Francisco Fernández García-Figueras/ Psiquiatra

“Esta pandemia abre una época, la Edad Post-Moderna”

Francisco Fernández García-Figueras, en su despacho de la plaza San Marcos. Francisco Fernández García-Figueras, en su despacho de la plaza San Marcos.

Francisco Fernández García-Figueras, en su despacho de la plaza San Marcos. / Vanesa Lobo (Jerez)

–Como psiquiatra jubilado, ¿cómo ha visto desde fuera las secuelas psicológicas que está generando la pandemia?

–En un principio, he visto esta situación nueva, insospechada con asombro. Luego, con perplejidad, ahora con expectación. No hemos resuelto el grave problema que vivimos y que nos retrotrae a un mercado chino donde la fauna salvaje, estresada por los cambios surgidos en su hábitat y en la naturaleza en general, hace que supuestamente unos murciélagos y unos pangolines abran las puertas a una epidemia de coronavirus, que luego hará que se expanda a escala mundial llevándonos a un pronóstico tan incierto. Las secuelas psicológicas están marcadas por una ansiedad generalizada.

–¿Qué recomienda a la población?

– Serenidad. Una parte de la población se ha visto afectada por la muerte de sus seres queridos, víctimas de esta pandemia, es una forma de que puedan superar el sufrimiento de no haber podido estar junto a ellos en el momento de la muerte. Una soledad tan solo paliada por la gran profesionalidad del personal sanitario, pero que no es óbice para que estos familiares se encuentren sumidos en la mayor tristeza. También aquellos que han perdido su puesto de trabajo o aquellas empresas que lo están pasando mal. El empleo y el mundo empresarial están inmersos en el binomio salud-economía y esta es la tarea, reconstruir el tejido del bienestar social que tanto costó recuperar desde anteriores crisis.

–-¿Cómo lo ha vivido usted? ¿Cree que esta pandemia es el paso a una nueva época?

–Como comprenderá, estoy dentro del grupo más vulnerable y por tanto todas las precauciones son pocas. Así que sigo rigurosamente las normas establecidas por el Gobierno. Y, al igual que la imprenta y el Descubrimiento de América abrieron las puertas de la Edad Moderna y la Revolución Francesa la Edad Contemporánea, es indudable que esta pandemia nos abre una época nueva que yo llamaría, dado el relativismo en que vivimos, Edad Post-Moderna.

–¿Considera que esta pandemia es lo que más ha afectado globalmente a la humanidad en los últimos tiempos?

–Existen dos síntomas nucleares en esta pandemia, uno puntual y reactivo que es la tristeza vital y, de otra parte, una ansiedad ante lo porvenir que genera una angustia vital, un estado neurótico que requiere un equilibrio psicológico para seguir viviendo. Esta situación sanitaria y económica ha marcado a fuego nuestro siglo XXI.

–Si ejerciera hoy, ¿tendría más pacientes que nunca?

–En una parcela de la psiquiatría sí que existe un incremento de la demanda ya que las formas de depresión reactiva y la ansiedad están presentes en el devenir del ser humano, para paliar esta sintomatología derivada del miedo a perder la salud y la estabilidad económica.

–Ha sido presidente de la jerezana Academia San Dionisio durante 25 años. La cultura también ha sido parte fundamental de su vida.

–Sí, 25 años ininterrumpidos. Siempre he estado desde mi juventud en el mundo de la cultura. He tenido en los comienzos grandes valedores. Manuel Esteve fue quien me abrió las puertas de la Biblioteca y me inició en interesarme por la Historia de Jerez, y José Cádiz Salvatierra fue mi maestro en el Bachillerato y me abrió los ojos a la cultura universal. Fui además responsable de las actividades culturales en el Colegio Mayor de San Pablo de Madrid en mi época universitaria. Ya de vuelta a Jerez, en 1969, la Academia me hace miembro de número. Y en la Transición Democrática me presenté a las Constituyentes de 1977 por la Democracia Cristiana, pero fuimos arrasados por UCD. Pensé en dejar mi primer escarceo político y dedicarme a mi profesión y a la cultura universal. La Academia sigue hoy un camino reconocido por el pueblo de Jerez. Ahora nos enfrentamos a una situación nueva, desconocida, en la que necesitamos una entrega total del cuerpo académico para que la Academia siga viva.

–Usted fue fundador de la hermandad de La Defensión. ¿La religión también ha sido un pilar en su vida?

– La religión es fundamental en la vida del ser humano. Somos seres trascendentes y aunque tanto el agnosticismo como el ateísmo tengan cabida en la mente humana, no cabe duda de que las religiones han estado siempre presentes en la historia. Entiendo que profeso una fe que me viene dada de familia.

–¿A qué se dedica hoy? ¿Alguna espinita clavada?

–A esperar una vacuna que tranquilice al mundo. Mientras, sigo ordenando mis papeles y entregado a la lectura. En esta soledad, confinada, he encontrado el consuelo en una obra de Juan Eslava Galán, ‘La conquista de América vista por escépticos’, y también en la biografía del Cid Campeador de Arturo Pérez-Reverte. He leído algunos capítulos del Antiguo Testamento... De esta pandemia debe nacer un mundo mas solidario, mas humano.

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