XX Congreso de la Fundación Bonald

"Es el lector el que nos busca, no nosotros a él"

  • Los límites de contar la vida de los demás y el amor por Bolaño, en el Congreso Bonald. 

Un instante de la charla de Sergio del Molino y Miguel Ángel Hernández. Un instante de la charla de Sergio del Molino y Miguel Ángel Hernández.

Un instante de la charla de Sergio del Molino y Miguel Ángel Hernández. / Vanesa Lobo (Jerez)

Los problemas y las dudas que se presentan ante el escritor a la hora de escribir sobre su propia vida han marcado este jueves la conversación entre Sergio del Molino y Miguel Ángel Hernández en el XX Congreso de la Fundación Bonald, que llamaron 'La mirada de los demás: narrarse a uno mismo y narrar a otros. Quién tiene derecho a qué'. 

Calificados a veces de narcisistas, de creerse el centro del mundo por magnificar sus maravillas y miserias y despreciados por ello, la crítica que se les hace "es casi siempre un reproche moral, no estético" y, sin embargo, la opción que les lleva a escribir, a autobiografíar tiene que ver más con una postura moral y una elección estética.

Del Molino, que viene del periodismo, de contar la vida de los demás, decide autobiografiar "porque quiero contar de mí mismo y menos de los demás. El hecho de estar en el centro de la historia me autoriza a meterme en ese mundo. Yo llegué a la literatura por la muerte de mi hijo y me instalé ahí".

Ambos autores hablaron de sus obras más recientes, 'El dolor de los demás' de M. Á. Hernández y 'La mirada de los peces' de S. Del Molino, ambos marcados por el suicidio. 

La libertad con la que uno puede llegar a escribir de sí mismo y el cuidado extremo para hablar de los demás es algo que ha marcado a Hernández. El miedo a la hora de contar, de a quién pertenece esta historia, si piden salir esos personajes. "Yo hablaba de mi sufrimiento como amigo, pero claro, en qué medida me pertenecía a mí ese dolor. La autobiografía me relaja esa tensión ética respecto al dolor que podía causar la obra en los demás”.

"No tenemos que andar pidiendo perdón por contar la vida de los otros, siempre que lo hagamos de forma honesta", defiende sin embargo Del Molino. "No somos paparazzi sino que contamos cosas que nos importan. No es exhibicionismo porque la literatura se hace en ambientes muy íntimos. La literatura exige mucho del lector, primero un desembolso, buscar tiempo y silencio, no es el escritor el que se mete en casa del lector, sino que es el lector quien nos busca".

"No creo que nos exhibamos, no hay que pedir perdón, pero sí es cierto que ese libro causa daño. Sí hay que ser conscientes de que la literatura no es inocua. Aquí relato un crimen de hace 23 años que estaba en el olvido y el día que se publicó el libro, pues sabía que iba a doler, traté de minimizar daños", dice Hernández.

"En 'los peces' cuento la historia de un suicidio, no tengo sentimiento de culpa por haberlo entendido. No necesité disculparme, es un riesgo que hay que asumir".

"Para mí es una toma de conciencia de lo que provoca la literatura. Quizás es que yo soy de pedir mucho perdón y tú menos", le reprocha entre bromas Miguel Ángel a Sergio.

"Sé que no tengo derecho a meterme con gente que no conozco de nada, pero la gente que me conoce sabe quién soy y uno de los riesgos de tratar conmigo es salir en mi libro", advirtió Del Molino. 

El libro como capacidad de crear realidad. Y de cómo la gente se reconoce en ellos. "Y yo me pregunto (Hernández) ¿qué pasa con los libros autobiográficos que se acaban? Nuestra vida se convierte en un epílogo de ellos. De alguna manera, la historia continúa". "Pero lo que yo quería contar sobre esos personajes sí que acaban en ese momento", le responde Del Molino. 

En ambos libros recordaron que son muy importantes las fotografías, "como obras poéticas en sí mismas, no como documentos".

Saraiba, Bonet y mucho Bolaño

Conferencia de Aitor Saraiba y Paula Bonet. Conferencia de Aitor Saraiba y Paula Bonet.

Conferencia de Aitor Saraiba y Paula Bonet. / V. L. (Jerez)

Hace un año que sobre la segunda balda de mi mesilla de noche descansa 'Los detectives salvajes' de Roberto Bolaño. Descansa porque lo voy leyendo en el tiempo que me deja mi hijo. Es decir, casi a folio por mes. Un horror. A mis amigos los grandes lectores, con largas tardes por delante para leer en silencio, se les salen los ojos de las órbitas cuando se lo cuento. No conciben que aparque esta obra maestra de esa manera. Me dejo tranquilizar por Aitor Saraiba: “nada, mujer, los libros son inteligentes y volverá a ti en el momento oportuno”.

Pues debe ser que se acerca el día porque la mañana de este jueves de Congreso comenzó con Roberto Bolaño de la mano de la pareja artística formada por el dibujante, fotógrafo, ilustrador, escritor... Aitor Saraiba y la ilustradora y escritora Paula Bonet, que hablaron de 'Escrito y pintado, la palabra como mancha', o lo que es lo mismo, sobre su reciente trabajo juntos, 'Por el olvido' (Lunwerg)

Orgullosos de haber sido invitados a este congreso, desgranaron cómo se fraguó la obra, "que se ha ido haciendo sola", confiesan. "Venimos de la pintura y del dibujo y nos molesta la sociedad a la que estamos sometidos, a la inmediatez, ese consumo continuo de imágenes. Teníamos una necesidad de parar y hacer un diálogo con la imagen". Para ello desarrollan un trabajo muy artesanal.

Se conocían como autores pero no personalmente. Hasta que un día Aitor le vio las bragas a Paula cuando bajaba unas escaleras y se lo confesó. Ella, sin embargo, le dijo cuánto le gustaba su trabajo (ríen). 

Atrapados por Bolaño, coincidieron en su amor al autor y las ganas que tenían ambos de hacer su propio homenaje. 

Saraiba ya estaba en ello desde hacía tiempo y a ella le dio mucho coraje y envidia (cuenta entre risas) que se le adelantara. Sin embargo, Aitor no lo llegó a publicar nunca. La historia a modo de monólogo de por qué no lo publicó se convirtió en la razón para que por fin, a cuatro manos, dieran vida a una obra que prácticamente ya estaba hecha. Porque "sin darnos cuenta se había ido escribiendo el libro en todos nuestros encuentros, en los mensajes que nos enviábamos, las postales de nuestros viajes... Nos dimos cuenta de que ya estaba escrito y dibujado. Creo que nunca se hubiera publicado si supiéramos que era un libro destinado a publicarse", confiesa Paula.

Un homenaje a la literatura, a Bolaño, a Hispanoamérica. "La pintura y la literatura están en nuestros momentos vitales. Es la primera vez que nos ponemos uno al servicio de otro, mis textos al de ella y sus dibujos al mío", relata Aitor. 

La literatura, un acto tan íntimo que han mostrado en este libro, sin pudor. Se metieron en la piel del uno y el otro. Todo, obviando el ruido y mirando mucho hacia dentro. Pero, sobre todo, leyendo

Tras esta charla, los alumnos de la Escuela de Arte que han realizado las banderolas dedicadas a escritores del congreso, que se muestran en calles del centro, entregaron a los autores sus correspondientes obras. 

La sesión matinal concluyó con la mesa debate ‘La literatura: enfermedad, sanación, duelo, rabia, reconstrucción y autodestrucción’ que contó con la presencia de Luisgé Martín, Begoña Huertas y Marcos Giralt Torrente, moderada por Marta Sanz. 

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