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Un buen inicio de otoño ayuda a la hostelería a remontar un mal verano

  • El representante de Horeca en la ciudad asegura que en algunas zonas del centro se experimenta una mejora de hasta 5 puntos en la explotación respecto al año pasado

Animada imagen de una terraza en la calle Lancería. Animada imagen de una terraza en la calle Lancería.

Animada imagen de una terraza en la calle Lancería. / Pascual

El buen inicio del otoño está metiendo oxígeno a la hostelería local, un sector que ha acabado seriamente ‘tocado’ después de que el verano, la temporada alta por excelencia, no haya respondido a las expectativas. Según apunta Francisco Díaz, representante en Jerez de la patronal hostelera provincial Horeca, “las bajas temperaturas provocaron que uno de los principales activos de los bares y restaurantes, como son las terrazas, no hayan sido explotadas al cien por cien”.

Ha sido un verano en el que el predominio de los vientos de poniente han vaciado las terrazas, con lo que la afluencia, de un lado, y la permanencia (el tiempo que el cliente ha estado sentado consumiendo) se han visto seriamente afectados.

Díaz reconoce que lo que ha sido malo para los bares y restaurantes ha sido bueno, por el contrario para los hoteles, que han disfrutado “de buenas ocupaciones” debido a que las buenas comunicaciones de Jerez con las zonas costeras y sus precios sensiblemente inferiores a la primera línea de costa “han permitido buenas ocupaciones”.

Por extraño que pueda parecer este ‘veroño’ del que aún estamos disfrutando está permitiendo que los bares hayan comenzado septiembre con un buen índice de ventas. “No puedo hablar de datos globales del sector en Jerez porque aún carezco de ellos pero yo, al menos, he visto una mejora del entorno del 5% en mi negocio”, el conocido establecimiento ‘Don Tapa’, en la calle Lancería. "Ha sido un verano nefasto, donde pese a un leve repunte, junio y julio han sido malos de necesidad".

El turismo de la tercera edad europeo resulta clave en la mejora de resultados

El tirón de septiembre se ha visto especialmente reafirmado “por una amplia presencia del turismo extranjero”. Estos visitantes han venido a sustituir en las calles de la ciudad a los nacionales, que las han copado durante los meses centrales del verano, es decir, de junio a agosto.

“En este caso en concreto se trata de turistas europeos, procedentes en su mayoría de países tradicionales en nuestra zona como son Reino Unido, Francia y Alemania”. Pero con una particularidad: “Se trata sobre todo de personas de la tercera edad, jubilados que aprovechan este tiempo en el que frío comienza a llegar a sus países para disfrutar de una especie de prórroga del verano”.

Otro dato especialmente reseñable, y muy importante para la hostelería, es que se trata de un turismo con un alto poder adquisitivo, “personas que gustas de degustar buenos platos y de buenos caldos. Personas que no dudan en pagar por unos vinos el dinero que estos se merecen”.

Para el representante de Horeca en la ciudad “estos buenos datos del otoño vienen a ayudar a un sector que ha terminado el verano con cierta preocupación”. De otro lado se encuentra el hecho de que “el centro de Jerez se está convirtiendo en un verdadero referente hostelero. Por desgracia vemos que el comercio viene a menos mientras que calles que antaño estaban casi abandonadas, como es el caso de la calle Consistorio, hoy se muestran inmensas al visitante repletas de restaurantes y de vida. Creo sinceramente que los hosteleros estamos haciendo un gran trabajo para que el centro de nuestra ciudad siga vivo y con latido”. A todo ello, lógicamente, Francisco Díaz añade que “la oferta cultural de la ciudad sigue estando vigente, con grandes atractivos como el flamenco, las bodegas o la Real Escuela que hacen de Jerez un destino especialmente bonito para estos meses de otoño antes de que lleguen los meses del invierno”.

Estos meses se tratan, apunta el representante de Horeca en Jerez Francisco Díaz, “de un alivio antes de que entremos en un parón y empecemos a remontar en diciembre con la celebración de las zambombas, un acontecimiento en el que la hostelería local se deja la piel y la inversión para conseguir un ambiente que ya es conocido en España entera”. No en vano se tratará del último empujón hasta que el Festival de Jerez anime la hostelería en el centro de la ciudad.

Tal y como es sabido, noviembre y febrero se erigen de forma tradicional en los peores meses del año para la hostelería local, semanas en las que incluso se aprovecha para dar vacaciones al personal.

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