Sucedió en Jerez

El tremendo crimen de la viña El Telégrafo conmociona a la ciudad

  • En 1988 asesinaron en el viñedo a una vecina de La Constancia de la que la policía dijo que ejercía la prostitución, rectificando más tarde

Acceso a la Viña el Telégrafo donde apareció muerta Francisca Pérez. Acceso a la Viña el Telégrafo donde apareció muerta Francisca Pérez.

Acceso a la Viña el Telégrafo donde apareció muerta Francisca Pérez. / archivo

Sucedió el 2 de mayo de 1988. A primera hora de la mañana empleados de la Viña el Telégrafo, situada en la carretera de Morabita, encontraron en el acceso a una mujer, de 39 años de edad, cruelmente asesinada. Aquel suceso conmocionó a la ciudad por el sadismo con el que el asesino se ensañó con la víctima, una mujer muy conocida vecina de la barriada de la Constancia. Tenía el rostro desencajado, estrangulado y entre sus piernas asomaba un nudoso sarmiento clavado en su vagina. La policía empezó con las indagaciones, que fueron rápidas, ya que tres días después detuvieron en su propio trabajo al autor del asesinato, un hombre llamado Rafael. Las pruebas contra él eran abrumadoras.

Este cruento hecho tuvo una triste prolongación dado que en unas declaraciones el gobernador civil de la provincia, entonces Mariano Baquedano, deslizó que la víctima, de nombre Paqui, “solía dedicarse a la prostitución”, tal y como se señalaba en un comunicado emitido por la policía. La asociación de Vecinos de la Constancia se movilizó y pidió una rectificación al gobernador además de interponer una querella contra Baquedado en defensa del honor de Paqui. El propio gobernador rectificó pero achacando lo que dijo al escrito policial. La querella fue archivada y el colectivo vecinal optó por no seguir la vía judicial por los elevados costes que tenía.

En la parroquia de Fátima, donde unos años antes Paqui había bautizado a su hija envuelta en un capote cedido por Rafael de Paula, hubo varias misas recordándola. Cada una de ellas se convirtió en una reclamación para que el Gobierno Civil retirara lo dicho. Hasta el propio Pedro Pacheco, alcalde entonces, exigió a Baquedano respeto para la víctima.

Varios días después salió de Cádiz una nota: “Este Gobierno Civil no tiene ningún problema en rectificar la primera valoración realizada y afirmar que la víctima, Francisca Pérez, no ejercía en modo alguno la prostitución, aunque sí es cierto, como queda patente, que llevaba una vida liberal”. La coletilla todavía indignó más a los vecinos. Paco Flores, presidente del colectivo vecinal dijo que “Paqui era, simplemente, una buena chica a la que le tocó una vida complicada y que una noche tuvo la mala suerte de cruzarse con un sádico. Lo bueno que queda de todo aquello es ver cómo todo un barrio se levantó para defender el buen nombre de uno de los suyos”. 

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