Jerez

El jerez y el mar, unidos por lazos históricos

  • González Byass presenta un micro documental que relata la estrecha relación entre el vino de Jerez y el mar

  • 'Jerez, el vino que mira al mar' sintetiza la participación de la bodega jerezana en el 'Encuentro de los mares'

Particpantes en la Travesía Tío Pepe, una recreación de la ruta que realizaban las botas de jerez por el Guadalete con destino a su exportación. Particpantes en la Travesía Tío Pepe, una recreación de la ruta que realizaban las botas de jerez por el Guadalete con destino a su exportación.

Particpantes en la Travesía Tío Pepe, una recreación de la ruta que realizaban las botas de jerez por el Guadalete con destino a su exportación.

‘Jerez, el vino que mira al mar’ sintetiza la participación de González Byass en el ‘Encuentro de los mares’, foro que ha mirado al mar desde la óptica de la historia, la alta gastronomía, la ciencia, el conocimiento y la sostenibilidad. El fomento y respeto de estos pilares, a través de planes sostenibles como ‘5+5 Cuidando el Planeta’, es fundamental para alcanzar la máxima calidad en estos vinos y velar por el futuro del mar y la tierra.

El mar ha sido, y es, vehículo de civilizaciones, culturas, conocimientos y, también, el canal por el que estos vinos han llegado a todos los rincones del planeta. Su relación no es casual. El Marco de Jerez, al abrigo del Mediterráneo y el Atlántico, era una región inundada por estos mares que, tras su retirada, dio paso a la albariza. Una tierra en la que los fenicios, civilización que llegó a través del mar, comenzaron a plantar con vides y a construir lagares como los que aún perduran en el yacimiento de Doña Blanca del siglo IV a.C.

Mar y vino de Jerez comparten lazos históricos que González Byass ha rescatado del pasado con iniciativas singulares como la Travesía Tío Pepe por el Guadalete, que rememoró la ruta que realizaban las botas de Jerez a través de este río desde el corazón de la bodega hacia los buques que aguardaban en la Bahía de Cádiz, y XC Palo Cortado ‘de ida y vuelta’, con el que se recuperó la tradición de embarcar vinos en las largas travesías.

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