Jerez

La 'salvación' de muchos jerezanos

  • Gracias a la labor de las Hijas de la Caridad se entregan alimentos a casi setecientas personas y se da de comer a ochenta y cinco necesitados de forma diaria en el comedor social de El Salvador

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En el centro de Jerez hay un rincón solidario que lleva abriendo sus puertas a los más necesitados ciento siete años.

Con una larga historia a su espalda, el comedor social de El Salvador, situado en la calle Juana de Dios Lacoste, ofrece alimentos de forma diaria no sólo a los 'sin techos', también a familias que afectadas por la crisis encuentran dificultades para poder hacer algo tan básico y necesario como es comer.

La paz que envuelve este lugar hace imposible pensar que las hermanas de la Caridad puedan ofrecer algo que no sea bondad. Entre ellas se encuentra sor Victoria Virué, una religiosa chiclanera que en 1986 es destinada a la Orden de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl de Jerez.

Sor Victoria lleva muchos años colaborando con la labor social que presta el comedor de El Salvador. Aquí se reparten alimentos a todo aquel que necesite de su solidaridad y además se ofrece un menú diario de 12'00 a 13'00 horas en el comedor del lugar al que normalmente acuden 'sin techos'.

A las ocho de la mañana ya suenan la casi decena de ollas que preparan las cocineras y voluntarias diariamente. Hoy por ejemplo comieron patatas aliñadas y toro. "El toro lo han regalado, así que vino un matarife a descuartizarlo y lo aprovecharemos para guisos y filetes' cuenta sor Victoria.

Este es un ejemplo de cómo la solidaridad de voluntarios mantiene a este lugar con vida y así lo remarca la hermana Virué: "Jerez es un pueblo muy solidario y gracias a ellos están abiertas las puertas del comedor".

Ellas también sufren la crisis y con los recortes es más difícil llenar la despensa de alimentos, por ello el trabajo de voluntarios está siendo fundamental, sumándole la organización de eventos que ayudan a reunir fondos para el comedor. Junto con Cáritas, Salud Mental, albergues municipales y los servicios sociales, entre otros, forman una red donde pretenden ofrecer toda la ayuda posible a 'sin techos', inmigrantes y familias en situaciones críticas.

Al comedor acuden diariamente 172 personas para recoger víveres y llevarlos a sus casas, lo que supondría alimentar a un total de 692 personas contando con una media de cuatro miembros por familia. Además hay que sumar las 85 personas que diariamente asisten para almorzar, superando la centena los domingos y festivos.

Desde la Guerra Civil estas hermanas no conocen una crisis como ésta, observando el aumento del número de personas que acuden a este comedor con respecto a años anteriores.

Hasta hace un año era el único comedor social de Jerez y a él acuden en su mayoría, según comentan las hermanas, personas de origen marroquí. El número de jerezanos que reclaman alimentos para llevar a sus hogares también ha aumentado.

La realización de este sacrificado trabajo no sería posible sin la implicación de personas voluntarias que prestan sus servicios para cocinar, entregar alimentos y otras actividades, pero tampoco sin el carácter luchador de estas once hermanas que componen la orden y que a pesar de sus longevas edades, ya son ochenta y seis años con los que cuenta sor Victoria, presumen de una gran fortaleza que les acompaña en su labor por ayudar a los necesitados de Jerez.

Por su incansable trabajo, la Orden de la Caridad recibió el Premio Príncipe de Asturias en 2005. Este momento histórico fue celebrado entre los fogones de la cocina mientras preparaban el almuerzo para el comedor como cada día.

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