Hipnosis: Cuando Alicia decide atravesar el espejo
Educación | Psicología
Hay lugares dentro de la mente a los que solo se puede acceder cuando la conciencia se aquieta y el mundo exterior se desvanece. La hipnosis es eso: un estado natural de conciencia modificada, donde la atención se concentra, la percepción se agudiza y la mente se vuelve más flexible, receptiva a cambios internos y capaz de reorganizarse para alcanzar sus objetivos. No es dormir ni perder el control; es estar presente de otro modo, más consciente de procesos que normalmente pasan inadvertidos.
Desde sus primeras observaciones, Mesmer intuyó que la atención dirigida podía generar cambios en cuerpo y mente, aunque lo llamó “magnetismo animal”. Más tarde, James Braid lo definió con rigor científico como concentración focalizada, acercando la hipnosis al terreno de la mente y la percepción. Durante las dos guerras mundiales, mientras el mundo se desgarraba, la hipnosis se utilizó para calmar el dolor y acompañar a soldados sometidos a amputaciones sin anestesia, demostrando que podía hacer aumentar el umbral del dolor percibido donde los fármacos y medicamentos, por la guerra, no podían llegar . Freud, entonces joven y curioso, se aproximó a la hipnosis como herramienta para explorar la mente inconsciente, descubriendo un espacio donde conciencia y cuerpo podían dialogar sin los filtros del pensamiento racional y sentando las bases para el psicoanálisis.
En mi práctica, la hipnosis permite acompañar a cada persona en un viaje seguro y profundo. Recuerdo a un catedrático de Farmacia que, tras cuidar durante más de veinte años de su mujer enferma de cáncer, pudo recordarla y sentirla como era antes de la enfermedad, reconciliándose así con su memoria. O a un adolescente que regresó turbado de varios meses en la India; la hipnosis le permitió procesar lo vivido, ordenar sus emociones y recuperar serenidad. También es una herramienta para potenciar capacidades, alinear emociones y pensamientos, hablar al cuerpo y facilitar que cada persona avance hacia sus objetivos con coherencia interna y confianza.
La hipnosis es un mecanismo cerebral innato en los seres humanos -y en otros mamíferos-, pero guiar ese recorrido requiere conciencia, respeto, saber, amor y capacidad de leer a la persona y sus necesidades. Nos permite viajar por nuestro propio universo interior, donde espacio y tiempo dejan de limitar la experiencia, y donde la mente puede reorganizarse, la emoción apaciguarse y las capacidades físicas y mentales desplegarse plenamente. Cada sesión es un encuentro único entre lo natural y lo humano, entre la ciencia y la sensibilidad, íntimo y transformador. Es la aventura de entrar en uno mismo para sanar y dar otra oportunidad a nuestra historia y a nuestro futuro.
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