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Un manifiesto

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Hay quienes sitúan el nacimiento del libro para niños, propiamente dicho, en 1658 cuando Comenio publica el Orbis Sensualium Pictus, un libro con el que pretendía poder enseñar latín y que viene a ser una enciclopedia ilustrada: "El mundo en imágenes", lleno de dibujos xilografiados. Mucho ha llovido desde entonces y los libros que se han venido produciendo para este público han incluido ilustraciones para que ayudasen a la comprensión de la historia, definiendo a los personajes y los contextos.

Sin tener una fecha clara, se da el paso y aparecen libros en los que la ilustración deja de tener un papel de servidumbre para con el texto y empieza a protagonizar la historia, con el mismo valor o más que lo que se narra en lenguaje escrito. El tamaño crece, el color se dispara y los textos se reducen. Estamos ante lo que vendrá a llamarse "álbum ilustrado".

Lo cierto es que en el panorama actual se ha llegado a una calidad en la producción de álbumes que a nadie se le ocurriría tener que defenderlo ni promocionarlo (aunque nosotros ya lo hicimos hará unos veinte años con un artículo de Antonio Ventura). No obstante hay un sentir de que "son caros para tan pocas hojas", y eso hace que su mercado no esté a la altura de lo que se merece.

Tal vez por eso, once editoriales con sede en Cataluña, se reunieron y con el objetivo de visualizar y potenciar el acceso a estos libros, elaboraron un "Manifiesto a favor del libro álbum". Como la agrupación misma apunta: "11 razones porque un decálogo no es suficiente: llegado a diez hay que volver a empezar".

Estas son:

1- Porque cualquier persona, a cualquier edad, necesita del arte, de la belleza, para habitar el mundo.

2- Porque compartir lecturas en familia o con amigos es quererse, nos une; sin menoscabo del placer de leer un álbum ilustrado en soledad.

3- Porque cuando relacionamos texto e imagen, desciframos un código perfecto, aprendemos a pensar, a dar significado, a emocionarnos.

4- Porque un álbum ilustrado cuesta mucho menos que un pastel de cumpleaños, menos que la botella de cava con la que despedimos el año y, sin embargo, sirve para toda la vida.

5- Porque a través de una reconstrucción narrativa las personas llegamos a comprender tanto lo que pasa en el mundo como nuestra propia existencia.

6- Porque al pasar una página para zambullirnos en la siguiente se despierta nuestra imaginación. Y al llegar al final, sentimos el deseo de gritar: «¡Quiero más!»

7- Porque a través de las historias ilustradas nos reconocemos en cuanto personas, protagonistas de historias, y descubrimos que no estamos solos.

8- Porque si un adulto no entiende lo que pasa en las páginas de un álbum, se lo explicará el niño.

9- Porque si has olvidado un álbum ilustrado en el fondo de un cajón, el día que por casualidad vuelve a tus manos, te alegrará como el mejor de los regalos.

10- Porque hay que pararse para contemplar el mundo, para reconocer las pistas y los detalles que esconden las imágenes. Un álbum ilustrado detiene el tiempo, te invita a ser reflexivo.

11- Porque la lectura de álbumes ilustrados enriquece la sensibilidad artística, desarrolla el espíritu crítico, y te hace más libre.

Nosotros lo suscribimos también.

(Nota: las editoriales son A buen paso, Thule, Babulinka Books, Takatuka, Coco Books, Libros del Zorro Rojo, Corimbo, Kalandraka, Ekaré, Juventud y Flamboyant).

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