Pretérito perfecto

El escultor Nicolás de León en Jerez (I)

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 LA escultura sevillana del renacimiento, pese a la importancia que tuvo, tanto en número de maestros como en la calidad de las piezas que se produjeron, es un asunto que no ha recibido excesiva atención por parte de los investigadores. Son muy escasas las monografías sobre los artífices y la mayor parte de estos trabajos fueron escritos hace mucho tiempo y se hace necesaria en casi todos los casos una revisión. Un caso que se ajusta a esto que decimos es el de Nicolás de León, documentado entre 1524 y 1547 y autor de un buen número de obras de las cuales pocas se conservan. 

El primer autor que se ocupó de Nicolás de León fue Juan Agustín Ceán Bermúdez, quien en su monumental diccionario artístico publicado en 1800 nos informaba de que había sido discípulo de Jorge Fernández Alemán y que había trabajado en 1531 para la Catedral de Sevilla, labrando la decoración de las capillas de San Gregorio y La Virgen de la Estrella, que forman parte de las conocidas como Capillas de los Alabastros situadas tras el coro(1). Varias décadas más tarde, José Gestoso en su Sevilla Monumental y Artística confirma que León se encontraba en 1541 ocupado en las Capillas de los Alabastros, traído desde Granada por Diego de Riaño(2) y que el mismo año está documentado esculpiendo la ornamentación de las Casas Capitulares hispalenses. Por otro lado, en su fundamental diccionario de artífices sevillanos profundiza en estas labores(3) y añade que colaboró con Hernando de Esturmio en la fabricación de un retablo para el Hospital de San Bartolomé de Triana. Manuel Gómez Moreno, centrado en el ámbito de la Andalucía Oriental, daba a la imprenta en 1925 un artículo en el que identificaba a Nicolás de León con Nicolás de Oire, que había hecho en Granada una talla para la parroquia de San Justo. Además, en la misma ciudad documenta una figura en piedra de San Andrés para la parroquia homónima y le atribuye, por analogía formal, las imágenes de la Virgen y los Santos Juanes de la portada meridional de la Capilla Real(4). 

Basándose en los descubrimientos realizados en el Archivo de Protocolos Notariales de Sevilla que a partir de 1927 comenzaron a publicarse(5), José Hernández Díaz escribió un artículo en 1935 centrado en Nicolás de León. En él incluye una serie de obras del entallador, bien perdidas o bien de difícil identificación, entre las que se cuentan dos retablos y un crucificado para el Monasterio de San Pablo de Sevilla, el retablo mayor de la iglesia de San Pedro de esta misma ciudad, cierta imaginería para la Parroquia de San Pedro de Arcos de la Frontera y la mitad de un retablo que le fue cedido por el escultor Andrés López del Castillo para la Parroquia de Santa María Coronada de Medina Sidonia. Además, profundiza en la intervención del maestro en las capillas del coro de la Catedral de Sevilla, atribuyéndole la factura de diez apóstoles de pequeño formato situados en hornacinas entre las capillas de San Gregorio y la Virgen de la Estrella. No obstante, lo más interesante es que consigue establecer la autoría de dos imágenes de la Virgen que se conservaban por aquel entonces: una de la Parroquia de Almonte, de 1531, y otra en la de Manzanilla que sirvió de modelo a la anterior, estando ambas inspiradas en la Virgen que Torrigiano esculpió para el Monasterio de San Jerónimo de Sevilla, hoy conservada en el Museo de Bellas Artes de esta ciudad(6). Por desgracia, la Virgen de Manzanilla fue destruida en 1936(7).

Hubieron de pasar muchos años para que alguien se ocupase de Nicolás de León. En 1960 Andrés Llordén daba a conocer una obra que Nicolás de León había realizado para Vélez-Málaga. Se trata de un retablo realizado junto al pintor Francisco de Ledesma, pieza que el mismo Llordén considera que se trata del primitivo retablo de la parroquia de Santa María, en la actualidad en la parroquia de San Juan de la citada localidad(8). No obstante, esta identificación no parece clara, por lo que creemos que la pieza no se conserva. En las últimas décadas del siglo XX vieron la luz una serie de escritos que se acercaban al entallador. Alfredo Morales, en su libro sobre las Casas Capitulares de Sevilla, lo localiza trabajando en 1532 en ciertos capiteles de ese edificio, que identifica con los del interior del apeadero. Además, insiste en la relación entre León y Diego de Riaño, que ocupaba por aquel entonces el cargo de maestro mayor de las obras(9). 

Excepto algunas breves alusiones de González Gómez y Carrasco Terriza(10) y de Palomero(11), las únicas referencias que nos interesan se encuentran en un artículo de Morales(12), cuyas aportaciones se recogen también en la parte que escribió el mismo autor de un monumental libro sobre la Catedral de Sevilla. En él, se desmienten las atribuciones de los santos de las portadas de la Capillas de los Alabastros que hizo Hernández Díaz y documenta que realmente se ocupó de las figuras de santas del intradós de los arcos de las citadas capillas(13). Por su parte, el propio Hernández Díaz le atribuye la Virgen de la Estrella del citado templo(14), atribución que no entendemos a menos que la imagen haya sido tan alterada que no quede en ella ningún rasgo de la pieza original.

NOTAS

1.CEÁN BERMÚDEZ, Juan Agustín: Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España. Madrid. Real Academia de San Fernando. 1800. Vol. III, p. 10.

2. GESTOSO Y PÉREZ, José: Sevilla monumental y artística. Sevilla. Imprenta Gironés y Orduña. 1892. Vol. II, pp. 271 y ss. Existe edición facsímil: Sevilla. Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla. 1984.

3. GESTOSO Y PÉREZ, José: Ensayo de un diccionario de los artífices que florecieron en Sevilla desde el siglo XIII al XVIII inclusive. Sevilla. La Andalucía Moderna. 1899. Vol. I, pp. 188 y ss. Existe edición facsímil: Pamplona. Analecta Editorial. 2001.

4. GÓMEZ-MORENO, Manuel: “Sobre el Renacimiento en Castilla. En la Capilla Real de Granada”, Archivo Español de Arte y Arqueología, Madrid. 1925. nº1. pp. 285 y ss.

5. AA.VV.: Documentos para la Historia del Arte en Andalucía. Sevilla. Universidad de Sevilla. 1927. Vol. I, pp. 41 y ss.; 1931. Vol. III, p. 23; 1933. Vol. VI, pp. 48 y ss.

6. HERNÁNDEZ DÍAZ, José: “Nicolás de León, entallador”, Archivo Español de Arte. Madrid. 1935. nº XI. pp. 247 y ss.

7. SEBASTIÁN Y BANDARÁN, José y TINEO LARA, Antonio: La persecución religiosa en la Archidiócesis de Sevilla, 1936-1938. Sevilla. 1938. p. 63.

8. LLORDÉN, Andrés: Escultores y entalladores malagueños. Ensayo histórico documental (siglos XV-XIX). Ávila. 1960. p. 19.

9. MORALES MARTÍNEZ, Alfredo J.: La obra renacentista del Ayuntamiento de Sevilla. Sevilla. Ayuntamiento. 1981. p. 72.

10. GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel y CARRASCO TERRIZA, Manuel Jesús: Escultura mariana onubense. Huelva. Diputación Provincial. 1981. pp. 173 y ss.

11. PALOMERO PÁRAMO, Jesús Manuel: El retablo sevillano del renacimiento. Sevilla. Diputación Provincial. 1983. p. 140.

12. MORALES MARTÍNEZ, Alfredo J.: “Puntualizaciones sobre la obra escultórica de Nicolás de León”, Boletín del Mueso e Instituto Camón Aznar, Zaragoza, 1986, nº XV, pp. 17-22.

13. MORALES MARTÍNEZ, Alfredo J.: “La arquitectura de la Catedral de Sevilla en los siglos XVI, XVII y XVIII”, en La Catedral de Sevilla. Sevilla. Guadalquivir. 1991. pp. 181 y ss.

14. HERNÁNDEZ DÍAZ, José: “Retablos y esculturas”, en La Catedral de Sevilla. Sevilla. Guadalquivir. 1991. p. 244.

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