Historia

Miguel Primo de Rivera, el hombre, el político y el soldado

  • Semblanza con algunas pinceladas del humanismo y el jerezanismo del general, miembro destacado de una familia siempre ligada al devenir de la historia de España

Miguel Primo de Rivera, el hombre, el político y el soldado Miguel Primo de Rivera, el hombre, el político y el soldado

Miguel Primo de Rivera, el hombre, el político y el soldado

Tomo prestado el título de este artículo del libro de la biógrafa Ana de Sagrera (Ana Maria Azpillaga de Sagrera), que en el año 1973 publicó una excelente biografía de Don Miguel por encargo del Ayuntamiento de Jerez cuya introducción dice así:“El Ayuntamiento de Jerez de la Frontera ha editado esta biografía del Excmo. general Don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, II Marqués de Estella, pacificador de Marruecos para conmemorar el centenario del nacimiento de su hijo muy preclaro”.

En el año 2004, cuando se realizó la remodelación de la jerezanísima Plaza del Arenal, se desató una extensa controversia sobre el monumento al general cuando fue retirado para la realización del aparcamiento subterráneo que se construía en aquellas calendas en la mencionada plaza. Cuando en marzo de este año pronuncié mi discurso de presentación de Académico Correspondiente en la Real Academia San Dionisio, elegí la Plaza del Arenal por ser a mi opinión el lugar más emblemático de Jerez.

Monumento a Miguel Primo de Rivera en la plaza del Arenal. Monumento a Miguel Primo de Rivera en la plaza del Arenal.

Monumento a Miguel Primo de Rivera en la plaza del Arenal.

Entonces publiqué varios artículos defendiendo la opinión de que el monumento ecuestre del General Primo de Rivera debería regresar al lugar donde fue erigido en el año 1929.

Actualmente se ha desatado una corriente de opinión la cual no comparto por argumentos razonados que incluso, irrespetuosamente con la ciudadanía, ha perjudicado el monumento del general. Hay que respetar la historia, estudiarla para opinar y, desde luego, el salvajismo no es aceptable.

EL HOMBRE

Miguel Primo de Rivera con sus hijos Miguel, José Antonio y Fernando. Sentadas, de izquierda a derecha, Carmen, Tía Ma y Pilar. Miguel Primo de Rivera con sus hijos Miguel, José Antonio y Fernando. Sentadas, de izquierda a derecha, Carmen, Tía Ma y Pilar.

Miguel Primo de Rivera con sus hijos Miguel, José Antonio y Fernando. Sentadas, de izquierda a derecha, Carmen, Tía Ma y Pilar.

Nace Primo de Rivera el día 8 de enero de 1870 en el número 13 de la calle San Cristóbal de Jerez, siendo sus padres Doña Inés de Orbaneja y Pérez de Grandallana – jerezana– y Don Miguel Primo de Rivera Sobremonte, coronel de Estado Mayor, siendo el sexto hijo de este matrimonio y tercero de los varones. Profundamente cristiana esta familia, el vástago es bautizado al día siguiente en la iglesia de San Dionisio –donde aun se conserva una lápida que lo recuerda–, siendo su padrino Don Sixto Primo de Rivera y Sobremonte. Más adelante, la familia se trasladaría a la calle Francos Nº 41 a una casa que había heredado Doña Inés.

Los Primo de Rivera son una familia de militares desde la profundidad de los tiempos. En el libro de Rocío Primo de Rivera –hija de Miguel Primo de Rivera, alcalde de Jerez– analiza su pasado. El apellido Primo de Rivera es originario de la Montaña. Sus orígenes militares se remontan a Carlos V. Enrique Primo de Rivera fue soldado en los Tercios de Flandes en el siglo XVII. Fue herido en Rocroy.

Su madre Doña Inés Orbaneja había heredado varias fincas, tales como Gedula, Gedulilla y Berlanguilla. La infancia de Miguel se desarrolla en el campo, donde desarrolla la afición a los caballos y a la sociedad rural y agrícola jerezana de aquellos años. Su padre tuvo un gran sentido social y caritativo, abonando los salarios a sus trabajadores en épocas que no había trabajo, lo que le condujo a una merma sustancial de su patrimonio.

El general cursa sus estudios en el colegio San Luis Gonzaga, situado en la calle del Carmen de Jerez, donde fragua una estrecha amistad con la sociedad de Jerez que prevalecería durante el resto de vida. Continuó sus estudios en el Instituto de Jerez de la Frontera. A la edad de catorce años se trasladó de Cádiz a Madrid –1882–, hospedándose en casa de su tío José e ingresando en la Academia Militar en Toledo.

Casado con Casilda Sáenz de Heredia, tuvo cuatro hijos. José Antonio –fundador de Falange Española–; Miguel, que fue alcalde Jerez, ministro de agricultura y embajador; Carmen, Pilar y Fernando. José Antonio murió fusilado en la prisión de Alicante el 20 de noviembre de 1936. Fernando, oficial del Ejército y médico, asesinado en la cárcel Modelo de Madrid junto con otros políticos el 23 de agosto de 1936. Era el padre de nuestro alcalde Miguel Primo de Rivera y Urquijo, procurador en Cortes.

Por lo tanto, los únicos descendientes que quedan del general son los de su hija Carmen, casada con Juan Peche y Cabeza de Vaca, y los de Fernando, casado con Rosario Urquijo de Federico. Esto es solo un esbozo de un interesante personaje, muy activo, de un gran linaje. Quien quiera saber más recomiendo la lectura del libro de Ana Sagrera, el que escribió el catedrático Ramón Tamames ‘Ni Mussolini ni Franco: la dictadura de Primo Rivera y su tiempo’ y el de su bisnieta Rocío Primo de Rivera Oriol, titulado ‘Los Primo de Rivera, historia de una familia’.

EL SOLDADO

El general, vitoreado por los legionarios, en el desembarco de Alhucemas. El general, vitoreado por los legionarios, en el desembarco de Alhucemas.

El general, vitoreado por los legionarios, en el desembarco de Alhucemas.

Como he comentado, Don Miguel se traslada a Madrid a casa de su tío José Primo de Rivera y Sobremonte, ingresando en la Academia Militar de Toledo el 29 de agosto de 1884 a la temprana edad de 14 años. El Alcázar de Toledo y su glorioso pasado influirá en su carácter. Fueron cuatro años de estudio y de intensa preparación militar. El 10 de julio de 1888 fue ascendido a alférez, siendo su primer destino Jerez en el Regimiento Extremadura N.º 14, que estaba en el convento de San Agustín. Por su apostura fue el abanderado.

Estamos en plena Guerra del Rif. El regimiento, formado por ochocientos soldados, partió para Melilla de la Estación de Jerez con motivo de los sucesos ocurridos en octubre de 1893. Allí, en el Fuerte de Cabrerizas Altas tuvo su bautismo de fuego; por su valor y acción recibió su primera Laureada de San Fernando, la máxima condecoración militar que concede España por acciones de guerra. He visitado el lugar y hay una placa de bronce que recuerda lo que hizo.

Desde entonces, África quedaría grabada en su corazón. Sería muy largo y prolijo referir la intensa vida militar de Don Miguel, que se extendió por las colonias españolas de Cuba y Filipinas.

Pero al respecto de los acontecimientos que fundamentan el atentado al monumento de la Plaza del Arenal, no me resisto a comentar que las dos Guerras de África –Tratados de Tetuán y de Algeciras 1906- fueron uno de los mayores errores políticos de España. En la primera, el móvil fue económico, las minas de Rif. En la segunda, fue político. En el Tratado de Algeciras se repartieron las grandes potencias el Norte de África. España, empobrecida y humillada por la pérdida de sus últimas colonias de ultramar, quiso recuperar su posición en la escena mundial. Pero le fue dado el caramelo envenenado del Rif. En esa árida región, donde no hay esperanzas de riqueza ni cultura, murieron cientos de miles de españoles del modo más cruel y despiadado. He leído mucho y he visitado los escenarios de los grandes desastres. Allí se produjeron las acciones más heróicas de la historia de España, como las cargas del Regimiento de Alcántara en el cauce seco del río Igan, liderada por Fernando Primo de Rivera, hermano de Don Miguel; murió prácticamente el regimiento al completo; más de cuatrocientos hombres. Terrible. Y días después, la rendición de Montearruit y la terrible matanza.

El general Primo de Rivera puso fin a esta cruenta guerra sin sentido con el famoso desembarco de la de Bahía de Alhucemas; ejemplar acción militar. Fue el primer desembarco con lanchas de un ejército y se inspiró en el de Normandía, en el comienzo del final de la Segunda Guerra Mundial.

Al general le unía una profunda y vieja amistad con su homólogo francés Felipe Pétain, que colaboró en la preparación del desembarco e incluso se ofreció a enviar tropas francesas, a lo que se opuso Primo de Rivera. Francia había colaborado con los rifeños, con su cabecilla Abd El Krim en la guerra del Rif, y Primo de Rivera no olvidaba.

Hay un hecho muy jerezano del general que les relato a continuación. Como buen jerezano muy devoto de la Patrona la Virgen de la Merced, puso el desembarco bajo el amparo de la reina mercedaria. En el Camarín de la Virgen en Jerez hay un cuadro que representa la bahía de Alhucemas y un telegrama del general agradeciendo el triunfo del desembarco.

Gracias a esta acción, se puso punto final a una sangrienta guerra absurda que causó cientos de miles de muertos en ambos ejércitos.

EL POLÍTICO

El rey Alfonso XIII y el general Primo de Rivera. El rey Alfonso XIII y el general Primo de Rivera.

El rey Alfonso XIII y el general Primo de Rivera.

Como hemos visto, desde la antigüedad, la familia Primo de Rivera había estado muy unida al devenir de la historia de España; bien sea como soldados o como militares que apoyaban determinadas formas del poder.

Entre el rey Alfonso XIII y el general Primo de Rivera había una estrecha amistad; tras poner final a la Guerra del Rif, a su regreso propuso al Rey la formación de un Ministerio, presentándole los nombres de los que habían de constituirlo. El Rey dio su aprobación.

El golpe de estado de Primo de Rivera tuvo lugar en España entre el 13 y 15 de septiembre de 1923 y estuvo encabezado por Primo de Rivera, entonces capitán general de Cataluña. Tuvo como consecuencia la instauración de la dictadura militar gracias sobre todo a que el rey Alfonso XIII no se opuso al golpe y nombró al general sublevado jefe del Gobierno.

La dictadura de Primo de Rivera trajo tranquilidad y prosperidad a España, modernizándose el país que procedía de la oscura noche de la pérdida de las colonias y la Guerra del Rif.

La caída de la dictadura militar tuvo lugar el 28 de enero de 1930 presentando su dimisión Primo de Rivera al Rey y dando paso a la dictablanda del general Berenguer.

Se exilió voluntariamente a París, donde subsistía de artículos periodísticos que publicaba con una economía limitada, viviendo en un modesto Hotel.

Su muerte tuvo lugar el 15 de marzo de 1930. Sus restos mortales fueron trasladados a Jerez después de la Guerra Civil en un solemnísimo entierro militar y civil, siendo depositados en una capilla en la Basílica de la Merced donde hoy reposan. Su nieto Miguel, alcalde que fue de Jerez, pidió que sus cenizas fueran depositadas junto a las de su abuelo en dicha capilla.

Finalizó con una petición al Excelentísimo Ayuntamiento: “soy respetuoso con opiniones distintas a las mías, pero exijo recíprocamente que se respeten las de otros”.

En la casa que fue del General en la calle San Cristóbal N.º 13, que luego fue conservatorio de música y que hoy poco a poco languidece hacia su derrumbe, hubo una inmensa cantidad de documentos, uniformes, muebles, todo parte de la historia de España; entre ellos el plan del desembarco de Alhucemas. Pido que se rescaten y se pongan en valor para que los que nos sucedan tengan elementos de juicio para para valorar esa época de la historia de España. Me ofrezco y seguro que también otros valiosísimos historiadores de Jerez, que los hay fantásticos y podrían ayudar. Esa casa fue adquirida por el pueblo de Jerez y obsequiada al general hasta con la despensa llena; cuando la recibió, el general dio una fiesta a la cual estuvo invitado todo el pueblo y asistieron muchísimas personas.

Una pincelada mas de la humanidad y del jerezanismo del general. Cada vez que venía a la ciudad enviaba a su secretario a que con su dinero pagase y liberase todos los embargos de los más humildes en el Monte de Piedad de Jerez.

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