Hallan nuevas pruebas de una primera muralla en Jerez

El investigador jerezano David Caramazana Malia publica dos estudios en los que revela que hubo un cerco amurallado menor al que se ha podido constatar hasta ahora y confirma que el Ayuntamiento medieval de Jerez estuvo ubicado entre la torre de la Atalaya

El Laboratorio de Historia que supera la realidad

El investigador jerezano David Caramazana.
El investigador jerezano David Caramazana. / Miguel Ángel González

Una nueva hipótesis sobre la evolución urbana medieval de la ciudad recorre el entorno de la muralla de Jerez, construcción que aún hoy residentes y visitantes pueden ver y tocar. El historiador jerezano David Caramazana Malia ha publicado en la revista Al-Qantara del CSIC un artículo en el que aporta "una relectura de las fuentes documentales y visuales más antiguas que mencionan o presentan partes del sistema defensivo de Jerez. En algunos casos se han presentado nuevos argumentos para pensar que hubo un cerco amurallado menor al que se ha podido constatar hasta ahora. Esta primitiva muralla llegaba hasta más allá de la calle Francos, posiblemente en la calle Juana de Dios Lacoste y conectaba con el Alcázar, atravesando la calle Cruces", explica el autor. Es decir, la muralla original de Jerez no sería la que se conoce hasta ahora, la que vemos hoy, "sino que habría anteriormente una muralla interna por la ciudad".

Un método de trabajo que se basa también en el estudio del parcelario, la toponimia de las calles, la comparativa con otras ciudades de al-Andalus y un análisis de los restos que han llegado a nuestros días. "En virtud de este análisis, el estudio propone nuevas áreas de exploración arqueológica que, por su situación en plano, podrían revelar una potencial línea de muralla primitiva en el interior de la ciudad", asegura Caramazana, que añade que esta hipótesis "se fundamenta en las Vistas de Wyngaerde (1567) y en la descripción de la muralla que hace un informe de 1510".

Hipótesis del corral frente al Alcázar y la línea de muralla interior. El Alcázar conservado se remarca con una línea anaranjada. Las líneas de muralla señaladas en rojo están documentadas y las líneas amarillas son hipotéticas. El trapecio señalado en amarillo sería el área potencial del corral del Alcázar, parte mutilada del conjunto primitivo. La línea amarilla en conexión con la roja documentada frente a la Alameda Vieja podría corresponder con el muro creado tras la revuelta Mudéjar de 1264.
Hipótesis del corral frente al Alcázar y la línea de muralla interior. El Alcázar conservado se remarca con una línea anaranjada. Las líneas de muralla señaladas en rojo están documentadas y las líneas amarillas son hipotéticas. El trapecio señalado en amarillo sería el área potencial del corral del Alcázar, parte mutilada del conjunto primitivo. La línea amarilla en conexión con la roja documentada frente a la Alameda Vieja podría corresponder con el muro creado tras la revuelta Mudéjar de 1264.

En el artículo, Caramazana hace una interpretación de cómo se había desarrollado Jerez en la Edad Media, es decir, cómo se habían asentado las primeras zonas urbanizables y cómo puedo expandirse Jerez hacia una zona de la ciudad, "a través de documentos e imágenes que hemos hallado, en los que aparecen torres y líneas de muralla dentro de la ciudad, en la zona que hasta ahora no se había visto que existía muralla, por ejemplo, detrás de la calle Francos, muralla que se ha perdido, pero que sí se conservaba en parte en el siglo XVI". Otro de los aspectos "interesantes de este estudio es que las zonas de San Mateo y San Salvador estarían ampliadas casi con seguridad en época almohade".

Para interpretar los dibujos que revelan la existencia de dicha muralla primitiva, Caramazana propone una cronología y apunta que la primera muralla sería "prealmohade", anterior al siglo XII, a 1146.

El hallazgo de esta muralla primitiva explicaría numerosas cuestiones urbanísticas que no han sido tenidas en cuenta. "Por ejemplo, en el centro de Jerez había unas curtidurías, que generaban muchísima suciedad. Esto quiere decir que el primer asentamiento de Jerez era mucho más pequeño, que englobaría las collaciones de San Dionisio, San Marcos, parte de San Juan y parte de San Lucas. San Mateos y San Salvador no existirían prácticamente en esa primera ciudad de Jerez".

Una hipótesis que no se queda en hipótesis, "de la que no hay evidencia científica porque la arqueología tiene que confirmarlo, pero a nivel visual y de fuentes escritas sí que se puede asegurar. Para tener el respaldo arqueológico tendría que haber una intervención en el suelo que permita a los arqueólogos encontrar esa muralla, hecha de arena, tapial, algo que es muy complicado". De hecho, Caramazana cree que hay edificios en el centro de Jerez que podrían contener parte de esa muralla primitiva.

Joris Hoefnagel, Vista de Xeres de la Frontera, 1565. Señalización de los deterioros de la muralla sur a la izquierda y un posible muro interior en conexión con la muralla a la derecha (Braun y Hogenberg, Civitates Orbis Terrarum, fol. 6 vto.).
Joris Hoefnagel, Vista de Xeres de la Frontera, 1565. Señalización de los deterioros de la muralla sur a la izquierda y un posible muro interior en conexión con la muralla a la derecha (Braun y Hogenberg, Civitates Orbis Terrarum, fol. 6 vto.).

En dicha investigación, Caramazana desgrana cuatro fases constructivas en las que se puede dividir la formación del Jerez islámico y su muralla:

Constitución. "A partir del siglo IX, se fueron configurando dos núcleos poblacionales autónomos en una encrucijada de rutas camineras: uno en el cerro donde se asienta el Alcázar y otro en el espacio comprendido actualmente por las collaciones de San Dionisio, San Marcos, y parte de San Lucas y San Juan. Arqueológicamente, el más antiguo parece ser el del Alcázar".

Expansión. "En una primera fase de fortificación se habría constituido la primera cerca mural entre el cerro del Alcázar y las posteriores collaciones cristianas de San Marcos, San Juan, San Dionisio y San Lucas. Su hipotética división al sur no podría ir más allá de las actuales calles Alcaidesa, calle Moral, plaza de San Lucas, plaza de Belén, calle del Barranco y plaza del Arroyo. Parece probable que la calle Cruces conectase con el entorno del Alcázar, adaptándose a la topografía y los cauces fluviales, entre los siglos X y XII. Esta muralla quedó afectada en un grado que no ha sido corroborado por la arqueología tras la incursión castellana del año 1133".

Núcleo de la ciudad siglo XV.
Núcleo de la ciudad siglo XV.

Saturación. "En una segunda fase, ya almohade, se reforzaron las defensas, aumentaron en altura las torres del sector norte, entre la puerta de Santiago y la puerta del Real, se fortificaron las puertas y algunas torres de la muralla, se reforzó con barbacanas y fosos su contorno, y se amplió el Alcázar, post quem (fecha más antigua) 1146. Al-Idrīsī informa que la ciudad de Jerez estaba «bien fortificada por todas sus partes» hacia el año 1150, cuadrando con la datación arqueológica de los restos".

Desbordamiento. "En una segunda fase almohade se pudo haber amurallado el arrabal sur: parte de San Salvador y toda la collación de San Mateo, al tiempo que también se proyectaría una nueva mezquita aljama en el solar de la actual Catedral, próxima al Alcázar, ante quem (la fecha más nueva) 1264. La última intervención de la que tenemos noticia por las fuentes consultadas es la del período de la revuelta mudéjar (1264-1266/7)".

El Ayuntamiento estaba en la Torre de la Atalaya

David Caramazana ha publicado además un artículo en la Revista Historia. Instituciones. Documentos, de la Universidad de Sevilla sobre el Ayuntamiento medieval de Jerez. En este trabajo se realiza una relectura de las fuentes documentales y se confirma que el Ayuntamiento medieval de Jerez, el anterior al que se creó en la plaza de la Asunción, estuvo ubicado entre la torre de la Atalaya de San Dionisio y la actual heladería colindante a la misma (anteriormente floristería).

Torre de la Atalaya desde la plaza Plateros.
Torre de la Atalaya desde la plaza Plateros. / Manuel Aranda

"Gracias a la comparación con otras ciudades del reino de Castilla y la normativa impuesta por los Reyes Católicos en las cortes de Toledo de 1480, hemos podido conocer que la ciudad de Jerez mantuvo las reuniones capitulares en estos pequeños espacios adosados a la parroquia del patrón de la ciudad, San Dionisio. Solo a partir de la década de 1490 se plantearon ubicar una nueva casa del Cabildo (es decir, un nuevo Ayuntamiento) en otro lugar, sin embargo, hubo que esperar a la ampliación de la plaza de los Escribanos (hoy plaza de la Asunción) entre 1518 y 1520 para que se crease el nuevo edificio. En ese primer edificio, anterior a la reforma de Diego Martín de Oliva, Andrés de Ribera y Bartolomé Sánchez de 1575, se colocó la heráldica del emperador Carlos V, como recogió la Vista de Wynagerde".

"Como indicaba la historiografía -añade Caramazana-, las primeras juntas de los concejos o espacios para ayuntamientos medievales se produjeron en torno a edificios eclesiásticos y plazas de mercado relevantes en el reino de Castilla. Si bien a partir de las Cortes de Toledo de 1480 la Corona promovió el traslado a un inmueble independiente y digno de una nueva época, en la inmensa mayoría de los casos los edificios siguieron manifestando su mediocridad. Las ciudades con recursos y pretensión de revalorizar sus instituciones solo consiguieron promover unas ampliaciones que de ninguna manera satisficieron la cultura visual de los corregidores que llegaron en nombre del rey a aplicar las leyes de Toledo. En todos estos sentidos, el caso jerezano es perfecto reflejo de la época".

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