"Mi padre no era el intelectual típico porque no era pedante"

José María Pemán Domecq habló ayer sobre su progenitor en el colegio Pemán

José María Pemán domecq ayer durante su charla en el colegio Pemán.
Pilar Nieto / Jerez

23 de mayo 2008 - 01:00

El hijo del escritor José María Pemán, José María Pemán Domecq, estuvo ayer en el colegio al que da nombre su padre con motivo del 75 aniversario de este centro para dar una charla sobre la vida y la obra de su progenitor. En la charla, bajo el título de 'Pemán íntimo', el conferenciante quiso dar sobre todo una visión del autor "bajo la perspectiva del hijo. A la par que hablaba de su obra y su producción literaria, aprovechó para contar anécdotas de tipo familiar. Como ejemplo refirió una ocasión en que fue con él a Tierra Santa "porque mi padre iba como periodista de Abc para hacer el seguimiento de la visita del Papa Pablo VI a Jerusalén. El Papa estaba visitando el lago Tiberíades y había un cardenal español que reconoció a mi padre. Se lo dijo al Papa, que sabía que mi padre había escrito 'El divino impaciente' y Pablo VI le dijo que llamara a mi padre para saludarlo. Metió una medalla en el lago, la bendijo y se la dio". Sobre sus costumbres explicó que "le encantaba ir al cine y al teatro con sus hijos. Decía que qué se podía hacer mejor en una tarde en Madrid que ir al teatro". También contó sus gustos culinarios, como que le gustaba desayunar picatostes, tortilla y café muy cargado. "Desayunaba en la biblioteca -explicó- leyendo el Diario de Cádiz y en la época del racionamiento, como el café era muy malo, le añadía torrefacto".

Habló asimismo de la época de juventud de Pemán y recitó algunas poesías del escritor, entre ellas, en honor a la ciudad donde se encontraba, 'Feria de abril en Jerez' o la poesía del 'Cristo de la buena muerte', "que le pidió a mi hermana Pilar que le recitara momentos antes de morir". También dijo de su padre que "no era el clásico intelectual, porque los intelectuales suelen ser pedantes. Tenía una gran cultura, pero era un hombre nada pedante. Era muy afable con su familia y sus amigos y procuró ayudar a todos los que se lo pedían. Era un buen padre y con unos principios muy firmes. Además, tenía una ironía, esa chispa de la gente de Cádiz con la que en el fondo se reía de la gente sin que el otro se molestara. Hasta a Franco le decía las cosas de tal manera que no se molestaba". Como no podía ser menos, también salió a relucir la letra del himno de España "que le encargó el general Primo de Rivera porque eran muy amigos, pero luego vino la guerra, y con la euforia de los ganadores cambiaron dos o tres cosas que fueron mortales. Era un himno aséptico, pero después de los cambios parecía el himno de la falange: Cambiaron alzad la frente por alzad los brazos y los yunques y las ruedas por los yugos y las flechas. Se lo cargaron, y cuando la falange se fue a pique la letra del himno desapareció. Es una pena porque existe la letra original, mucho más bonita que la que quisieron sacar hace poco, pero ahí se ha quedado".

Las actividades en conmemoración del 75 aniversario del colegio finalizan hoy con un partido de balonmano de antiguos alumnos , una charla a cargo de los antiguos alumnos Ernesto Sixto Codes y Leticia García Panal y una convivencia de antiguos alumnos y profesores.

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