Cultura

La jocosa realidad cuestionada de Curro González

Esta exposición que se presenta en el Centro de Arte que dirige Fernando Francés sí da, a pesar de las pocas obras presentadas, la auténtica magnitud de la pintura de Curro González, uno de nuestros más acertados artistas andaluces. Todo el contenido pictórico y conceptual que ha caracterizado la pintura de este artista sevillano, desde principios de los años ochenta, se dan cita en la institución malagueña. Hemos visto al Curro González irónico, poseedor de ese particular lenguaje que lo ha hecho único en la pléyade de artistas de su generación, jocoso en su planteamiento, mordaz en la interpretación de la realidad y distinto en la manera y en los medios de afrontar el relato pictórico. En definitiva, hemos encontrado al Curro González en estado puro, al artista que nos gusta y al gran pintor que es. Atrás quedaron esos menos afortunados paisajes que nos ha ofrecido en su última comparecencia individual y que no ofertaba absolutamente nada de lo que se espera de este autor, como decía antes, uno de los más afortunados de cuantos componen el panorama artístico andaluz.

La exposición se estructura en una gran obra sobre el estudio del artista. Allí se nos presenta al Curro González de siempre, reflexivo, a contracorriente, inquisidor, irónico e inquietante. Por su gran tela discurre su personal universo, aquí centrado en un análisis pormenorizado de la realidad artística, de su proceso como pintor en ejercicio. Por la obra pasan todos sus fantasmas, todos sus proyectos, todas sus realidades y, también, todo aquello que le permite ejercitar su apasionada y apasionante actividad en torno a una pintura a la que él quita mucha trascendencia y la dota de nuevos argumentos donde tienen cabida otras muchas circunstancias.

Junto a esta obra principal en la que el abigarramiento estructural nos ofrece, una vez más, la auténtica dimensión de su esclarecedor trabajo, el artista homenajea, de forma distinta, personal e intransferible, a una serie de personalidades del mundo de la literatura y de las artes. Con un sentido lleno de jocosa formulación histriónica, los personajes nos ofrecen su importante trascendencia pero dejan abiertas las puertas para mostrarnos también sus sombras, esas que los hacen más seres humanos y los rescatan de sus particulares olimpos. Son obras llenas de encanto visual y de festiva materialización - lo mismo ocurre en la interpretación modelada que hace de los mismos personajes - que dejan patente la feliz, distinta y marginal concepción que Curro González tiene de la realidad inmediata.

Importante, en definitiva, la exposición del artista sevillano en la Málaga que copa de lleno el interés artístico de una Andalucía bajo mínimos.

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