Cultura

Mucho más de lo que la mirada encierra

A Gloria Martín la llevamos siguiendo desde hace tiempo. Fue Fali Benot quien nos puso en su órbita con una exposición interesantísima que ya ofrecía ajustado compromisos a una realidad diferente que patrocinaba una pintura con mucho atractivo visual, a la vez que artístico. Poco a poco la hemos visto adentrarse por caminos de mucha más enjundia creativa, siempre manteniendo esos argumentos inmediatos donde lo real manifestaba un desarrollo interesante, con un prisma significativo distinto y acompasando a la perfección continente y contenido. Tanto nos entusiasmó la obra de esta artista sevillana que, en la última exposición por nosotros comisariada, la incluimos como un valor seguro que proyectaba una pintura de felicísimos resultados plásticos y estéticos. Además Gloria Martín es una de nuestras artistas con un mayor reconocimiento fuera y dentro de nuestros ambientes. Hace muy poco se le otorgó la Beca de Artes Plásticas del Colegio de España en París, precisamente donde se concibe esta exposición y donde se manifiesta el proceso creativo de la mayoría de las obras en ella expuesta; una de las cuales ha obtenido el Premio Nacional de Artes Plásticas Universidad de Sevilla.

Ahora, Birimbao la galería sevillana presenta una nueva colección de su esclarecedora y comprometida pintura que tiene a lo real como objeto central y manifestación plástica de una situación que, no por repetida, siempre manifiesta desenlaces afortunados.

A la pintura de Gloria Martín siempre le ha acompañado un mágico aliento de misterio, de silente envoltorio, de atractivo intimismo que las hacía únicas y portadoras de una esencial y justísimo personalidad. De todo esto sigue participando las obras que se presentan en la galería de la calle Alcázares. Son piezas protagonizadas por muebles, cuadros, vitrinas, cajas de madera, contenedores de obras de arte, objetos, en definitiva, de un especial museo y de sus entresijos más prosaicos, que la autora inventa como metáfora de una realidad artística llena de presencias y ausencias, de contenidos y de continentes, de vacíos y de llenos, que generan expectación, inquietud, misterio sobre una entidad museística que puede ofrecer infinitas posibilidades.

Como hemos escrito en varias ocasiones de esta artista, Gloria Martín nos vuelve a convencer absolutamente desde esa realidad figurativa donde los mínimos se convierten en máximos. Una pintura de pulcras manifestaciones donde lo que se relata encierra mucho más de lo que la mirada alcanza. En esta ocasión casi podríamos hablar de una especie de metalenguaje de lo artístico, un compromiso con un espacio en el que pueden tener cabida formas y conceptos inmediatos que relatan experiencias mediatas y que ofrecen imágenes presentidas donde lo real pierde sus contornos concretos tras ser poseídos por la visión preclara de un espectador que se vuelve cómplice entusiasta.

De nuevo, la obra de esta artista sevillana nos conduce por los entramados de una realidad que deja abiertas muchas compuertas para que a través de ellas se pueda acceder a universos únicos donde impera la más absoluta verdad artística.

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