josé maría molero. guitarrista

"En la vida todo tiene su momento"

  • El músico jerezano acaba de lanzar un disco dentro de la serie 'Flamenco y Universidad' en el que recoge una trayectoria profesional con más de cincuenta años de experiencia

El guitarrista José María Molero, durante una de sus actuaciones. El guitarrista José María Molero, durante una de sus actuaciones.

El guitarrista José María Molero, durante una de sus actuaciones.

José María Molero Zayas (Jerez, 1953) forma parte de aquella generación de guitarristas que dieron sus primeros pasos de la mano del maestro Rafael del Águila en aquella casucha del Reventón de Quintos. Fue él quien, como a otros muchos, inoculó el veneno de la música a este jerezano que reside en Madrid desde hace más de 45 años.

-¿A qué se dedica actualmente José María Molero?

-Pues mira, desde hace un año y medio más o menos he dejado de actuar en público. Ya tengo una edad y cuesta trabajo todo lo que conlleva este mundillo, sobre todo viajar, por eso decidí apartarme un poco. Sigo tocando y estudiando a diario, y doy clases en un colegio de Madrid.

-¿Y le ha costado dar el paso?

-Claro que sí, uno lleva toda una vida dedicándose a esto. No tiene nada que ver la docencia con ser guitarrista profesional. Yo soy de los que pienso que todo en la vida tiene su etapa y la mía en los escenarios de momento la he aparcado.

-Hace unas semanas ha sacado un disco de Flamenco y Universidad. Háblenos de él...

-Bueno, un día me llamó Pedro Carabante, con el que guardo una gran amistad, y me planteó la posibilidad de hacerlo. Me han dado plena libertad y la idea era hacer un recorrido por mi carrera. Seleccioné 15 temas míos, algunos en los que toco solo y otros acompañando a artistas que de alguna manera han formado parte de mi vida profesional como Sordera, Vicente Soto o Yeye de Cádiz. Creo que el trabajo que se ha hecho ha quedado muy bien, al menos eso me ha dicho la gente que lo ha oído. Estoy muy contento y agradecido.

-Ya que menciona a la familia Sordera, usted siempre tuvo buen feeling con ellos, ¿no?

-Sí, El 'Sordera' fue alguien importante en mi carrera. No sólo era un gran cantaor y con un conocimiento increíble, sino buena persona. Con él aprendí, sobre todo a acompañar, y también de cante, era un auténtico maestro. Luego he tenido y tengo buena relación con Vicente, con Enrique, en fin, con todos porque además, mis primeros pasos en Madrid los di con ellos.

-Porque usted se fue a Madrid con muy pocos años...

-Con 18 exactamente. Había estado con Rafael del Águila dando mis primeras clases, y fue él quien me animó a que estudiara música, así que a los 16 años me inscribí en el Conservatorio de Sevilla y a los 18, cuando ya sabía leer partituras y solfeo me fui a Madrid.

-¿Y cómo era aquel Madrid?

-Imagínate, un chaval de Jerez que salía por primera vez con su guitarra. Llegué al Tablao Torrebermeja donde justo enfrente paraban los artistas en una cafetería. Afortunadamente, conseguí un trabajo porque uno de los guitarristas que había, se marchaba, y bueno alló coincidí con Paco Cepero, Vicente Soto y con Camarón de la Isla. Aprendí mucho, porque yo sabía tocar y leer partituras pero poco más, nunca había tocado para baile ni nada de eso. Después de aquello estuve en los Cabales en el Corral de la Pacheca, en fin, en muchos tablaos importantes de la época.

-Usted también perteneció al Ballet Nacional...

-Sí, yo fui el primer guitarrista del Ballet Nacional de España. Cuando llegué se llamaba el Ballet de los Festivales de España y luego pasó a llamarse Nacional. Allí trabajé con Rafael de Córdoba, María Rosa, Carmen Rojas y con Antonio. Fue una parte de mi vida muy intensa, quizás de las más intensas junto con los 17 años que me he pegado por media Europa. Me contrató una bailaora suiza, Nina Corti, y con ella y su espectáculo, por el que pasaron nombres como José Mercé o Enrique Morente, recorrimos Alemania, Suiza, Francia e Inglaterra, es decir, pasamos por escenarios como el Albert Hall de Londres o la Ópera de Viena. Yo tocaba la guitarra pero también era el encargado de los arreglos de los demás músicos. Fue otra gran experiencia.

-Lleva casi toda su vida en Madrid, ¿se siente reconocido o valorado en su tierra natal?

-Yo creo que sí, de hecho muchos artistas hablan bien de mí y me recuerdan con cariño cuando les veo. Además, gracias a Dios tengo a toda mi familia en Jerez, mi madre, mis hermanos... y voy a menudo. Quizás en los últimos años he tenido pocas oportunidades de tocar ante el público, estuve en el Festival varias veces, aunque la última hace ya casi diez años. También la Cátedra me reconoció en su día con la Copa Jerez.

-Muchas personas dicen que usted ha sido en Madrid una especie de embajador de jerezanos...

-(Risas) Puede ser. A mucha gente que venía por primera vez a Madrid he ayudado. Han venido muchos, pero de una de las cosas que más orgulloso estoy fue de haber ayudado a Moraíto a entrar en el Ballet Nacional. Manuel era una persona a la que le tenía un gran aprecio, era un artista genial y una persona espléndida. Yo me tenía que ir a la mili y Manuel estaba trabajando por aquí por Madrid. Se lo comenté, estuvo un día allí y se quedó durante un año y medio. Morao tocaba muy bien. Aquello fue el paso previo para comenzar su carrera ya más asentada como guitarrista, es algo que recuerdo con mucho cariño.

-Para terminar, ya que antes lo mencionó. ¿Qué recuerda de Rafael del Águila?

-Rafael era una persona especial. Como maestro era excelente, y era de capaz de hacer cosas increíbles. Él me inculcó el amor por la música como a otros de mi generación.

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