Marco de Jerez

Los pagos históricos del Marco de Jerez reivindican el valor de su uva

  • El Consejo crea una comisión con idea de primar calidad en lugar de kilos Los viñistas dicen que las viñas del Jerez Superior hay que pagarlas

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El terruño importa y mucho. El Marco de Jerez quiere blindar el nuevo equilibro alcanzado en el sector tras muchos años de decadencia, años ruinosos sobre todo para la viña, que recupera el protagonismo perdido para convertirse en principal foco de atención como cuna de la calidad que enarbolan los vinos de Jerez.

Tras una vendimia excepcional, difícil de repetir por los altos rendimientos que en algunos casos alcanzan hasta los 30.000 kilos por hectárea -más del doble del techo que establece el reglamento del vino y a partir del que se descalifica toda la producción-, la uva mantiene su tendencia al alza, que se traduce para el productor en un precio medio esta campaña de 65 pesetas, con una punta de hasta 70 pesetas en el mejor de los casos.

Los productores sostienen que aún hay margen para subir el precio, si bien el debate sectorial se centra en primar la calidad por encima de la cantidad, entre otros motivos, porque ni toda la uva del Marco es igual, ni ahora que la actividad vuelve a ser rentable se quiere poner en peligro el sacrificio de los últimos años.

Con toda la producción de los independientes ya vendida, en el sector se observan los primeros movimientos de bodegas que quieren asegurarse el suministro de uva de las próximas campañas al menor precio posible, contratos de entre cinco y diez años en los que los viñistas no están dispuestos a bajar de las 60 pesetas y menos ahora que se baraja la posibilidad de recuperar el antiguo canon de la uva para engordar el fondo de promoción del Consejo Regulador.

La propuesta inicial presentada en el último pleno del vino aboga por triplicar el presupuesto para los planes sectoriales que desarrolla la institución jerezana del vino principalmente en los mercados exteriores, para lo que se baraja que los viticultores aporten una peseta por kilo de uva cosechado y las bodegas, dos pesetas por litro vendido.

También hay una facción partidaria de elevar a tres pesetas el canon de las bodegas y a dos el de los productores, que no comparten esta opción al entender que, por regla de tres, la aportación bodeguera debería elevarse a cuatro pesetas.

Pero al margen de la negociación sectorial que ahora se inicia, los vocales del pleno acordaron crear una comisión específica para analizar las características de la uva de las distintas zonas y pagos de producción al objeto de establecer unos criterios y parámetros objetivos que permitan primar la calidad de la uva.

En este sentido, el presidente de los viñistas independientes de Asevi-Asaja, Francisco Guerrero, sostiene que el grado puede ser uno de los factores a tener en cuenta, si bien discrepa de la argumentación ofrecida por los responsables del Consejo Regulador al término de la última sesión plenaria, quienes esbozaron la posibilidad de premiar la calidad pagando por grado y no por kilo.

Según Guerrero, la calidad no es sólo el grado de la uva, y tampoco puede costar lo mismo la uva de los pagos de Jerez Superior -que engloba las mejores tierras, históricamente reconocidas por la elevada calidad de sus producciones- que la de Jerez Zona. La comisión se encargará de establecer las diferencias, pero deberá ser el sector el que decida si finalmente se aplican en el precio final de la uva.

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