Momento Romero

El Guadalquivir: aduana de fe rociera. Guardián de oraciones y promesas

La hermandad de Jerez cruzando la desembocadura ya de vuelta a Jerez. La hermandad de Jerez cruzando la desembocadura ya de vuelta a Jerez.

La hermandad de Jerez cruzando la desembocadura ya de vuelta a Jerez. / Manuel Aranda (Jerez de la Frontera)

Si el miércoles pasado cinco de junio embarcaba Jerez hacia el coto, ayer jueves se cruzaba de vuelta hacia Jerez. En los dos casos por el río Guadalquivir, en la barcaza de Cristóbal. El río que tiene memoria guarda todos los pensamientos -como dice la sevillana: "pensamientos míos vete a buscarla “- . Todos los que cruzaron a la ida iban cargados de peticiones, de ruegos y de oraciones para depositarlas ante La Blanca Paloma. Una semana de camino duro por las arenas secas. Arenas que no han recibido el aliento de la lluvia desde hace seis meses complicando así el tránsito mecánico. Un semana de camino y de reflexión, de fiesta y alegría. Camino fresquito a veces demasiado fresquito para algunos romeros. En definitiva un Rocío 2019 que ha destacado por la complejidad de las arenas que han retrasado los horarios, que ha gozado de buena armonía en el camino y que ha permitido un año más llegar a los brazos de la Señora de Almonte que estrenó y lució vestuario jerezano. No hay camino igual de un año a otro, todos son distintos pero cada año las alforjas de oraciones, de rezos y secretos que nadie sabe llegan a su destino. Enhorabuena a todos los romeros jerezanos, a esos carros que acompañan al Simpecado. A la junta de gobierno que se despide de su mandato, a todos los que han hecho posible este camino y han guardado nuestra seguridad y salud. Salud para todos los peregrinos vayan andando, en carros, a caballo o en vehículos. Que la Virgen recoja todas las esperanzas y podáis realizar las promesas. Aquí se despide este Romero con nostalgia y la debida ilusión para el próximo Rocío. ¡Y vaya usté condió!

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