Huelga de basura

Algo huele mal en Jerez

  • Más de dos semanas de huelga de la basura han convertido la quinta ciudad de Andalucía en un gran vertedero Ninguna Administración toma cartas en el asunto, pese a la denuncias vecinales por malos olores y proliferación de ratas

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Jerez, la quinta ciudad de Andalucía, se ha convertido ahora (y casi a diario) en noticia nacional debido a las deudas que asfixian a su Ayuntamiento. Tras la huelga de limpiadoras de colegios, que dejó a 7.000 escolares sin poder dar clases hace apenas unas semanas, ahora otro conflicto laboral ha puesto en jaque a la ciudad. En esta ocasión, es la plantilla de Urbaser (concesionaria de limpieza viaria y recogida de basuras) la que ha decidido secundar una huelga indefinida tras el anuncio de la empresa de realizar un Expediente de Regulación de Empleo para 125 de sus 400 trabajadores. La decisión de la compañía es consecuencia directa del Plan de Ajuste que el Consistorio jerezano ha puesto en marcha para intentar reducir la enorme deuda que lastra desde hace años las arcas municipales y que ha situado a esta ciudad como una de las más endeudadas del país. En concreto, el gobierno local que dirige la alcaldesa del PP, María José García-Pelayo, ha anunciado un recorte del presupuesto para todas las concesionarias municipales de un 20% que, en el caso de Urbaser, supone despedir a un 30% de los trabajadores o rebajar considerablemente las condiciones económicas de la actual plantilla.

Tras cumplirse más de medio mes de huelga (hoy domingo son ya 16 días de paros), y mientras los montones de basura crecen sin control junto a colegios, bares, centros de salud o viviendas, los afectados se preguntan: "¿A qué está esperando Sanidad para tomar medidas? ¿A que lleguen al hospital personas afectadas por alguna infección o mordidos por una rata de las muchas que pululan a sus anchas por las basuras?". Mientras tanto, los trabajadores han asegurado que están dispuestos a asumir más del 70% de la rebaja del presupuesto (casi 3 millones) pero, hasta el momento, la empresa se ha cerrado en banda y no está dispuesta a asumir el resto del ajuste. El Ayuntamiento, por su parte, se escuda en que se trata de "un conflicto entre una empresa y sus trabajadores" y se limita a decidir sobre los servicios mínimos. Eso sí, tanto la alcaldesa como otros miembros del gobierno local han aprovechado la ocasión para sacar a la palestra los altos sueldos que -según critican- tiene la plantilla de este servicio, incrementados especialmente durante la "anterior etapa de gobierno socialista", ya que cualquier asunto es bueno para sacar a relucir la "herencia". Tampoco la gestión de la Junta de Andalucía ha sido mucho más diligente en este asunto, ya que la Administración autonómica se limitó a decretar al principio unos servicios mínimos de un 10% para la recogida de basuras y un 20%, en días alternos, para la limpieza viaria. Una decisión que fue rectificada días después por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que amplió estos servicios al 50%, teniendo en cuenta los efectos que podría tener en la ciudad un conflicto así. De momento, además, desde la Consejería de Salud se asegura que no hay riesgo para la población, pese a las críticas de los afectados de una ciudad en la que a diario, según datos del comité, se generan alrededor de 230.000 kilos de basura, de los que buena parte se quedan estos días en la calle.

Pese a la modificación de los servicios mínimos, el conflicto en este servicio público y esencial ha provocado que las bolsas de basuras se vayan acumulando en prácticamente todos las calles de Jerez hasta tal punto que asociaciones de vecinos han decidido actuar por su cuenta y pedir 'auxilio' ante el Defensor del Pueblo Andaluz. Otros han optado por presentar denuncias ya que en algunos casos "en 14 días no se ha recogido ni una bolsa", aseguran, mientras se llevan las manos a la cabeza recordando como "los propios vecinos hemos matado 18 ratas". Hay incluso, pedanías en las que sus responsables políticos han advertido de que, o se soluciona el problema, o se harán cargo del servicio. Sobre todo porque Jerez tiene un amplio territorio rural que el propio comité de empresa asegura que no se está limpiando, "porque desde el Ayuntamiento marcan las áreas que tenemos que cubrir con los servicios mínimos, y no se incluyen muchas barriadas ni la zona rural". En algunos puntos de la ciudad, los vecinos han perdido la paciencia y han quemado montones de basura que se acumulaban en las aceras o han desplazado los contenedores impidiendo el tráfico para denunciar los efectos de la huelga, siendo necesaria incluso la intervención de la Policía. A esto se suma, que a lo largo de la última semana se han incendiado decenas de contenedores por todo el municipio y especialmente de madrugada. Unas acciones de las que el comité de trabajadores se ha desmarcado, asegurando que "nos jugamos mucho y sólo actuamos dentro de la legalidad".

Pese a este panorama y mientras el conflicto se enquista, la solución a la huelga de basuras no parece estar cerca ya que ninguna Administración ha mostrado tener el menor interés por tomar cartas en el asunto, aunque crezcan cada día las denuncias vecinales por la acumulación de basuras y la proliferación de ratas junto a espacios tan sensibles como colegios o centros de salud. Ni siquiera la celebración de la Cumbre Iberoamericana, que se desarrolla este fin de semana en Cádiz y que incluye numerosos actos en Jerez (entre ellos la visita de la Reina Sofía), ha servido para buscar una solución urgente al conflicto. Tan sólo se ha limpiado -dicen las malas lenguas- el recorrido por el que pasará Su Majestad, quizá para evitar más vergüenza de la necesaria. Así las cosas, la ciudad, con más de 210.0000 habitantes, ha pasado de sorprender a los turistas por su olor a vino y su importante patrimonio, a espantar a los visitantes por los malos olores de una basura que no deja de crecer y que está convirtiendo Jerez en un auténtico vertedero. "¿Qué tiene que pasar para que el Ayuntamiento o alguna administración intervenga? ¿Esperamos que una rata muerda a un niño?", claman una y otra vez desde la federación vecinal 'Solidaridad'.

El problema, al margen de lo que puede durar este nuevo conflicto, es que no se descarta que lleguen otras protestas por los impagos y recortes municipales. No en vano en los últimos meses Jerez ha estado a punto de quedarse sin bomberos (el Consorcio provincial amenazó con expulsar la ciudad por los impagos), ha padecido numerosas huelgas en el transporte urbano y rural, y ha despedido mediante un ERE a cerca de trescientos empleados municipales. Estas circunstancias, no obstante, no se han producido de un día para otro ni se deben simplemente a la ya conocida situación económica. En Jerez, la crisis comenzó muchos años atrás: 24 años de gobierno del andalucista Pedro Pacheco (PSA); una convulsa legislatura de pactos entre PP-PSA, primero, y PSOE-PSA, después; una mayoría socialista y el actual gobierno del PP han dejado este municipio con una deuda cercana a los mil millones de euros de la que hasta ahora nadie se ha responsabilizado. Aun así, cada partido político (desde el gobierno y desde la oposición) se dedica a asegurar que la culpa de todo la tiene la "herencia" que dejó otro y, todavía nadie se ha remangado de verdad para trabajar por los ciudadanos e impedir que la marca 'Jerez' se deteriore, si es posible, un poco más. Queda claro, a la vista de las circunstancias, que en Jerez hay algo que huele mal (y no solamente son las toneladas de basura que hay en las calles).

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