Bodegas

La ampliación de la zona de crianza del vino de Jerez será realidad a la vuelta del verano

Botas dispuestas en criaderas y soleras para la crianza del vino de Jerez.

Botas dispuestas en criaderas y soleras para la crianza del vino de Jerez. / Miguel Ángel González

Los municipios de la zona de producción del Marco de Jerez ya tocan con los dedos la posibilidad de comercializar sus vinos con el sello de la Denominación de Origen. El sector espera que la Consejería de Agricultura publique en el BOJA a la vuelta del verano, entre finales de septiembre y principios de octubre, los nuevos pliegos de condiciones de los vinos de Jerez, trámite que consagrará la ampliación de la zona de crianza del Marco, hasta ahora reservada en exclusiva para las bodegas del triángulo formado por Jerez, El Puerto y Sanlúcar.

Las bodegas de Trebujena, Chiclana, Chipiona..., enclavadas dentro de la zona de producción y que hasta ahora únicamente podían hacer uso de los términos Fino, Amontillado, Oloroso –por ejemplo, Fino de Chiclana– para la comercialización de sus vinos podrán incorporar a sus etiquetas el nombre de la Denominación de Origen Jerez-Xérez-Sherry, reivindicación histórica a la que el pleno del Consejo Regulador dio luz verde, junto a otros cambios de calado, tras el acuerdo sectorial ratificado en 2021 que puso fin a largos años de negociación.

Precisamente, el alcalde de Trebujena, Ramón Galán, subrayó días atrás la importancia de la próxima incorporación de su municipio a la zona de crianza con motivo de una visita a sus viñas y cooperativas en plena vendimia, “trámite que se encuentra en su fase final” y con el que “se abre un horizonte esperanzador para Trebujena”, manifestó.

El Consejo Regulador tiene previsto reactivar en próximas fechas la comisión de reglamento para facilitar la adaptación de las normas de funcionamiento interno de la Denominación de Origen a las nuevas reglas del juego, trabajo que ya está avanzado según explicó el presidente de la institución jerezana, César Saldaña, al término del último pleno del vino, celebrado a finales de julio.

Los nuevos pliegos amparan las categorías Fino Viejo y Manzanilla Pasada y autorizan variedades de uva autóctona en desuso

Junto a la ampliación de la zona de crianza, los nuevos pliegos de condiciones incorporan otros cambios de calado como el rescate de variedades de uva autóctonas en desuso, entre las que figuran Cañocazo, Mantúa, Perruno... o el establecimiento de las nuevas categorías de vino Fino Viejo y Manzanilla Pasada, para las que se establece una crianza mínima de siete años.

De esta forma, la Denominación de Origen contará con la categoría estándar de los vinos amparados, que exige dos años de crianza; la nueva categoría del Fino Viejo y la Manzanilla Pasada, a partir de siete años; un siguiente escalón de los vinos certificados con 12 y 15 años de vejez media; y la categoría más alta reconocida por el Consejo, de la que forman parte los VOS y VORS, con 25 y 30 años de vejez mínima.

Los nuevos pliegos que regulan los vinos de Jerez y la Manzanilla no recogen las modificaciones mayores previstas en el acuerdo sectorial, en concreto la incorporación de los vinos sin fortificar y la prohibición de criar Fino en Sanlúcar, para la que se establece además un periodo transitorio de diez años, pendientes aún del visto bueno de Bruselas.

El Consejo Regulador ha solicitado también un periodo transitorio a la Junta, en este caso de unos meses, para retrasar a enero de 2023 la entrada en vigor de distintas cuestiones de carácter técnico vinculadas a los cambios introducidos en los pliegos de condiciones, por ejemplo, cuestiones organolépticas para la certificación de los vinos amparados que requieren cierto entrenamiento de los miembros del comité de cata.

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