Nuevas restricciones por el coronavirus

El comercio de Jerez estira su horario y recurre a los ERTE

  • Los comerciantes renuncian a contratar personal eventual como refuerzo para la campaña de Navidad

  • Acoje y Asunico auguran una criba de negocios y trabajadores para después de Reyes

La presidenta de Acoje cuelga el cartel con el horario ampliado en su juguetería de calle Algarve. La presidenta de Acoje cuelga el cartel con el horario ampliado en su juguetería de calle Algarve.

La presidenta de Acoje cuelga el cartel con el horario ampliado en su juguetería de calle Algarve. / Pascual

La ampliación de las restricciones en Andalucía buscan el equilibrio entre la lucha para frenar el avance de los contagios y el mantenimiento de la actividad económica, pero según admitió durante el anuncio de las medidas el propio presidente andaluz, Juanma Moreno, el desafío cobra especial dificultad en el caso del comercio y la hostelería.

Una mujer pasa este lunes junto a una tienda del centro sin apenas gente en la calle. Una mujer pasa este lunes junto a una tienda del centro sin apenas gente en la calle.

Una mujer pasa este lunes junto a una tienda del centro sin apenas gente en la calle. / Pascual

“Si antes no salían las cuentas, imagínate ahora”, explica un hostelero del centro que trata de reconvertir contrarreloj su bar de copas en establecimiento de restauración aprovechando que tiene licencia de cocina. Alberto, el hostelero en cuestión, ni se plantea abrir entre semana, sólo fines de semana y a partir de mediodía, ya que entiende que entrar a pelear por los desayunos es una pérdida de tiempo con la mitad de los trabajadores municipales y de otras empresas del centro teletrabajando, los autobuses al 50% de su aforo...

Este autónomo ya se ha puesto en contacto con la asesoría para reactivar el ERTE, medida que barajan muchos de los pequeños hosteleros y comerciantes que siguen sin recibir ayudas y que no ven la forma de hacer frente a los gastos corrientes del mes a mes, por no hablar de otros pagos pendientes y del aumento de la presión fiscal .

Los ERTES afloran nuevamente como tabla de salvación antes que recurrir a los despidos, que presumiblemente los habrá. De entrada, los comerciantes han paralizado las contrataciones previstas como refuerzos para la campaña de Navidad y sopesan las pocas alternativas que tienen a su alcance para tratar de sobrevivir a la pandemia, entre ellas la ampliación del horario con la apertura a mediodía, medida por la que, entre otros, se ha inclinado Nela García, presidenta de Acoje.

Reclaman ayudas y medidas para paliar las pérdidas, así como más seguridad entre las 18 y las 22 horas para las actividades esenciales

Antes del adelanto a las seis de la tarde del cierre de toda actividad no esencial, la situación ya era muy delicada y aunque las asociaciones de comerciantes, caso de Acoje y Asunico, entienden que las restricciones buscan salvar vidas, coinciden en la necesidad de arbitrar ayudas directas para los locales de ocio nocturno y cultural, así como medidas compensatorias para el comercio y la hostelería, entre los más castigados por el Covid.

Lo que para la responsable de Acoje es un alivio porque se temía lo peor, es decir, que plantearan el cierre total, para el presidente de Asunico, Manuel García, las nuevas limitaciones son “sangrantes”, por lo que augura una “criba muy importante” tanto en la hostelería como en el comercio, autónomos al fin y al cabo para los que “esto es la puntilla, porque venimos de otra crisis de la que ya nadie se acuerda y ahora se aplican nuevas restricciones sin ninguna medida compensatoria cuando el problema no es ya comer, sino pagar el alquiler, la hipoteca, la luz, el agua, impuestos como el IBI y encima hay un aumento de la presión fiscal”.

Manuel García da por hecho que la ampliación de las restricciones coartará a los ciudadanos a la hora de salir a la calle. “El pequeño comercio, que tiene un aforo controlado y sin aglomeraciones no esperaba medidas tan restrictivas, pero se aplican con la misma vara de medir para todos, como ha ocurrido con los mercadillos de venta ambulante, que se llegaron a cerrar pese a estar al aire libre, mientras que las grandes superficies, en espacios cerrados, estaban a rebosar. Siempre se defiende al más fuerte, cuando el que necesita ayuda es el débil”.

“Las restricciones están siendo muy duras, sobre todo el cierre perimetral con el que no estamos de acuerdo, y no se acompaña de medidas compensatorias y de ayudas”, significa el responsable de Asunico, quien apostilla que “esto va a reventar en cualquier momento porque estamos con la soga al cuello y el problema va a ser para todos, porque esto es una cadena en la que el comerciante y el hostelero son el último eslabón, y si no venden, también salpica al carnicero, al panadero...”.

De momento, nadie piensa aún en tirar la toalla, pero esta lucha diaria por la supervivencia dura ya ocho meses en los que el comercio del centro también ha tenido que hacer frente a las obras del eje viario Corredera-Esteve, tras cuya reapertura al tráfico se empezaba a ver un poco más de alegría en el centro. Pese a la nueva limitación horaria, los comerciantes aún tienen esperanzas en salvar los platos con la campaña de Navidad, señala la presidenta de Acoje, quien cree que la criba llegará después de Reyes.

Para hacer más llevadero este calvario, y al margen de las ayudas y medidas que consideran que, como en otras comunidades autónomas, deberían haberse adoptado en paralelo a las restricciones, desde Acoje reclaman más vigilancia policial para garantizar la seguridad de comerciantes y clientes en horario de tarde y noche, al tiempo que insisten en su llamamiento a la solidaridad de los ciudadanos, “que se acuerden del comercio local, que ha implantado el servicio de venta a domicilio”.

“Nos preocupa el tema de la inseguridad, que aumenta cuando hay poca afluencia de gente en la calle, y entre las seis de la tarde y las diez de la noche se plantea un problema para las actividades esenciales al que hay que dar respuesta”, esgrime Nela García, quien recuerda que los comerciantes de servicios esenciales que están solos en sus calles pasaron miedo durante el confinamiento por este motivo.

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