El Ejército ruso es incapaz de conquistar el Donbás tras cuatro años de guerra

Kiev considera que el Kremlin alarga las negociaciones de paz a tres bandas porque prepara una gran ofensiva primaveral contra el norte de Donetsk

Zelenski anuncia progresos sobre la verificación de un eventual alto el fuego en Ucrania

Ucranianos evacuados del frente en un centro de acogida de Kramatorsk. / TOMMASO FUMAGALLI (Efe)
Agencias

Moscú · Kiev, 20 de febrero 2026 - 12:28

El Ejército ruso logró avanzar en el Donbás durante el cuarto año de guerra en Ucrania, aunque sigue estando muy lejos de hacerse con el control de toda la región de Donetsk, donde Kiev aún controla más de la quinta parte del territorio.

Con la toma del bastión de Pokrovsk y su ciudad satélite de Mirnograd, los rusos lograron su mayor éxito desde la conquista del puerto de Mariupol en mayo de 2022, aunque se desconoce si ha liquidado todos los focos de resistencia enemiga en la zona.

Ésta es la actual situación en el frente después de que los rusos conquistaran aproximadamente un 1,5% del territorio del país vecino en los últimos 24 meses:

El general Invierno congela a las tropas rusas

Las bajas temperaturas suelen rebajar la intensidad cada invierno desde 2022, pero este año la nieve y el frío han sido más intensos. El jefe del Estado Mayor ruso, Valeri Guerasimov, asegura que Moscú avanzó 200 kilómetros cuadrados en las primeras dos semanas de febrero, después de tomar 245 kilómetros cuadrados todo el mes anterior, la mitad que en noviembre (505).

Con todo, la realidad es que, desde noviembre, no ha habido casi cambios en los principales sectores del frente. Los rusos apenas han podido avanzar en las afueras de Pokrovsk. Los ucranianos siguen resistiendo en Grishine, donde los operadores de drones impiden a Moscú progresar hacia el oeste de Donetsk.

La mejor noticia para Moscú es que, según los medios, unidades rusas se encuentran a unos cinco kilómetros de otro punto clave, Dobropillia, que los rusos quieren tomar desde mediados de 2025.

Rusia prepara una gran ofensiva en Donetsk

Tanto Kiev como los blogueros militares rusos consideran que el Kremlin alarga las negociaciones a tres bandas sobre Ucrania porque está preparando una gran ofensiva primaveral contra el norte de Donetsk: Sloviank, Kramatorsk y Kostiantinivka. El principal escollo en las conversaciones es que Kiev se niega a replegar sus tropas de esa región.

Según la prensa oficial, destacamentos rusos se encuentran en la estación de tren de Kostiantinivka, ciudad de 70.000 habitantes antes de la guerra, cuyo control es clave para atacar la principal plaza fuerte del Ejército ucraniano: Kramatorsk.

A su vez, con la rápida caída de Siversk y más tarde de Liman, los rusos tienen a tiro de piedra a Sloviansk, corazón de la sublevación prorrusa en 2014. Por ello, la toma de dicho bastión simbolizaría prácticamente el control del norte de Donetsk.

Moscú informa todas las semanas de avances en las regiones norteñas de Jarkov y Sumi con el fin de formar una franja de seguridad.

Contraataques ucranianos

Aquejada de problemas crónicos de deserción, el Ejército ucraniano, según todos los expertos, no tiene capacidad para lanzar una contraofensiva, pero ha recuperado recientemente más de 200 kilómetros cuadrados, la mayor ganancia territorial en dos años y medio de combates.

Con todo, el jefe del Ejercito ucraniano, Oleksandr Sirski, aseguró que sus tropas habían realizado desde la pasada semana varios contraataques exitosos en el sur, especialmente en la zona de Guliaipole (Zaporiyia), lo que ha sido confirmado por el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW). Y es que Moscú ha marcado en rojo la toma de la capital homónima de la región de Zaporiyia, donde ha logrado sus mayores progresos en los últimos seis meses.

Según blogueros ucranianos, además de recuperar el control de varias aldeas, esas acciones habrían obligado al enemigo ruso a retroceder hasta casi diez kilómetros en algunos casos. El objetivo es que los rusos no tomen Orijiv, la puerta que conduce a la capital regional.

Starlink y Telegram, el talón de aquiles ruso

El Ejército ucraniano se ha beneficiado estos cuatro años del rezago tecnológico ruso para contrarrestar su superioridad en equipos militares, especialmente aviones y misiles.

Esto quedó de manifiesto en las últimas semanas con la desconexión de Starlink, las terminales de internet satelital de Elon Musk -que el Ejército ruso utiliza de manera ilegal-, lo que ha creado graves problemas operativos en varios sectores del frente, especialmente en sus drones de asalto.

Rusia ha tenido que buscar alternativas en China y otros países después de que el nuevo ministro de Defensa ucraniano, Mijailo Fedórov, se dirigiera a Musk con la solicitud de bloquear las terminales no oficiales.

"Parece que han funcionado los pasos que hemos tomado para detener el uso no autorizado de Stalink por parte de Rusia", escribió Musk en X.

Lo mismo ha ocurrido con la ralentización de la red de mensajería Telegram, que provocó la indignación de los militares rusos, ya que la alternativa oficialista Max no puede cumplir la misma función.

Aunque el Kremlin intentó restarle importancia, los medios subrayan que esto ha reducido la calidad de las comunicaciones entre la primera línea y las comandancias en tiempo real a la hora de coordinar operaciones de asalto, sea de tropas o de drones, y ha afectado al trabajo de las defensas antiaéreas rusas.

El frío como arma de guerra

Rusia ha intensificado en los últimos meses sus ataques contra la infraestructura civil y energética ucraniana, con especial saña en la capital ucraniana, lo que ha dejado a millones de personas sin luz y calefacción, provocando que los termómetros marquen en torno a los 0 grados dentro de las casas afectadas.

Los ucranianos respondieron martilleando las regiones fronterizas rusas de Belgorod (134 muertos), Kursk (61 muertos) y Briansk (24 muertos), donde cientos de miles de personas también tuvieron que soportar las bajas temperaturas sin posibilidad de calentar sus domicilios.

En total y desde el año pasado, 2.919 civiles han muerto en el conflicto armado, de ellos 96 niños, un 12% más que en 2024, según el Conflict Intelligence Team. Además, 17.700 resultaron heridos de diversa gravedad, un 25% que el año anterior.

A petición de la Casa Blanca, el presidente ruso, Vladimir Putin, declaró una tregua energética de una semana a finales de enero, pero reanudó con igual o incluso mayor intensidad los ataques en febrero, sin que el Kremlin haya mostrado voluntad de cesar los bombardeos en la última ronda negociadora en Ginebra.

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