Diario de las Artes Claros esquemas paisajísticos

Paisaje de Pilar García-Mier. Paisaje de Pilar García-Mier.

Paisaje de Pilar García-Mier.

El espacio multiusos existente en la calle Alvar López - pequeña calle que desemboca en la Plaza Plateros - y que dirigen las hermanas Franco Corrales continúa llevando a cabo una programación artística seria y de forma constante; aspectos que son importantes para darle sentido a un proyecto que, en estos momentos en los que el universo de las galerías de arte ha perdido mucha vigencia, es de agradecer y valorar por la valentía que conlleva; sobre todo en esta ciudad con pocos recursos expositivos.

Es, por tanto, muy significativa la iniciativa de Lucía y Marina Franco pues el espacio de la nueva galería de arte es tremendamente necesario para una ciudad ya que ha venido a cubrir lo que tuvo y ya no tiene; una sala de exposiciones que pueda acoger a ese segmento de artistas tan amplio y de tanta contundencia que se siente desvalido y falto de posibilidades para encauzar los trabajos. Espacio Abierto, por tanto, es bien recibido toda vez que cumple con creces una función que, estamos seguros, va a llenar, con criterio, rigurosidad y sentido, esa honda sima existente en el discurrir expositivo de Jerez.

La exposición de Pilar G. García -Mier constata esa posición que destacamos y que debe ser el espacio natural de esta galería. La artista plantea una pintura correcta, que desentraña una figuración bien ejecutada y que no se ciñe a un único planteamiento sino que suscribe una obra realizada con amplios sistemas creativos - utiliza el óleo, los acrílicos y la acuarela - a los que impone unos correctos criterios donde subyace una realidad bien estructurada, sobre todo aquellos paisajes marítimos en los que la pincelada se hace más expresiva y el azul se expande para que imponga todo su determinante poder.

En la muestra encontramos series acertadamente solventadas; la artista sabe desarrollar los difíciles sistemas compositivos de la acuarela, con sus exigentes esquemas de no retorno y en los que la mancha bien distribuida genera un paisaje de muy buena disposición. Con los acrílicos y los óleos Pilar García-Mier da un paso adelante y acentúa el gesto pictórico hasta crear positivos desenlaces paisajísticos que rozan un bello expresionismo matizado.

La muestra en Espacio Abierto nos sitúa ante uno de los muchos postulados existentes en el Arte Contemporáneo. Se trata de una pintura cercana, clara, amable, sin reveses, que juega con la visión de un paisaje , también, cercano al que , a veces, desposee de todo su rigor ilustrativo para adentrarse por nuevos episodios donde la realidad ha sido, conscientemente, situada en un estamento expresivo que rompe su habitual punto de vista y su dimensión cromática usual para adoptar una posición menos inmediata pero con una mayor dimensión artística - lo que se localiza en algunas acuarelas y en algún que otro óleo donde el color mediatiza contundentemente la propia representación -.

Feliz encuentro con la pintura de Pilar G. García-Mier; una de esas muchas artistas que ocupa un amplio segmento creativo en nuestra ciudad y que ha encontrado un adecuado acomodo en la sala Espacio Abierto; una galería de arte necesaria en Jerez y que, afortunadamente, va a servir para no dejar huérfano a todo aquel que tenga algo que decir. Nos alegramos por la autora y por las galeristas. Ese es el camino que necesitamos.

Íntimas referencias metafísicas

ROBERTO ORALLO

Castillo Santa Catalina

CÁDIZ

Roberto Orallo. Roberto Orallo.

Roberto Orallo.

A Roberto Orallo, como ocurrió con tantos otros, lo conocemos del tiempo de Manolo Alés, cuando él llevaba, sin solución de continuidad, lo mejor de lo mejor a la sala que, con tanto entusiasmo, dirigía.

Roberto Orallo, cántabro de nacimiento, estuvo en la Plaza de Fariñas de La Línea y allí pudimos contactar con un pintor diferente cuya obra marcaba unas rutas nuevas en una figuración con gestos que mantenían una expectación sobre una realidad mediata que más que ilustrar, abría espacios de reflexión. Después de mucho tiempo, ahora, llega a Cádiz con una amplia muestra dividida en tres sectores perfectamente diferenciados y muy bien definidos.

Hay que comenzar diciendo que en la pintura de Roberto Orallo se repite una figura que protagoniza un espacio de ciertas connotaciones metafísicas, donde signos, símbolos y demás elementos compositivos comparte una escenografía metafórica que abre infinitas perspectivas y genera múltiples estados de emoción. Se trata de una pintura reflexiva, muy hacia dentro; con íntimos desenlaces de una humanidad que deja en suspenso su habitual relato ilustrativo.

En los espacios del antiguo recinto militar gaditano se presenta una muestra que llega, ya, desde el principio, con el enigmático título de 'De mares y sueños' y que se compone de tres amplias series temáticas de esa pintura intimista, de especial iconografía referencial que es tan habitual en el artista cántabro.

En primer lugar, 'Catarsis', desarrollada, desde una sucinta plástica en blancos y negros, plantea claros episodios mentales. Son una especie de esquejes de una realidad tamizada y llevada a cabo a sus últimas consecuencias. En ella los personajes deambulan en un mundo que se presiente hostil, poco propicio, con más sombras que luces y que ofrece pocas perspectivas. En esta serie la humanidad alude a esa problemática existencial que tanta controversia levanta en una sociedad que no sabe demasiado bien a qué atenerse.

En 'Traslúcida materia' la simbología juega un papel más importante todavía. El hombre circula por arcanos, previsibles o imprevisibles, que desarrollan su función determinante. Lo sombrío de la anterior serie pierde sentido y el color elabora un paisaje donde, aquí sí, todo parece más realizable.

Por último, en 'Mi puerto', Roberto Orallo plantea un hombre objeto, adquiriendo, por tanto, su pintura una nueva dimensión. La humanidad deja su existencia habitual y se hace elemento de un paisaje portuario donde las grúas adoptan una definitiva dimensión. Hombre objeto que transgrede lo inmediato y busca nuevas realidades.

Con todo ese entramado estructural, en sus formas y figuras, en sus signos y símbolos, Roberto Orallo crea una iconografía de esquemas muy esencial que, no obstante, abren la perspectivas de una realidad en la que la humanidad, si no totalmente cuestionada, sí se nos presenta manifestando infinitos matices.

La exposición que ha ocupado todo el verano gaditano nos conduce por el especial patrimonio pictórico de un artista que oferta una realidad a contracorriente, más hacia dentro que mostrando su perfiles más inmediatos. Una realidad social que mantiene la expectación yque genera máximos episodios de una emoción subliminida desde estancias presentidas y con personajes relatores de enigmas.

Roberto Orallo nos ofrece una pintura culta, de perfiles complejos pero que, sin embargo, atrapan la mirada y la conducen hacia íntimos espacios donde lo humano puede inducir a cualquier posible situación.

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