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Coronavirus en Jerez

Tiempo de coronavirus entre costuras

  • La iniciativa que auspició Acoje para fabricar material de protección va llegando a su fin

  • En estas semanas se han repartido a numerosos colectivos 46.800 mascarillas, 2.700 batas, 1.000 gorros y 2.650 mascarillas infantiles

Fátima Canca, Alberto de la Villa y María José Andrades, con los cortes de tela para la fabricación de los materiales, en los locales de la calle Francos. Fátima Canca, Alberto de la Villa y María José Andrades, con los cortes de tela para la fabricación de los materiales, en los locales de la calle Francos.

Fátima Canca, Alberto de la Villa y María José Andrades, con los cortes de tela para la fabricación de los materiales, en los locales de la calle Francos. / PASCUAL

Unos locales situados en las calles Francos y Castilla se transformaron a los pocos días de decretarse el estado de alarma en los centros logísticos de una iniciativa auspiciada por los comerciantes de Acoje para la elaboración de mascarillas que pronto sumó una red de colaboradores que ha superado todas las previsiones.

Cuando ya la experiencia va llegando a su fin en un momento en el que los comerciantes piensan ya en cómo volver a poner en pie sus negocios, el balance es abrumador: 46.800 mascarillas, 2.200 batas, 1.000 gorros, 2.650 mascarillas infantiles y 500 batas impermeables han salido de estos talleres y de los domicilios de las casi 300 costureras que se unieron a la iniciativa.

Los materiales se han distribuido durante estas semanas por residencias de mayores, entidades sociales, centros como el de Afanas, Upace o Autismo, entre asociaciones de vecinos y comerciantes, transportistas, servicio de limpieza, comercios del centro y del mercado de abastos, Correos, Guardia Civil, Policía Local y centros de salud y Urgencias del hospital. "Está siendo una experiencia maravillosa para todos. Hemos conseguido una gran empresa que demuestra además la capacidad de producción y de eficacia que podemos alcanzar entre todos", afirma la presidenta de Acoje, Nela García.

Un voluntario, con las mascarillas ya preparadas para su distribución. Un voluntario, con las mascarillas ya preparadas para su distribución.

Un voluntario, con las mascarillas ya preparadas para su distribución. / PASCUAL

Fátima Canca, una de los muchos comerciantes implicados en el proyecto, explica que todo comenzó al ver la escasez y demanda que existía de mascarillas. "Empezamos con la recopilación del material que los compañeros teníamos en las tiendas, que era todo algodón, pero a medida que íbamos haciendo las entregas a los diferentes colectivos, y sobre todo, en el hospital, ya nos plantearon que era mejor el material ‘tela no tela’ (TNT), un tipo especial de tejido, que ya hubo que comprar porque no lo teníamos. Además se nos acabaron también los elásticos y otros materiales que teníamos en nuestras tiendas".

Otra comerciante se encargó entonces de la logística de las compras, directamente a las fábricas. "Por ejemplo la ‘tela no tela’ ha venido de Vigo. Eso sí, todo en el mercado nacional, porque el pequeño comercio tenemos claro que esto se levanta desde dentro de España", recalca Canca.

Comenta que en el caso de los centros sanitarios se han ido guiado siempre por las indicaciones de los profesionales, dado que se precisaba de material de más protección. "Por ejemplo, las mascarillas para ellos llevaban triple capa de TNT y nos facilitaron desde el hospital las sábanas que se ponen en las mesas de los quirófanos. Como las operaciones se han reducido, tenían un material sin utilizar y esas sábanas superesterilizadas las hemos convertido en batas, porque tienen una película protectora. Nos decían que preferían nuestras batas que ponerse una hecha con una bolsa de basura y nuestros materiales siempre se han desinfectado antes de entregarlos en bolsas".

Casi sin pensarlo en estas semanas se ha creado una auténtica empresa, gracias a que la respuesta fue desbordante desde el primer momento. Por un lado, los propios comerciantes se organizaron poniéndose al frente de las distintas fases de la cadena: corte de los patrones, coordinación de los talleres y costureras, desinfección, embalado y empaquetado, control de calidad, coordinación del transporte del material, el departamento de petición y control de entrega a instituciones y asociaciones, financiación o comunicación en redes sociales.

Y todo ello -insisten desde Acoje- no hubiera sido posible sin la colaboración de cientos de personas, desde costureras, voluntarios scouts y del servicio de Correos o los miembros de ‘Costaleros por nuestros mayores’. Especial mención hace la presidenta de Acoje a un matrimonio de la Real Hermandad del Rocío, que ha realizado 330 batas impermeables, 100 batas TNT, 134 gorros, 100 mascarillas, 340 picos de cuello y el corte de 7.500 mascarillas.

En los locales de la calle Francos se ha estado haciendo el patronaje y corte que, a través de ‘Costaleros por nuestros mayores’ se llevaba luego a los domicilios de las costureras. "Así ellas sólo tenían que coser. Les facilitábamos guantes, desinfectantes, mascarillas, para que también estuvieran protegidas y cuidarnos todo el mundo".

Con la progresiva vuelta a lo que parece ser una muy relativa normalidad, el proyecto toca también a su fin. Canca señala que ahora, además, que las mascarillas han empezado a llegar a las farmacias, lo que les toca a los comerciantes es pensar en reanudar su actividad. "Hacer mascarillas ha sido fácil en comparación con lo que nos queda ahora. Hay que reinventarse, ver por dónde podemos salir, cómo lo vamos a enfocar y los requisitos que tendrán que cumplir nuestros establecimientos".

De hecho, ya por ultimo, se harán también mascarillas para entregarlas a los clientes que acudan a las tiendas en el momento de la reapertura. "Y las últimas mascarillas que hicimos fueron para niños. Hemos estado al día de la demanda que había y nos enorgullece haber ayudado a nuestro Jerez. Nuestra máxima ha sido cuidarnos entre todos".

Su comercio es, por su especialidad en moda flamenca, uno de los más perjudicados. "Yo ya doy por perdido el año. Si no tenemos feria, ni el fin de curso de las academias, que también me encargan trabajos, ni los cursos y eventos de flamenco en el verano, ya me he mentalizado, pero espero que el público cuando compre on line también se acuerde de nosotros".

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