Teatro

Javier Gutiérrez y Cristina Castaño desvelarán en Jerez ‘¿Quién es el señor Schmitt?’

  • La obra, dirigida por Sergio Peris Mencheta, se representará en el Teatro Villamarta

Javier Gutiérrez y Cristina Castaño, en ‘¿Quién es el señor Schmitt?’. Javier Gutiérrez y Cristina Castaño, en ‘¿Quién es el señor Schmitt?’.

Javier Gutiérrez y Cristina Castaño, en ‘¿Quién es el señor Schmitt?’.

El Teatro Villamarta ofrecerá este viernes, 21 de junio, a las 20,30 horas, la obra de teatro ‘¿Quién es el sr Schmitt?’, con Javier Gutiérrez y Cristina Castaño, en la versión de Sèbastien Thièry, y la dirección de Sergio Peris-Mencheta.

El señor y la señora Carnero cenan tranquilamente en su casa, cuando de pronto suena el teléfono. Pero los Carnero no tienen teléfono. El misterioso interlocutor insiste en hablar con un tal señor Schmitt... Y lo que es más extraño aún, los Carnero descubren que están encerrados en el interior de una casa que no parece su casa: los cuadros han cambiado, los libros no son sus libros, la ropa de sus armarios no les pertenece... El pánico se apodera de todo. La pesadilla no ha hecho más que comenzar. ¿Son acaso el señor y la señora Carnero, sin saberlo, el señor y la señora Schmitt? ¿Quién está loco? ¿Quién está en posesión de la verdad? ¿Él? ¿Ella? ¿Los “otros”? ¿El espectador? ¿Quién es el señor Schmitt?

‘¿Quién es el señor Schmitt?’ es un tipo de obra nada común. Lo que empieza como una sorprendente comedia, de pronto se convierte en un thriller de suspense, para terminar acariciando el drama e incluso, finalmente, la tragedia. Y todo ello regado por las aguas del absurdo. Un absurdo que escupe coherencia y sensatez por los cuatro costados. Una obra que, desde el principio, no busca cerrar la historia sino que el público le ponga su propio final. La obra juega mucho con quién es realmente uno y qué busca en la vida; con lo real y lo inventado. Donde la negación de una realidad difícil, inquietante, perturbadora o simplemente insoportable puede volver ficticio lo meramente cotidiano, obligándonos a cuestionarnos qué es genuino y qué no.

Sébastien Thiéry tiene la prodigiosa capacidad de escribir una obra meramente existencialista. Prescindiendo de filosofadas metafísicas y utilizando el atajo del humor absurdo, inteligente y rápido, desencadena la sorpresa, y de pronto aparece el amor y la risa. Y de paso, la vida.

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