El exacto rigor de lo inmediato

Diario de las Artes

LEO PÉREZ. Espacio Abierto. JEREZ

Pinturas de la exposición de Leo Pérez en Espacio Abierto.

26 de junio 2022 - 06:00

HEMOS venido comentando, desde su aparición en la escena expositiva de Jerez, cómo uno de los aspectos más reseñables de Espacio Abierto, la galería de la calle Alvar López, es su variedad. Los conceptos artísticos que se presentan son abiertamente diferentes; la estructura artística que los anima nunca está regida por una línea argumental única y, muestra tras muestra, el espectador se enfrenta a una realidad artística distinta; trasunto de ese infinito horizonte estético y conceptual que acoge la realidad del arte contemporáneo.

Además, se puede observar la apuesta por todo tipo de lenguajes, por todo tipo de concepciones y credos y, algo que, especialmente, nos gusta: la apuesta por los más jóvenes, por aquellos artistas que tienen mucho que decir y que, o bien no están en los circuitos –aunque los circuitos, en el momento en el que nos encontramos, son más bien escasos-, o bien han tenido la mala suerte de que los espurios intereses de los que dominan el cotarro artístico han decidido no tenerlos en cuenta –el arte y sus mentores son así de “especiales”-, o bien, simplemente, no han tenido la oportunidad hasta el momento presente.

Lo cierto y real es que la programación de Lucía Franco está completa para las dos próximas temporadas. ¡Por algo será! Ya nos gustaría que hubiera más ofertas y que el apoyo al arte en general no se redujera a mínimos, sino que se abriera a todo y a todos –siempre que el rigor y la seriedad fueran el núcleo generador de lo que existe-.

Acuarelas de motivos marinos de Pérez.

Para constatar lo anterior, dos aspectos clarificadores: por un lado, la buena muestra pasada, con los grabados de los alumnos de la Escuela de Arte del curso que dirige Guillermo Bermudo; por otro, la actual que ocupa la sala, con obras muy bien concebidas de Leo Pérez; un artista jerezano que llega para sumarse a ese discurso de abrir las puertas a lo que tiene interés. Un artista de los no habituales, de aquellos que no están en la pomada –ni falta que les hace-, que trabajan para, por y en una de las facetas del arte actual, el diseño gráfico, ofrece una colección de pintura que, además, es original, fresca, inmediata y absolutamente rigurosa. Una colección de obras sin ese sentido encorsetado que tanto anima a lo que, dicen, que es políticamente correcto en el arte de hoy.

Leo Pérez es Licenciado en Bellas Artes. Está, por tanto, al cabo de lo que es la realidad artística más inmediata; sabe lo que se cocina en la plástica contemporánea y es consciente de los elitismos que anima la creación. Sin embargo, él lo tiene claro. Con una capacidad pictórica fuera de toda duda, con un dominio del dibujo aplastante, con el tratamiento del color desempeñando sus más inmediatas necesidades y con una estructura distributiva llena de rigor, el artista compone exactos motivos marinos. Éstos no son los habituales en la pintura al uso. Son pescados de nuestras costas, simplemente pescados de nuestro entorno, los que todos conocemos -el langostino, la sardina, el cangrejo, la urta, el atún, la caballa, el mero o el cazón- y que el artista eleva, en su difícil sencillez, a la máxima categoría artística.

En la obra de Leo Pérez no hay excesos compositivos, ni argumentos ilustrativos raros que distraigan la mirada. Son justas manifestaciones de la realidad representada; sin más historias desvirtuantes. Con una sabia y convencida manifestación realista, con un conocimiento absoluto del medio pictórico, el autor nos ofrece la magia de lo exacto, de lo sencillo, de lo inmediato. Lo hace, además, sabiendo lo que hace; dejando que el elemento representado muestre su potencial estético al que, él, suma su contundente discurso plástico.

Otra muestra de las obras del pintor jerezano

Una exposición que descubre a un artista, que acerca a un pintor lúcido y con los registros de lo que se hace convencido, sin falsas teorías que a nada conducen y que demuestra que la pintura realista, verdadera, no tiene más que el camino alejado de tonterías y de absurdos innecesarios.

Leo Pérez, que es nieto y sobrino de artistas, hace un planteamiento sabio con el difícil medio de la acuarela; técnica a la que, aunque en Jerez hay buenos hacedores, no todos llegan por su gran dificultad. Leo no sólo asume el reto, sino que nos adentra por unas composiciones muy bien definidas en fondo y forma – aquí ese diseño al que se dedica desarrolla todas sus mejores funciones-; estableciendo una pintura diferente, distinta de lo que es habitual pero que ofrece las calidades artísticas del que sabe distribuir, a la perfección, un conjunto que llega a todos y que convence por su verdad artística aplastante.

Buena exposición en los medios de una programación que diferencia y acerca distintas propuestas. En unos momentos donde lo poco se nos hace grande, nos encontramos con la mínima esencia de lo que se debe gozar.

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