Bodegas

El viñedo del jerez resiste bien la ola de calor pero apunta a otra vendimia corta

  • El sector prevé una cosecha similar a la del último año y con fecha de inicio dentro de la primera mitad de agosto

  • Los viñistas auguran una subida del 25% del precio de la uva, insuficiente para compensar el incremento de los costes de producción

  • Otra vendimia "ruinosa" para la viña independiente

Un jornalero con un capacho de uva en la vendimia del Marco de Jerez.

Un jornalero con un capacho de uva en la vendimia del Marco de Jerez. / Vanesa Lobo

La ola de calor de la última semana, con los termómetros por encima de 40 grados en la campiña, no ha provocado cambios sustanciales en la planificación de los viticultores del Marco de Jerez para la próxima vendimia. La bajada de las temperaturas a partir del jueves y la llegada de los primeros rocíos, con el cambio de los vientos de levante a poniente, ha mitigado los efectos de la ola, que de haberse registrado a mediados de julio, con la uva ya metida en caldo, habría hecho estragos en el viñedo.

No en vano, el mes de julio tiene la llave de la vendimia del jerez, que se perfila una campaña más, y ya van cuatro consecutivas, con una cosecha corta, similar a la de los dos últimos años por la escasez de reservas de agua debido a la falta de precipitaciones en invierno, déficit que no han corregido las lluvias de la primavera.

La subida paulatina de las temperaturas medias y el descenso de la pluviometría, que este año no llega a 500 litros frente a la media histórica de más de 600 litros en la zona, limitan la producción final, que en la campaña anterior ascendió a 57,5 millones de kilos, cifra en torno a la que los viñistas independientes de Asevi-Asaja piensan que se moverá la cosecha de este año, siempre que el tiempo acompañe en julio y en los primeros días de agosto.

De momento, aunque las cepas tienen menos racimos están más cargados de uva, indica el presidente de Asevi, Francisco Guerrero, quien cree que el arranque de campaña tampoco variará mucho respecto a la fecha de inicio del último año, en el que los pagos más al interior empezaron a cortar uva para la elaboración de vinos blancos de la Tierra de Cádiz en los primeros días de agosto, mientras que la recolección para los vinos de Jerez comenzó sobre el día 12 del mismo mes.

“La viña está ahora tierna, creciendo bastante y con abundante vegetación”, que la protege de episodios como las altas temperaturas y los vientos de levante registrados durante la ola de calor, explica el responsable sectorial, quien recuerda que la próxima semana, por San Juan -24 de julio- suele realizarse en el Marco un tratamiento preventivo con azufre del oidio o cenizo, una de las enfermedades más comunes de la vid, que puede provocar pérdida de cantidad y calidad de uva, y que suele manifestarse en esta época del año, entre el inicio de la floración y el engorde.

El pronóstico del tiempo para la próxima semana, con temperaturas suaves por debajo de 30 grados y algo de poniente acompaña, ya que el calor y la falta de viento son los principales riesgos de los tratamientos con azufre, ya que pueden provocar que la uva se queme, detalla Guerrero.

Lo comido por lo servido

Las bodegas tratan de amarrar acuerdos de compra de uva de la próxima vendimia para cubrir las necesidades de reposición de sus existencias. La reiteración de cosechas cortas y el auge de la demanda de uva calificada para otros usos, en particular el envinado de botas para el envejecimiento de destilados como el whisky –’sherry casks’– hace temer una carestía de la disponibilidad de materia prima para el refresco de las criaderas y soleras en las que envejecen los vinos amparados por la Denominaciones de Origen Jerez-Xérez-Sherry, Manzanilla de Sanlúcar y Vinagre de Jerez.

En este contexto, el presidente de Asevi-Asaja augura una importante subida del precio de la uva por el “empuje” de las bodegas, desde los 40 o 41 céntimos de euros a los que cotizó el kilo de la palomino en la campaña anterior hasta los 50 céntimos de euro a los que puede llegar este año , lo que supondría un incremento de su valor de entre el 21 y el 25 por ciento.

Pero por muy notable que sea el repunte al que apuntan los primeros movimientos, Guerrero considera que sigue sin ser suficiente para garantizar la rentabilidad del viñedo, problema estructural que arrastra el cultivo de la vid en el Marco y que persistirá esta campaña por el disparatado incremento de los costes de producción, en particular del precio del gasóleo.

Los viñistas no le ven rentabilidad al viñedo pese a la subida del precio de la uva

“Aunque suba, no es un precio rentable para el viticultor por el incremento generalizado de costes y, además, todavía está pendiente de aprobarse el convenio de viticultura que puede aumentar aún más los costes laborales”, señala el presidente de los viñistas independientes.

Cabe recordar que el pleno del Consejo Regulador, a instancias de la Comisión del Viñedo, ha solicitado la colaboración a la Junta de Andalucía la elaboración de un estudio de los costes de producción del viñedo del Marco, o más bien la actualización del ya existente pero que data de 2002, hace ya dos décadas.

Precisamente, este estudio y la definición de los requisitos mínimos de calidad de la uva para la elaboración de los vinos de Jerez son los primeros cometidos en el inicio de la andadura de la comisión creada en el seno del Consejo Regulador y cuyo principal objetivo es preservar el patrimonio vitícola del Marco de Jerez frente al arranque de superficie de los últimos años para su sustitución por otros cultivos más rentables como el olivar y el almendro.

“Ahora se ha parado un poco, pero se sigue arrancando”, indica Guerrero, quien desliza que “si la viña fuera rentable no estaríamos hablando de la invasión del viñedo por proyectos de energías renovables como el del parque eólico de Macharnudo”.

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