Jerónimo Roldán Rosa. Periodista

"¿Las prisas? A mí me reprochaban siempre que andaba muy ligero"

  • Una conversación con un periodista que cumple el medio siglo en el oficio. Hablemos de periodismo, de sus profesionales y de sus muchas experiencias.

Cumplirá los 68 años esta Nochevieja y ahí sigue, hecho un chaval, como el que regala salud, con más ánimo que el primer día en el oficio al que ha dedicado toda su vida. Acaban de darle un homenaje y ahora se anuncia como próximo Hijo Predilecto de la ciudad. Habría que ponerle un monumento. Porque mérito, lo que se dice mérito, amén de mucho aguante, lo tiene todo. Las siguientes líneas son las palabras de un gran conversador, de fácil palabra, que pasa resuelto de un asunto a otro, de portentosa memoria y divertido, muy divertido. Un hombre que, en fin, se siente feliz.

-¿Cómo empezó todo?

- Estaba en sexto de Bachillerato. Íbamos por la puerta del bar 'La Corona' Rafael García del Salto y yo y a esto que vimos que venían de frente Alejandro Daroca de Val y su hijo Daroca Bruño. Rafael hizo de introductor, hombre correcto… Y a Daroca ya lo conocía. Me acuerdo de Daroca que siempre decía que la noticia había que contarla en las tres primeras líneas. Esas cosas… Y después dijo otra cosa: que una de las cosas más difíciles del periodismo era escribir una necrológica. Y estoy de acuerdo. Porque hay que ver la cantidad de tonterías que se dicen en una necrológica y con esas cosas hay que tener una finura especial. Y mucha delicadeza. Los apelativos, a la hora de un deceso, han de ser muy justos.

- Estábamos en la calle Larga...

-Te cuento: Íbamos tan campantes… Daroca Bruño también jugaba a la pelota… Y dice Rafael: 'Mire, le presento aquí a uno que se sabe las alineaciones de Primera, Segunda, Tercera…' Y salta Daroca hijo y dice: 'Papá, este es el que monta todos los follones del fútbol en Los Marianistas'. Y me pregunta él: '¿Tú quieres escribir de fútbol?' Y yo: 'Encantado'. Por cierto, al mes allí apareció Antonio Arias. Y estuve allí hasta el 68, que vino Montero Galvache, puso la delegación de Abc y tiraron de mí, de Carlos Vergara y de Miguel Rubio Caballero. Pues fíjate tú, en el 67, estando colaborando con La Voz del Sur, aparecen Pérez Sauci y Vergara, que estaban en Radio Jerez, y tiran de mí para hacer deportes con ellos. Y ya empecé en la radio. Lo compartía con el trabajo en el Abc, seguí como corresponsal y seguí creciendo en Radio Jerez. Ya me ocupaba de muchas cosas. Aparte de la información deportiva, taurina, generalista y eso, hice mucha promoción comercial, ¿sabes? Eso me ha significado bastante, sobre todo para la empresa… Autofinanciaba los programas y le hacía grandes campañas para la Frecuencia Modulada.

Y te voy a decir una cosa: a mí me dijo Fernando Delage un día: ¡Tú, métele mano a todo! No importa, ¡tú, llévalo todo por delante! Y encima, me pusieron la delegación de Radio Jerez en El Puerto desde el 83 al 94. Y aparte, Manuel 'el Deportista' me dio las agencias de Logos y Mencheta. Y al margen de eso, muchísimas actividades. Ahora mismo, estoy como si estuviera trabajando pero sin horario laboral, porque tengo las mismas ocupaciones. Me surgen cosas, presentaciones, actos…

-¿Que quiso ser de chico?

-No lo tenia yo muy definido, podía haber seguido la línea de la construcción como mis hermanos, pero no tenía yo el asunto muy claro. En mi casa, como uno había decidido ser ingeniero de caminos, el otro arquitecto y todas esas cosas, pues decían que ese niño estudie para aparejador.

-¿Ya admiraba a alguien?

- A mí me surgió la capacidad de hacer cosas sin esperarlo, pero lo que me ayudó mucho fue cuando estuve al lado de Francisco Montero Galvache. Admiré mucho a los profesores de Los Marianistas, que influyeron en mi formación. También admiré mucho a monseñor Bellido Caro, modelo de humildad, o a José María Soto, compañero 'antídoto' del egoísmo, a mis padres como ejemplo de responsabilidad y a mis buenos amigos.

-¿Cómo era Montero?

-Era un hombre, sobre todo, de una gran riqueza gramatical y en el trato, muy amable. Tremendamente diplomático y profesionalmente, con la agudeza propia de un buen periodista.

- Viejos tiempos. ¡Cómo han cambiado los medios!

- Fíjate, de mandar antes la información y las fotos en los 'Comes'... El ordenador es una herramienta muy útil. Me gusta. Y aquí en Jerez, hoy día, sigue habiendo muy buenos periodistas, que lo hacen muy bien, que tienen inquietud e iniciativa…

- La iniciativa. Sí, es importante en una ciudad como esta.

-Es fundamental. Para trabajar en Jerez hay que conocerlo por todos los sitios. Tampoco he tenido problemas. Yo, por fortuna, estaba arraigado, en una familia conocida, conocía a gente, te conocían, te avisaban… Si te hablara del fútbol… Después de afeitarme en casa de Sebastián el peluquero, tomaba café con Jerónimo Martínez Beas, presidente del Xerez, en 'La Corona'. Y charlábamos. Yo no le pedía que me dijera nada, pero orientaba el día deportivamente, ¿sabes lo que te digo? Te ibas al campo de fútbol, bastaba hablar con un simple masajista y te orientaba. Había aquí uno célebre, Cristóbal, masajista del Xerez, y este era uno de los mejores topos que podía tener…

- Hay que ser pícaro en el oficio.

- A mí no me lo enseñó nadie. Hay que tener esa iniciativa. Y siempre con inquietud. Lo que más me molesta es escuchar a algunos decir: ¡'Hoy el día está tieso!' Me revienta, aunque sea verdad. ¡Pues si estamos tiesos, busque usted, déle vueltas a la cabeza!

-¿A usted no le agota este trabajo?, ¿qué es lo que come?

-Sí, he visto a muchos que acaban quemados. Sin embargo, yo he luchado mucho contra la rutina. Hoy me decía mi hermano: 'Hay uno que se acaba de jubilar y no sale de su casa. ¿Y tú?' Yo todos los días tengo algo. Y me muevo para arriba y para abajo. Hay que tener siempre algo de inquietud.

- Manuel Martín Ferrand, que comenzó en Diario de Cádiz... ¿le trató?

- Yo trabajé con él. Con él y con José María García, que tengo alguna anécdota. Me hizo gracia cuando llamaron a Gaínza,: 'Hombre, Gaínza, ¿cómo usted pasa a entrenar a los juveniles después de hacerlo en un gran club como el Athletic de Bilbao? Y le contestó a Ferrand: 'Hombre, yo no sé. Yo te veía antes en televisión y ahora te escucho en la radio'. Y salió Martín Ferrand detrás diciendo: 'Oiga usted, señor Gaínza, que la radio es del interés del futuro', como diciéndole que él estaba en su sitio.

-Bien, pues Martín Ferrand decía que este oficio acaba con uno si no se lo toma con calma.

-Quizás es que yo he tenido mucha variedad. La radio, las corresponsalías… Y ha pasado el tiempo y no me he enterado. Y comprendo que quema bastante.

- El periodista es una persona que siempre tiene prisa. ¿Le suena a algo?

- Es verdad. A mí me han dicho siempre que ando muy ligero. ¡Es que contigo no se puede parar!, ¡siempre tiene prisa! El otro día me lo decía Faustino: '¡Es que nunca te da tiempo ni a tomar una copa!' Me recuerda a Manolo Franco, relaciones públicas de González Byass, que me decía: '¡A ver cuándo te quedas aquí un día a almorzar!' Porque tú sabes que aquellos días con ná y con menos, había almuerzo y cenas en todos lados. Hay que ver la cantidad de fiestas que se daban en Jerez continuamente. Y he visto grandes acontecimientos flamencos en muchas bodegas. Aquí había artistas, y yo se lo he escuchado a Juanito Morao en los setenta, que decían que para qué se iban a ir de Jerez, si aquí trabajaban veinte o veintidós noches. Fíjate, ganar entonces 40.000 duros todos los meses. Y como decía hace poco Luis el Zambo: '¡Si en Madrid ganaban 700 pesetas cada noche!'

- Y los árabes dicen que las prisas matan.

-Sí, es verdad. Pero es que a veces no hay más remedio que ir de prisa a los sitios.

- Lo que está ocurriendo ahora con la crisis y la Prensa es muy triste, ¿verdad?

-A mí me da mucha lástima. Sobre todo de esas nuevas generaciones, que no encuentran en qué trabajar. El periodismo, a nivel universitario, ha sido un boom a partir de los ochenta. La prueba es que yo he llegado a hacer prácticas de periodismo, siendo ya corresponsal de Abc. Y se metían con nosotros los más veteranos, o nos llamaban intrusos. Ahora no se le llama intruso a nadie. Te comento: Estaba en el Abc y me llamaron para La Hoja del Lunes y estuve tres o cuatro años, pero un día que volvieron a insultarme, le dije a Alejandro Daroca que me iba. '¡Hombre, no seas tan orgulloso!', me dijo. '¡Que no, que no vengo más!' No me importó. Yo estaba ya enfocaito y ya no tenía que ir a mendigarle. No es lo mismo que ahora. Hasta para hacer prácticas me ha dado tiempo. Y un verano hice hasta cinco periódicos: Trabajaba para La Voz del Sur, el Abc, El Correo de Andalucía, el Diario de Cádiz y otro más. Te cuento porqué: hace mucho tiempo había de corresponsal en El Correo un franciscano, el padre Teodoro. Se fue de viaje a Jerusalén y me pidió que lo supliera. Lo pasé muy bien en esos años. Pero ya en el 89 tuve que dejar el Abc porque estaba desbordado con la radio. Aparte de llevar el fútbol y los toros, llevaba la parte de producción comercial. Y lo tuve que dejar.

- Elija entre prensa, radio o televisión. ¿Con cuál se queda?

-El periodismo es bonito en todos sus soportes, también en el digital, pero el más agradecido del mundo es la televisión. Porque medio minuto que aparezcas en la televisión, lo agradecido que es el pueblo.

-¿Le paran por la calle?, ¿le piden 'selfies'?

- Es que lo de la televisión es enorme. El impacto que tiene la televisión no lo tiene ningún otro medio.

-¿Qué le dicen?

- ¡Ufff!, muchas cosas. A mí me paran y eso que últimamente no hacía un programa de deportes los domingos. Y me dicen: '¡Le echamos mucho de menos!' Y el otro: 'Y usted, ¿por qué no habla los domingos? ¡Le echamos de menos! Y eso que yo apenas en la televisión hacía deporte, hacía más toros e informativos.

- ¿Y alguna vez alguien se ha pasado?

- No. Pero yo eso lo he medido mucho. Había alguno que ha discutido, pero no… Además, yo he ido a retransmitir a Cádiz y ¡gloria bendita! Entre el Xerez y el Cádiz siempre ha habido rivalidad, pero midiendo a la gente, la gente se comporta. Lo que no puede ser un periodista es un fanático más. Es lo que yo entiendo. A algunos habría que ponerle la bufanda, la camiseta, la banderola y el tambor… Pero yo he salido por la provincia y toda España, lo mismo para los toros que para el fútbol, y no he tenido ningún problema. Lo que más me gusta es cuando llegaba a un cualquier sitio y, antes de nombrarme, me decían: '¡Aquí está Jerez!' Eso sí me satisface. Y había uno muy curioso, en los toros, que le llamaban 'el Diamante Rubio', con una gorra y unas gafas sin cristales, que decía: ¡Maestro, que suene la composición!', y que siempre que me veía gritaba: '¡Viva Jerez!'. Y claro, ¡luego el correspondiente sablazo!

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios