aforo del 40%, no así en las barras, cuyo uso sigue vetado para los clientes.

Los hosteleros jerezanos, que se han tomado con calma el reinicio de la actividad, se saben de carrerilla las normas que aplican a rajatabla en sus locales –bueno, siempre hay excepciones como ocurrió en la reapertura de las terrazas–. “Se trata de recuperar la confianza de los clientes, que se sientan seguros cuando vienen a consumir”, explica Juan Antonio Morilla, responsable de hostelería de Asunico y propietario de Casa Gabriela en plaza Plateros, uno de los establecimientos del centro que reabrió ayer sus puertas.

La mañana de ayer discurrió muy tranquila, demasiado tranquila para quienes esperan poder recuperarse cuanto antes del mazazo del coronavirus que les ha obligado a permanecer más de dos meses cerrados a cal y canto. Hay algo más de movimiento durante el desayuno, pero poco más, motivo por el que algunos bares han optado por mantener horarios reducidos, algo lógico si se tiene en cuenta que hay mucha incertidumbre y que el tiempo no acompaña, pues si la reapertura previa de las terrazas estuvo marcada por las fuertes precipitaciones, la del interior de los locales coincide con altas temperaturas que invitan a quedarse en el exterior.

En Casa Gabriela, la idea es aguantar todo el día, desde el desayuno a la cena, para lo que ha reducido a la mitad los veladores (14 de los 28 para los que tiene licencia) y al 40% los comensales del interior (su capacidad ahora es para 14 personas).

El propietario de Casa Gabriela coloca un cartel en la zona acordonada del exterior del establecimiento para controlar el acceso. El propietario de Casa Gabriela coloca un cartel en la zona acordonada del exterior del establecimiento para controlar el acceso.

El propietario de Casa Gabriela coloca un cartel en la zona acordonada del exterior del establecimiento para controlar el acceso. / Vanesa Lobo

De momento, explica Morilla, “estamos a verlas venir e incluso el horario lo iremos adaptando a la demanda”, motivo por el que únicamente se han reincorporado a sus puestos dos trabajadores a jornada completa y otro a media jornada de los once fijos con los que cuenta en plantilla. Todos, asegura este hostelero, han recibido formación en riesgos laborales para adaptarse a la nueva normalidad, hacia la que avanzan con una carta reducida en la que todos los platos son individuales por la prohibición de compartir.

Casa Gabriela también ha puesto en marcha un servicio de recogida de comida en el local y envío a domicilio sólo en su zona de influencia como alternativa para impulsar las ventas.

Otros establecimientos, como el Bar Cristina, también de reestreno ayer tanto en el interior como en la terraza, han restringido su horario para reaccionar en función de la respuesta de la clientela. Andrés, el encargado, asegura que la caja de la jornada de ayer viene a ser el 40% de la que hacía antes de la crisis, en consonancia con la limitación del aforo en el salón interior.

Cerca de Plateros, en la calle Franco, la Pizzería Da Enrico habilitó el pasado 12 de mayo el servicio de comida para llevar. Enrico Baratozzi, propietario y chef, esperará al menos una semana antes de reabrir el interior y la terraza, para lo que estará atento del funcionamiento de los locales que han dado ya el paso.

En el entorno de Plateros ya hay cinco o seis establecimientos hosteleros en activo, la mayoría sólo con servicio de terraza, caso de Viña T, que comenzó el pasado viernes, o Café Canela, que lo hizo el día antes y con reserva para los veladores. Javi Ceballos, propietario de este último local, asegura que por ahora no le compensa abrir el interior.

Mención aparte merece el Tabanco Nuevo Plateros (ubicado en el número 1 de la calle Francos, esquina con plaza Plateros), local que, pese a carecer de licencia de veladores, protagonizó uno de los primeros incidentes de la reapertura de las terrazas con un cliente detenido por agresión y resistencia a la autoridad.

Este negocio, que carece de mesas en el interior, ha seguido abriendo sus puertas, ayer inclusive, con unos diez veladores desde el incidente registrado hace dos semanas. Claro que, según indica el teniente de alcaldesa de Urbanismo, José Antonio Díaz, hasta ayer mismo no se notificó al propietario la resolución para la retirada de la terraza en el curso del expediente que también implicará sanción.

Los hosteleros de la vecina plaza de La Asunción permanecen cerrados aún, aunque como en la Cruz Blanca de la plaza de la Yerba, ya han comenzado los trabajos de limpieza para su próxima reapertura, que en el caso de este último restaurante se producirá el jueves. Albores, en calle Consistorio, esperará a principios de junio, fecha para la que también tiene prevista la vuelta a la actividad Los Caracoles y La Tapería, ambas del Mesón del Asador y ubicadas en calle Remedios y plaza del Arenal. Peor lo tienen los hosteleros de calle Latorre, que deberán esperar al 6 de junio para la finalización de las obras que mantienen cortada esta vía.

Una camarera se dispone a servir una mesa en el interior de La Vega. Una camarera se dispone a servir una mesa en el interior de La Vega.

Una camarera se dispone a servir una mesa en el interior de La Vega. / Vanesa Lobo

Entre los negocios emblemáticos del centro, ayer también reabrió sus puertas tanto de la terraza como del restaurante la renovada Cafetería La Vega, que lo hace igualmente con plantilla y carta reducida –se han incorporado la mitad de los trabajadores y en la cena sólo se sirven tapas–, además de las pertinentes medidas de seguridad, como los manteles de usar y tirar con la carta impresa, a lo que se sumarán unas pegatinas con un código QR para poder consultar los platos disponibles.

La encargada, Lourdes Ponce, se ha pasado el confinamiento estudiando la normativa que se conoce al dedillo para su aplicación en el local, cuya parte de arriba, rehabilitada como bar de copas, no podrá reanudar la actividad hasta el 8 de junio. Ponce destaca la colaboración de los clientes, respetuosos con las medidas de protección.

Otro bar señero del centro, La Moderna, aún no tiene fecha para el reencuentro con su clientela, asunto que los hermanos Pacheco –Alfonso, Fernando y Atilano– tienen previsto abordar esta misma semana.

En el centro también reabrieron ayer sus puertas o ampliaron servicios con el uso del interior varios establecimientos asociados a Acoje como Camachuelo Sherry Bar en plaza del Progreso; Cafetería Alacant y Cafetería Doña Blanca; 0% Gluten en Porvera; Boutade en Consistorio y La Concha II en el Arenal.

Y en la periferia, poco a poco se van animando más bares y restaurantes, como el Hontoria en la avenida que lo hizo la semana pasada; La Tasca en Jerez 74 que tras una semanas sólo con la terraza saludó ayer a sus primeros clientes en el interior; Hermanos Carrasco y Hermanos Grimaldi en la zona norte, etc, etc, etc.

Los bares no están solos

Precisamente, Acoje, Asunico y en particular Horeca, las principales asociaciones del sector, resuelven en estos días multitud de dudas de sus asociados, a los que orientan en materia de protección e higiene para garantizar un regreso seguro de la actividad, a la que sin embargo le falta aún la pata del turismo, sobre todo del extranjero, para el que piden la apertura de fronteras sin la cuarentena impuesta por el Gobierno central, a la que no ven sentido.

Para el presidente de la patronal Horeca, Antonio de María Ceballos, sin los hoteles, que siguen cerrados, y sin extranjeros, la reapertura será al ralentí, motivo por el que se han puesto en contacto con los responsables del Gobierno andaluz en la provincia para solicitar que se amplíe al 50% el aforo del interior de los negocios hosteleros, para lo que tiene potestad la Junta de Andalucía.

Horeca también ha puesto a disposición de sus asociados un programa de formación sobre el coronavirus gratuito para cinco trabajadores y con coste reducido de 9 euros a partir del sexto trabajador, a través del que se obtiene un certificado o sello que garantiza la seguridad del establecimiento.

En muchos negocios pueden leerse ya los carteles distribuidos por la patronal hostelera con información sobre usos permitidos y prohibidos en la actual fase de la desescalada. “Son instrucciones básicas que no está mal recordar a los trabajadores y a la clientela”. señala Antonio de María, quien anuncia igualmente que la asociación lanzará en próximas fechas una oferta que permitirá hacer el test rápido de Covid-19 a los trabajadores de negocios asociados por 40 euros.

Horeca tiene la vista puesta en el verano, se entiende que con los bares y restaurantes, además de los hoteles, ya a pleno rendimiento y, cabe esperar, que con las reservas por el turismo nacional y extranjero disparadas. De momento, en el chat de los asociados de Jerez no se ha anunciado ninguna baja, asegura De María, quien confía en que se reactive cuanto antes la actividad económica para que la crisis del coronavirus se lleve a los menos posibles por delante.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios