Rafael Castro presenta en Jerez su libro Las lágrimas no tienen sexo
El autor arcense presentó su cuarta novela en la Real Academia de San Dionisio.
La obra retrata, entre otras cuestiones, relaciones marcadas por un maltrato psicológico soterrado.
El doctor Merino ingresa en la Academia de San Dionisio de Jerez con una revisión del cáncer de mama
La Real Academia San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras de Jerez de la Frontera continuó este pasado jueves 29 de enero de 2026 su programación con la presentación del libro Las lágrimas no tienen sexo, del que es autor Rafael Antonio Castro Cotrino, publicado por Ediciones en Huida.
El acto contó con la participación del poeta arcense Pedro Sevilla Gómez, académico correspondiente electo de esta Real Corporación, así como con Juan Salido Freyre, presidente de la Academia San Dionisio.
El autor, natural de Arcos de la Frontera, inició su incursión en el mundo del arte a través de la pintura, con diversas exposiciones tanto individuales como colectivas, actividad que fue relegando posteriormente por motivos laborales.
En el año 2014 publicó su primera novela, Tiempos raros, en Ediciones en Huida; en 2016, patrocinado por la Asociación Belenista «La Adoración» de Arcos de la Frontera —de la que actualmente es vicepresidente— presentó el disco de villancicos flamencos Villancicos en Arcos, con letra y música de su autoría, grabado por artistas locales.
En 2018 vio la luz su segunda novela, Pisando barro, también editada por Ediciones en Huida, alternando esta faceta literaria con el trabajo artístico del collage, disciplina en la que expuso una muestra de más de cuarenta obras en el Palacio del Mayorazgo de Arcos de la Frontera.
En ese mismo periodo, uno de sus poemas fue publicado en la prestigiosa revista literaria Piedra de Molino. Su tercera novela, El desamor es lento, fue presentada en el año 2022, igualmente bajo el sello de Ediciones en Huida. Finalmente, su cuarta novela, Las lágrimas no tienen sexo, centró el acto celebrado en la Academia San Dionisio.
Durante su intervención, Rafael Antonio Castro Cotrino expresó su agradecimiento a la Real Academia San Dionisio y, de manera especial, a su presidente, Juan Salido Freyre, así como a Juan María Vaca, destacando también la generosidad y cercanía de Pedro Sevilla Gómez, a quien reconoció como un apoyo constante a lo largo de su trayectoria literaria.
El autor reflexionó sobre uno de los ejes centrales de su obra narrativa: las relaciones de pareja. Frente a la idea de una reiteración temática, defendió que la vida misma se articula en torno a ese vínculo esencial entre el hombre y la mujer, del que parte todo, pues sin amor no existe nada, aunque ese amor, incluso cuando es profundo, pueda romperse. En este sentido, la novela aborda el desengaño afectivo desde una mirada madura y alejada de idealizaciones.
Las lágrimas no tienen sexo está basada en hechos reales y en personas que aún viven. El autor explicó que, durante el proceso de escritura —iniciado en tiempos de la pandemia—, mantuvo un especial cuidado en compartir los textos con los protagonistas reales de la historia, con el fin de no herir sensibilidades ni vulnerar la dignidad personal.
La novela retrata relaciones marcadas por un maltrato psicológico soterrado, sin violencia física, pero profundamente dañino, tanto desde la perspectiva femenina como masculina, reflejando contextos vitales difíciles, como la vida en un cuartel de la Guardia Civil durante los años de la violencia de ETA.
El relato se inicia tras el confinamiento provocado por la pandemia del COVID-19, en un entorno natural junto al río Iregua, donde el protagonista pasea diariamente. Una escena aparentemente cotidiana —la caída de un niño y la frase “los hombres no lloran”— actúa como detonante narrativo, evocando recuerdos de infancia y una educación emocional represiva que obligaba a los hombres a ocultar el llanto y las emociones. A partir de ese momento, el protagonista comienza a desplegar su memoria vital, marcada por una juventud dura, la orfandad temprana y una trayectoria laboral precaria que desemboca en su ingreso en la Guardia Civil.
El autor subrayó que el título de la obra encierra una verdad evidente pero históricamente negada: las lágrimas no tienen sexo. Durante décadas, explicó, llorar estuvo prohibido para los hombres, obligados a representar un ideal de fortaleza y dureza, mientras que a las mujeres se les reservaba el espacio de la ternura y la emoción, perpetuando estereotipos que la novela cuestiona desde una perspectiva humana y crítica.
Actualmente, Rafael Antonio Castro Cotrino trabaja en su quinta novela y en un poemario, al tiempo que continúa exponiendo sus collages en distintas localidades de la provincia, manteniendo una actividad creativa constante y multidisciplinar.
También te puede interesar
Lo último