Perfil de un depredador sexual

"Les decía a las niñas que lo pervertido mola mucho"

  • Policías reconocen que les llamó la atención la juventud del acosador que llevó a intentar suicidarse a una menor de Jerez

  • "No van a parar nunca, a cada entrega de material se exigirá otra y otra. La mejor solución es que las familias se comuniquen"

Un agente de la Policía Nacional hace un seguimiento de Whatsapp.

Un agente de la Policía Nacional hace un seguimiento de Whatsapp.

En el seno de los agentes de la Policía Judicial de la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Jerez impresionó el caso del depredador sexual que acosaba a niñas de 14 años, todas ellas de Jerez. Fuentes oficiales destacan que “de un lado nos llamó la atención el hecho de que se tratara de una persona tan joven, ya que el perfil suele corresponderse con personas de mayor edad. Este individuo algecireño, de 25 años ya cuenta con un antecedente por acoso sexual. Es un caso extraño”. De otro lado se halla el hecho de que el Cuerpo Nacional de Policía realizara un trabajo conjunto y coordinado que reportó grandes resultados.

“Todo empezó cuando la niña se sienta con los pies asomando al vacío. Su madre avisa a los compañeros que durante tres horas hablan con ella, la tranquilizan y consiguen con su buena labor que desista de suicidarse”. La intervención la acometieron agentes de paisano del turno de noche. ¿Final feliz? Ni mucho menos. “No es normal que una niña de apenas 14 años intente hacer algo tan terrible. Los agentes se percataron de que debía haber algo detrás que explicara este comportamiento”.

Ya tranquilos, en compañía de la madre, consiguieron acceder a la terrible base del problema que había deparado en un intento de suicidio. “La niña había mandado una serie de fotos comprometidas, de índole sexual, a su acosador y éste la amenazaba con hacerlas públicas si no seguía accediendo a sus deseos, los cuales eran cada vez más exigentes”.

Dichas fuentes señalan que “a la niña le daba vergüenza haber enviado aquellas fotos y no soportaba la presión a la que estaba siendo sometida. También le avergonzaba tener que reconocer a su madre ese error. Fue toda esta concatenación de hechos lo que le llevó a poner en riesgo su vida. Temía haber defraudado a su madre, es un dato importante”.

Los agentes que actuaron pudieron el caso de inmediato en conocimiento de los servicios especializados que, con los datos recogidos en el móvil, comenzaron a desmadejar los hechos y determinar que tras todo ello se encontraba un joven de 25 años de edad. Y lo más grave, tal y como supusieron desde un principio, no se trataba de un caso aislado sino que había más, mucho más.

Otras tres niñas, todas ellas de 14 años y de Jerez también estaban en el punto de mira del depredador sexual. “Algunas eran amigas de la primera víctima, otras no”. “Contactó primero con una chica de Jerez a través de redes sociales tales como Whatsapp y Telegram y fue tirando del hilo para acceder a su confianza haciéndolas creer que era mucho más joven”.

“Básicamente les decía que era mucho más joven, de 17 o de 18 años y acto seguido les comía la cabeza para que les mandaran fotos de contenido sexual. Se ganaba confianza, las incitaba a entrar en lo que él denominaba como “un juego”. “Todo se detecta, insistimos, porque a la chica la cogieron los compañeros con las piernas por fuera asomando al vacío, hay que tenerlo muy en cuenta”. Uno de los mensajes que les lanzaba era algo así como que “lo pervertido mola”, acompañado todo ello de insistentes mensajes que siempre perseguían la entrega de unas fotos con las que después poder chantajear sin escrúpulos de ningún tipo a las menores de edad.

“Este tipo de perfiles criminales -se apunta desde la comisaría de Jerez- jamás consiguen satisfacción con las entregas de material, nunca acaban siempre aprietan y las víctimas sufren porque esa extorsión no acaba nunca”.

Desde el Cuerpo Nacional de Policía se insiste en que “uno de los factores más importantes para prevenir estas terribles situaciones es que las familias hablen, que haya comunicación y confianza, y decirles a los menores que tras un perfil puede haber alguien peligroso que no tiene por qué ser quien dice ser”.

“Nunca decimos a nadie cómo tiene que criar a sus hijos, es evidente que es una decisión personal y familiar, pero somos perfectamente conscientes de que la experiencia nos dicta de que donde hay comunicación, donde se informa de los perfiles falsos, hay muchas menos posibilidades de que hechos así puedan producirse”.

Lo que acontece en caso contrario, cuando el menor sufre esa terrible violencia en silencio, es que “no lo cuentan y el problema se enquista y va a peor, siempre va a peor”.

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