Un viaje en autobús con parada hacia la huelga y la desesperación

Usuarios y trabajadores critican el mal estado en la que se encuentra la flota del transporte urbano

Un viaje en autobús con parada hacia la huelga y la desesperación
Un viaje en autobús con parada hacia la huelga y la desesperación
María Valero / Jerez

20 de mayo 2010 - 01:00

Son las 12:03 en la parada de Las Angustias-Convento y una mujer alza la voz y dice "ole, ya está aquí el autobús, menos mal que llega porque estoy muerta de calor". Sube, paga 1,10 euros, levanta la mirada al techo del vehículo y dice "vaya tela, ¿el aire acondicionado está estropeado de nuevo?". Pues sí señora, el viaje a su casa no será del todo agradable. Con abanico y botella de agua nos montamos en el autobús de la línea 19 para comprobar cuál es el estado del transporte urbano en la ciudad, un viaje con 'parada' hacia la huelga y la desesperación.

Lo primero que llama la atención de los usuarios, además de que se le caigan los goterones de sudor en cuanto pisan el autobús, es que el conductor no lleva el uniforme correspondiente, sino que está trabajando con ropa de calle. Esta medida la tomaron en la tarde del martes para denunciar que Cojetusa aún no les ha dado el vestuario de verano, algo imprescindible para estos días donde el calor ya ha comenzado a apretar. "Casi el cien por cien de la plantilla va con ropa de calle. Aquí ya no es que sólo no se cumpla con los cobros ni con la negociación del convenio, sino que además ni siquiera nos dan uniformes. Los usuarios cuando se montan se quedan extrañados, preguntan y cuando se enteran del por qué se sorprenden. De hecho, varias personas me han dicho que esto es una vergüenza y que no saben cómo vamos a terminar", declaró ayer el presidente del comité, José María Romero. Entre este cambio y que no hay aire acondicionado "comienzan a acordarse de todo el mundo, desde el Ayuntamiento hasta la empresa", declara.

Con destino hacia Nueva Jarilla los comentarios entre los usuarios surgen uno tras otro. "Esto es una vergüenza, habría que exigir a la empresa que colabore un poco, ya que si optamos por el transporte público deberían ponerlo en condiciones. No hay aire acondicionado, el autobús está a trozos, se quedan parados a mitad de camino... Vamos, horroroso", señala María del Carmen Ruiz. "Este gobierno lo que tendría que hacer es rebajarse el sueldo. Estas criaturas tienen que llevar dinero a sus casas para dar de comer a sus hijos y no tienen que estar pagando intereses y retrasos. Apoyo todas las huelgas que hagan, porque tienen que cobrar", apunta Rafael Soto, mientras que los que están a su alrededor afirman con la cabeza lo que acaba de decir. Rampas que no funcionan, luminosos que no muestran el número de la línea porque están estropeados, ventanas rotas, asientos que se desmontan, moqueta con boquetes... Y un largo etcétera que ha llegado incluso a que en uno de estos vehículos le salga "¡un hongo tan grande que era una seta! ¡Una seta! Increíble pero cierto", apunta Romero.

Suena un pito, para el autobús y se baja, con mucha dificultad, un señor mayor ayudado con un bastón. "Algunos jerezanos creen que los coches antiguos no tienen rampa, pero sí la tienen, el problema es que en la mayoría no funciona. Más de un compañero ha tenido que salir de la cabina para ayudar a un usuario en silla de ruedas, porque no se puede hacer otra cosa", denuncia el presidente del comité. En este sentido se ha pasado a tener una colección de 'antigüedades' en Cojetusa en lugar de autobuses en condiciones. Aún circulan coches con matrículas CA-AX y los desperfectos no hay que buscarlos, saltan a la vista nada más pisar el autobús. "La empresa llegó a tener casi diez millones de usuarios, pero esta situación de abandono tiene como consecuencia que ahora rocemos menos de la mitad", anuncia Romero, quien añade que "quitando los últimos 15 coches, el resto deberían estar fuera de circulación, porque en más de una ocasión nos hemos pegado un importante susto circulando".

Pero sobresalto es el que se lleva cada mes el trabajador de esta empresa cuando espera que en su cuenta aparezca la nómina. Como si de una ruleta del juego de azar, a veces el resultado es bueno y otras, pierde. La situación de estrés y de desesperación ha llegado a tal extremo que hay empleados que tienen problemas de salud. "Hay un compañero que tendrá treinta pocos años y le ha dado una especie de parálisis temporal en la mitad del cuerpo como consecuencia del nerviosismo, está fatal", declara Romero, quien también reconoce que "desgraciadamente, cuando queremos defender lo nuestro fastidiamos a muchas personas y sabemos que hay usuarios que no tienen otro recurso para ir a su trabajo que el autobús, por eso nos duele. De todas formas, ellos entienden nuestro problema y se lo agradecemos enormemente".

Llega a Nueva Jarilla y se dirige hacia Guadalcacín, durante más de una hora la línea 19 recorre una infinidad de barrios, de hecho, en unas siete horas de trabajo sólo da tiempo a realizar el itinerario cuatro veces y medio. Se le pregunta por el plan de Movilidad y Romero suelta una pequeña risa. "Cuando se hizo no se contó ni con los trabajadores ni con los usuarios y además, sin tener la mínima idea de lo que estaban haciendo. Era imposible hacerlo peor, y lo que más fastidia es que ni se disculparan por el fallo que cometieron y han echado a miles de usuarios", declara el presidente. "José María, en Sevilla los autobuses tienen hasta una pantalla y GPS, ¿nosotros dónde nos encontramos en el transporte urbano?". "¿Nosotros? En la tercera división. Pero ya no es importante tener esa tecnología en el vehículo, sino garantizar un mínimo de servicio, porque los usuarios pagan por un transporte de calidad, y en Jerez no lo tenemos".

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