Reflexiones sobre psicología

El juego como aprendizaje

  • Regalar muchos juguetes no hará que los pequeños jueguen más

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El juego es la actividad que se encuentra más vinculada con el desarrollo de los menores. A través del juego aprenderán y mejorarán la mayoría, sino todas, las habilidades necesarias para afrontar con éxito las exigencias que con el tiempo tendrán que ir asumiendo.

Pero jugar no es sinónimo de juguete, ni por tanto el juguete debe tratar nunca de sustituir al juego. Regalar muchos juguetes no hará que los pequeños jueguen más, probablemente conseguiremos todo lo contrario, que el pequeño deje de apreciarlos y que se aburra con mayor facilidad y como indican algunas investigaciones, desarrolle menor tolerancia a la frustración, lo que conseguirá que se deprimirán más fácilmente, se enfadarán con mayor frecuencia y desistirán de sus objetivos a las primeras dificultades.

El mejor consejo que podemos ofrecer es el de jugar con los niños, no importa tanto si los juguetes son más caros o de mejor marca, ni siquiera importa que los compañeros de clase presuman de que los suyos son más caros. Un niño feliz, un niño que juega con sus padres y con su familia no sentirá ningún tipo de complejo frente a estas situaciones. El jugar con adultos o con sus iguales les enseña principalmente a relacionarse, a entender las intenciones, las necesidades, los sentimientos de los demás, así como los suyos propios.

Los juguetes vienen regulados por rangos de edad, estos rangos de edad sirven para garantizar que los menores pueden sacar el máximo partido de ellos. Si los juguetes son para edades superiores a las de ellos, no los vamos a estimular más, sino que verán en este juguete una dificultad y terminarán por rechazarlo. Es la función de los padres enseñar a jugar a los menores, enseñarles las normas de los juegos, jugar con ellos para que puedan imitar las comportamientos adecuados, enseñarles a ganar y también a perder, felicitarlos y consolarlos. En nuestra consulta, con mucha frecuencia se hace necesario enseñar a los padres cómo realizar este tipo de conductas, enseñarles juegos, canciones, historias, rutinas, acordes a las necesidades específicas de sus hijos, comportamientos que una vez puestos en práctica, proporcionan unos cambios espectaculares en toda la dinámica familiar.

El Colegio Oficial de Psicología a través de un comunicado publicado en la Revista Infocop, aconseja que los juguetes a elegir para nuestro menores deben ser los que mejoren el desarrollo de sus potencialidades como personas, aquellos que potencien su fantasía y creatividad y los que superen los criterios sexistas, evitando representaciones estereotipadas de hombres y mujeres que comparten funciones y responsabilidades en una sociedad igualitaria.

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