La investigación confirma que el chino quiso descuartizar a su víctima
El cuerpo presentaba heridas en cuello, ingles y un brazo prácticamente seccionado y fue hallado en la maleta por otros compatriotas · El detenido y la mujer habían mantenido una relación esporádica
La autoridad judicial levantó ayer el secreto de sumario que pesaba sobre el crimen de la mujer china tras tomar declaración a los tres últimos testigos, directos o no del caso, de la misma nacionalidad que víctima y presunto homicida. Los testimonios de los tres sujetos fueron grabados en vídeo como medida de seguridad.
Tras levantarse el secreto, este medio ha podido reconstruir gran parte de los los hechos ocurridos en el bloque número 3 de la barriada de Los Pinos tras consultar numerosas fuentes, vinculadas de un modo u otro, a la investigación: el imputado discutió por celos con la mujer, con la que mantenía una relación esporádica ("ella iba y venía a Jerez", indicó una de sus compatriotas). A sangre fría la pudo degollar, aunque hay serios indicios también de un posible estrangulamiento, y comenzó luego a descuartizarla con un cuchillo. Le seccionó un brazo, que quedó colgando, y le asestó otras puñaladas, con el mismo presumible propósito, en otras partes del cuerpo como el cuello y las ingles. Posteriormente echó el cadáver en una maleta, de antiguo modelo, con la supuesta intención de deshacerse del cadáver, aunque éste no cabía entero en el equipaje, y donde fue hallado por alguno de sus compatriotas. También se hallaron hachas.
El crimen fue descubierto por los propios compañeros del presunto asesino. Tres de ellos acudieron, como cada noche, a cenar y descansar tras haber trabajado en un restaurante del edificio Olympus (proximidades del estadio de Chapín) en torno a las 00:00 horas del pasado lunes 20. La titular del piso vio sangre y receló al oír ruidos en el cuarto de baño: el imputado se estaba duchando y, al parecer, no les dijo nada. Cuando le preguntaron por la otra mujer (la víctima) él les manifestó que estaba cansada y que no le apetecía cenar. Pero el resto de inquilinos receló. Fue la dueña quien entreabrió la puerta del cuarto donde, en teoría, dormía la otra mujer y no la vio en la cama, según ha podido conocer este medio. Momentos después descubrió el cadáver en posición fetal dentro la maleta. El suelo estaba limpio pero el cubo de la fregona chorreaba sangre. Al parecer, el presunto homicida, que ha manifestado que "no se acuerda de nada", señaló el abogado que le defiende de oficio, Agustín Velloso, confesó la supuesta autoría del crimen a sus paisanos y dijo que avisaran a la Policía. La dueña del piso, que habla español, contactó con el 092, cuyos agentes acudieron y detuvieron al imputado, que no les ofreció resistencia. Se entregó ofreciendo las manos a los policías locales.Posteriormente la Udev y policía científica del Cuerpo Nacional de Policía realizaron la inspección ocular y la investigación del caso.
Otros tres asiáticos llegaron tiempo después a la vivienda de la cuarta planta del bloque número 3 de la barriada de Los Pinos. Como señalaron los vecinos, la casa es "un piso patera, donde entraba y salía gente constantemente". Las fuerzas de seguridad los interceptaron y, junto a los otros tres que estaban en el piso, los presentaron en comisaría a efectos de declaración. Todos ellos están en situación legal en España, no así el imputado, que está ingresado en prisión actualmente, y prestaron declaración en el juzgado de Violencia y Género entre ayer y el pasado miércoles.
Velloso agregó ayer que su defendido sufre "problemas psicológicos" y ya prepara su defensa.
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