Flamenco

La guitarra de Jerez pierde a otro de sus ilustres, Juan Parrilla

  • El tocaor, de 77 años, cultivó a toda una generación de artistas con ‘El Lagá de Tío Parrilla’

Juan Parrilla, acompañado por su hijo Manuel, en la Fiesta de la Bulería de 2009. Juan Parrilla, acompañado por su hijo Manuel, en la Fiesta de la Bulería de 2009.

Juan Parrilla, acompañado por su hijo Manuel, en la Fiesta de la Bulería de 2009. / Manuel Aranda

La guitarra de Jerez perdió ayer a los 77 años a uno de sus sonidos más personales, el de Juan Fernández Molina ‘Juan Parrilla’. El artista jerezano fue ingresado a mediados de esta semana en el hospital a consecuencia del coronavirus, una enfermedad que no ha podido superar, y en la madrugada del viernes al sábado fallecía.

La noticia ha causado gran penar entre el mundo del flamenco jerezano, por lo inesperado y por el cariño y admiración que muchos artistas profesaban al tocaor.

Juan Parrilla (Jerez, 1943-2020) se hizo artista junto a su hermano Manuel en aquel Jerez bodeguero de los años cincuenta y sesenta, donde se buscaban la vida en aquellas ventas de antaño, Maribal, Benjamín o La Rosaleda, cantándole a los señoritos.

Siempre mostró admiración por su hermano Manuel, “era un fenómeno, mejor guitarrista que yo”, y en especial por las guitarras de Manuel Morao y Juan Morao, con el que aprendió bastante, según reconocía.

A los 20 años obtuvo el carnet de artista examinándole nada menos que La Niña de los Peines, Tomás Pavón, Pepe Pinto y el Niño Ricardo. Fue el punto de partida de una carrera profesional extensa, con más de 50 años tocando la guitarra.

Mi vida ha sido extensa, pero quizás no tan famosa como la de mi hermano. Él le ha tocado a los mejores y yo también, pero él en un tablero y yo en otro. Yo le he tocado a Terremoto, a Mairena, pero no en un teatro, sino en la fiesta que se hizo cuando se inauguró la Cátedra”, confesaba en una entrevista realizada en 2015.

A principios de la década de los setenta se trasladó a Marbella para dirigir un tablao. El jerezano aprovechó la época dorada de la ciudad costasoleña para convertir su negocio en un lugar importante, y por el que pasaron artistas de primera categoría y gran parte de la jet set marbellí. También fueron muchos los artistas de Jerez que discurrieron por dicho negocio, caso de El Gómez de Jerez, su hermana Ana Parrilla o Manuel Lozano 'El Carbonero', entre otros muchos. 

Tras dicho periplo regresó a Jerez, en torno al año 75, donde se hizo cargo de dos negocios de hostelería, uno primero en la actual calle Moraíto Chico, y otro posteriormente en la calle la Sangre.

Sin embargo, pasado un tiempo decidió coger a la familia y marcharse a Madrid, donde quedó afincado durante varios años. Allí trabajó en La Venta El Gato, Caripen, propiedad de Lola Flores, y Zambra, por citar algunos.

En 1996 apostó en su Jerez natal por un modelo de negocio que desgraciadamente nunca ha tenido su espacio en la ciudad en los últimos tiempos, el tablao. Así nació ‘El Lagá de Tío Parrilla’, surgido en el corazón del barrio de San Mateo y por el que pasó toda una generación de artistas jóvenes de Jerez que aprendieron y se curtieron en el oficio.

En 2008 alcanzó la jubilación siendo reconocido con la insignia de oro por Horeca.

En Jerez, sus apariciones no fueron constantes, aunque tuvo sus épocas. Mientras que al principio de su carrera estuvo bastante ligado a la Cátedra tras marcharse a Marbella dejó de aparecer en los carteles y festejos de la ciudad. El ejemplo lo encontramos en la Fiesta de la Bulería, en la que ha participado en seis ocasiones.

Junto a su hermano Manuel fue pieza fundamental en las primeras ediciones, 1967 y 1968; pero ya no volvió a ser incluido en un cartel hasta 1981. El resto de apariciones fueron en 1985, en el 91 y en 2009 coincidiendo con la edición dedicada a su hermano Parrilla de Jerez.

Allí dio muestras de su particular concepto musical acompañado por sus hijos, el guitarrista Manuel Parrilla; el violinista Bernardo Parrilla y el flautista Juan Parrilla.

Su particular sonido, con una personalidad propia al igual que la de su hermano Manuel, quedarán para los restos, aunque afortunadamente seguirán teniendo continuidad gracias a su hijo Manuel Parrilla, heredero de dicha escuela.   

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