Crítica de Cinecine

El director es el asesino

Melissa McCarthy se alía con las marionetas de los Henson en este filme.

Melissa McCarthy se alía con las marionetas de los Henson en este filme. / d. s.

Mezclar el estilo de las marionetas del genial Jim Henson con Melissa McCarthy (La boda de mi mejor amiga, Por la cara, Cuerpos especiales, Es la jefa) da el previsible resultado de una comedia de trazo grueso en la que los desdichados títeres -que tan bien representaron el humor más inteligente- se ven arrastrados a los terrenos de la actual comedia gamberra, estúpida y guarra. Por ello, pese a que haya muñecos (o moñecos) la desaconsejo a los más pequeños (salvo que en la era de las redes ya no haya pequeños y sólo consumidores bajitos). No es cosa de que quiera volver a la moral de los de los dos rombos, solo pretendo que no se atonten antes de tiempo. Para colmo la película no compensa sus facilonerías soeces aportando una pizca de originalidad ya que está claramente inspirada -digámoslo así- en la muy inteligente ¿Quién engañó a Roger Rabbit? de Zemeckis, incluyendo sus juegos con el cine negro clásico.

Dirige la cosa un hijo de Jim Henson -cría cuervos…- que ya había realizado las más aceptables Los teleñecos en Cuento de Navidad y Los teleñecos en la isla del tesoro. Ahora ha querido ponerse al día por el camino de lo zafio, tal vez influido por la estupidez grosera y rentable de las dos entregas de Ted. Afortunadamente no logra empañar ni el recuerdo ni la realidad de los inmortales e inteligentes teleñecos (afotunadamente aquí se copia su estilo y técnica, no los personajes). Tal vez sea esta traición a la inteligencia de su padre lo que más haya que reprocharle al hijo del difunto Jim Henson.

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