obituario · Luto por la muerte de Manuel Moneo

La Plazuela pierde a su campana

  • Manuel Moneo fallece a los 68 años de edad y tiñe nuevamente de luto al cante de Jerez. Su capilla ardiente permanecerá instalada en el Cabildo Viejo hasta las once de esta mañana.

Manuel Moneo, durante una entrevista. Manuel Moneo, durante una entrevista.

Manuel Moneo, durante una entrevista. / Manuel Aranda

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"Para mí el cante lo es todo". Con esa rotundidad se expresaba Manuel Moneo Lara (Jerez, 1949), el patriarca de una dinastía cantaora de la ciudad que ayer fallecía en el hospital de Jerez después de batallar durante meses con una enfermedad. La noticia saltó a eso de las once de la mañana, aunque muchos, los más cercanos, ya sabían desde la noche anterior, que el Bronce de La Plazuela se encontraba muy grave. Sus restos fueron conducidos, al filo de las cuatro de la tarde, hasta el Cabildo Viejo, donde permanecerá instalada su capilla ardiente hasta las once de la mañana de hoy, tras la cual será llevado al Cementerio Nuestra Señora de la Merced.

Por las dependencias municipales pasaron la primera edil de la ciudad, Mamen Sánchez, acompañada de su delegado de Cultura, Francisco Camas. También lo hicieron otros miembros de la corporación como María José García-Pelayo, Antonio Montero y Jaime Espinar, además de familiares y numerosos artistas, que quisieron así dar su último adiós al cantaor jerezano.

Paco Cepero, Vicente Soto, Miguel Lavi, Mateo Soleá, Paqui Méndez, Manuela Carpio o Juan Parrilla, al margen de otros muchos amigos, familiares y peñistas como Joaquín Rodríguez o Antonio Benítez Manosalvas, se personaron en la capilla ardiente para despedirse del cantaor y su familia.

Las condolencias llegaron desde distintas partes del país, desde Bilbao a Madrid pasando, por supuesto, por Andalucía. Hasta la presidenta autonómica, Susana Díaz, y su consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, quisieron, a través de las redes sociales, manifestar su pérdida.

Con su adiós, Jerez pierde a otro pilar emblemático de su cante, ya no por lo que suponía cuando se enfrentaba al público, sino principalmente por su filosofía e idea cantaora, ortodoxa y clásica, casi como un templario. Manuel Moneo había nacido en la calle Acebuche, cuna también de grandes monstruos como La Paquera. El mayor de la familia Moneo representaba al cante más racial de Jerez de la Frontera, un cante que había desarrollado tras vivir in situ aquellas fiestas añoradas de la Plazuela, es decir, la clara transmisión oral.

“El cante me viene de la familia, de mi mare y mi pare Pacote. Yo iba al colegio y cuando salía, me escapaba y me iba an ca Ignacio a escuchar a Agujetas El Viejo, mi tío Alfonso, Rubito Amador, Juan Jambre, mi tío Luis, el Padre de La Paquera, Domingo Rubichi, Fernando El Nino, Pastilla... todo lo que había en el barrio”, recordaba alguna vez.

En su acervo cantaor, Moneo se reconocía fiel seguidor de Mairena, aunque nunca ocultó su predilección por artistas de su tierra como Juan Mojama, “para mí el que canta más gitano”, Manuel Torre, Terremoto o El Serna, sin olvidar a La Paquera o María Soleá, a la que también admiraba.

Cuando apenas había superado la mayoría de edad, Manuel Morao lo reclutó para aquellos incipientes Jueves Flamencos que se celebraban en la Plaza de Toros. Antes, había trabajado en la estación y posteriormente en el matadero, una de las profesiones que había desarrollado su familia y muchas familias gitanas de Jerez. Pero dicho periplo sólo fue temporal, pues a partir de aquella actuación su carrera tomará vuelo. Vivió la época de los señoritos, cuando “te pagaban 20 duros con muchas fatigas”, y la de las grandes jornadas en el Volapié, donde se formaban aquellas fiestas interminables.

Su eclosión definitiva llegaría varios años más tarde, cuando gracias a la Peña Los Cernícalos graba, junto a otros tantos artistas de su generación como Mateo Soleá, El Gasolina, su hermano Juan, Rubichi o El Garbanzo, el disco ‘La Nueva Frontera del Cante de Jerez’ (RCA), en 1973.

Un año después, en 1974, contrae matrimonio con Dolores Suárez, de cuya unión nacerán sus cuatro hijos, Manuel, Rocío, Juan y Macarena. Ese mismo año debutará en la Fiesta de la Bulería, celebrada en los Jardines del Bosque, junto al resto de componentes del disco Nueva Frontera del Cante, ya que la Cátedra le había concedido el premio al Mejor Disco de 1974 dentro de sus Premios Nacionales. Su progresión le permitirá ir acaparando espacio en carteles de festivales, recorriendo toda la geografía española y parte del extranjero, casi siempre de la mano de la Compañía de Manuel Morao, con el que trabajó intensamente durante la década de los ochenta u noventa. ‘La tierra lleva el compás’, ‘Esa forma de vivir’ o ‘Jerez flamenco’ fueron algunos de los montajes en los que participó, muchos de ellos con notable éxito internacional.

Para los aficionados cabales como él, uno de los mejores recuerdos del cantaor quedó inmortalizado por Carlos Saura en 1995 con ‘Flamenco’. Aquí, Moneo y Agujetas ejecutan con maestría martinetes en una imagen histórica e imprescindible para cualquier melómano flamenco.

En 1987 recibirá la Copa Jerez por parte de la Cátedra de Flamencología correspondiente al bienio 84-86, y en 2012 fue homenajeado por la Sociedad d el Cante Grande de Algeciras, donde recibirá la Palma de Plata. Sobre los escenarios, Moneo destacó por su eco, por la jondura de una garganta que fue macerándose con el tiempo hasta representar uno de los últimos grandes iconos del cante de su barrio y por supuesto, de Jerez. Aunque dominaba casi todos los cantes, su predilección fue siempre la soleá, por encima incluso de la seguiriya, “que también me gusta”, decía. También quedará para la historia su manera de decir la saeta, donde su campana jonda, como algunos la calificaban, era capaz de resquebrajar al muro más consistente. Fue en la veterana Peña Los Cernícalos donde vivió muchos momentos de gloria, sobre todo en aquellas reuniones de cabales en las que Moneo se enfrentaba al cante de tú a tú, cara a cara. Su relación con esta entidad fue siempre intensa, de hecho, el 28 de noviembre de 2009 recibió de manos de Antonio Benítez Manosalvas la Insignia de Oro de la Peña, en un acto especialmente emotivo donde cantó con su hijo Barullo.

Su última actuación en Jerez fue el pasado mes de febrero dentro del XXI Festival de Jerez. La bodega Los Apóstoles fue testigo de la presentación del disco homenaje a Caballero Bonald, donde Moneo, acompañado por la guitarra de Paco Cepero, cantó por seguiriyas y tonás.

Unos meses después la Peña Buena Gente le incluyó en sus recitales de primavera, un recital que nunca dio. Ya en septiembre, el Pleno aprobó una declaración institucional de reconocimiento al cantaor Manuel Moneo por su extraordinaria trayectoria artística.sobresalen por encima del resto.

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