Jerez

El sagrario de San Mateo da un nuevo aviso de su mal estado

  • El desprendimiento de una lámpara que colgaba de la linterna de la capilla ha dado la voz de alarma sobre las pésimas condiciones de este histórico recinto del siglo XVIII

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Hace unos días, los cofrades del Desconsuelo vieron como la lámpara, de unos 80 kilogramos de peso, que colgaba de la linterna de la capilla del Sagrario de la iglesia de San Mateo se desprendía. Fue una señal más de que esta asignatura pendiente que quedó de la restauración del templo alfonsino, que devolvió su esplendor a esta iglesia y la mismo tiempo evitaba su desahucio definitivo, va a peor.

La lámpara tenía cierto valor sentimental para la cofradía ya que fue regalo de un hermano mayor que lo fue en la década de los 40 del siglo pasado. La web Cofrademanía adelantaba la noticia. El hecho no produjo daños personales, pero el hermano mayor, Ángel Bocarando, matiza que fue de "puro milagro porque la capilla no es que se frecuente mucho pero sí hay enseres de la mayordomía que se suelen usar".

Superado el susto lo que sí queda patente es que surge una nueva llamada de atención sobre que la capilla está dando sus últimas boqueadas y más si persisten las lluvias con las que ha arrancado el otoño, factor que incide sobre los daños acumulados. Precisamente, en el año 1996 un desprendimiento en la sacristía hizo sonar las alarmas sobre el penoso estado de la iglesia. Monseñor Juan del Río ordenaba el cierre del templo y desde ese momento El Desconsuelo y Santa Marta se empezaron a buscar la vida para dar continuidad a sus cultos internos y externos, la primera habilitando su casa como capilla y la segunda se decidió por crear su capilla propia, que empezó a usar en 1997.

En 2002 se reabrió San Mateo al culto tras una larga e intensa restauración en la que la cofradía del Martes Santo tuvo una gran implicación, especialmente el por entonces su hermano mayor Santiago Zurita, que coordinó una amplia campaña a favor de las obras, que contó con la valiosa ayuda del Ayuntamiento.

Se pudo abrir el templo, que mereció los elogios de todos, jerezanos y expertos. Pero quedaron flecos pendientes, el más importante el de la capilla del Sagrario en la que tuvo sus inicios la hermandad del Desconsuelo hace ahora 300 años, capilla que ya entonces delataba un lamentable estado, al igual que ahora, con amenaza de derrumbe.

Ha pasado el tiempo y no hay avances pese a las muchas visitas y buenas intenciones que se han mostrado en este tiempo. Hubo un intento de impulsar su rehabilitación con la creación de una plataforma impulsada por la propia hermandad para recaudar dinero de cara a su restauración, cuyo coste llega a los 300.000 euros. Pero la crisis ha cerrado muchas puertas de entidades, particulares e instituciones que antes sí tenían las carteras más sueltas y ahora están totalmente cerradas a cal y canto.

El panorama no invita a aventuras de este tipo y menos a poner la mano ante las administraciones. O sea, que lo hace la hermandad o se caerá. El hermano mayor avanza que una vez se cierre el capítulo de restauración del manto de la Virgen, que está a punto de finalizarse y cuya entrega será a primeros de 2013, "nos liaremos con la capilla pensando y organizando iniciativas para buscar dinero". Bocarando avanza que un primer paso será contactar con una empresa especializada en este tipo de trabajos a fin de enfasar el proyecto "empezando por lo más delicado para ir viendo los costes que tiene cada fase e ir asumiéndolo así hasta alcanzar el total de la obra".

Ángel Bocarando explica que "hay que montar un andamiaje en el interior; prácticamente hay que levantar la cúpula para tratarla y consolidarla, además de lo que sería devolver la belleza a la capilla limpiando las paredes para dejar a la vista los frescos que están cubiertos por muchas capas de cal, como estaba hasta su reapertura la totalidad de San Mateo". Al menos se cuenta con el proyecto por parte del Ayuntamiento y el permiso para el inicio de los trabajos.

Algo es algo pero en el horizonte están los 300.000 euros que evitarían que la capilla donde nació Los Judíos se caiga definitivamente, circunstancialmente en el tiempo en el que la hermandad celebra tres siglos de vida a lo que se unirá que en 2013 y 2014 celebrará los 300 años de la bendición de la Virgen del Desconsuelo y del Señor de las Penas, respectivamente, titulares que siempre estuvieron en esa capilla, levantada por la hermandad en 1723, finalizando la obra cinco años más tarde, coincidiendo con el día de san Mateo.

Artísticamente a la capilla se accede mediante un arco de ojiva, descubierto a lo largo de la restauración llevada a cabo en el templo. Dividida en dos tramos, el primero está cubierto por una bóveda vaída y el segundo mediante una cúpula decorada. Preside todo el espacio un magnífico retablo barroco de la primera mitad del siglo XVIII con un camarín con motivos de la Pasión.

Esto es el origen pero en este siglo las cosas son diferentes para la hermandad que prácticamente tiene en sus manos el mantenimiento del templo, que fue y sigue siendo una prioridad absoluta.

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