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Artista de raíces y de alas: Manolo Sanlúcar
El titular de este comentario -que ahora comienzo-, no es mío: pertenece a la expresión linguística de Manuel Muñoz Alcón, Manolo Sanlúcar: sanluqueño, gaditano, andaluz universal que, como se ha repetido en todos los medios de comunicación: prensa, radio y televisión, falleció en Jerez el pasado 27 de agosto, sábado. El Ayuntamiento sanluqueño decretó tres días de luto y los restos mortales del artista estuvieron en capilla ardiente el domingo, 28, en el Auditorio que lleva su nombre para que vecinos, familiares y amigos pudieran dar su último adiós al hombre, al intérprete, al músico, al creador, al artista en suma, Manuel Muñoz Alcón, Manolo Sanlúcar.
Desde el primer momento, desde que me llegó la noticia de la partida definitiva del hombre, del músico, del amigo, pensé que, pasados los primeros días tenía el deber de escribir siquiera fueran una breves líneas a fin de aportar mi visión y opinión del músico, del artista, desde luego siempre que pudiera entrañar dicho comentario con alguna intervención en la que ambos hubiéramos coincidido; y recordando, recordando, me fui hasta los años ochenta del pasado siglo cuando en el que fue Teatro Principal de Sanlúcar de Barrameda coincidimos en un mismo programa, de cuyo nombre no puedo acordarme -mi amigo Pepe Oliva, también sanluqueño, ha sido el que me ha puesto más o menos al corriente de la fecha y lugar- promovido por el gaditano Felipe Campuzano con su intervención, la de Manolo Sanlúcar y Camarón de la Isla respaldado éste por la guitarra de Ramón de Algeciras, hermano de Paco de Lucía. Como en otras ocasiones anteriores y posteriores, la coordinación y presentación del evento -concierto creo recordar era su denominación-, fue mi responsabilidad. No a la usanza de una presentación habitual; mi trabajo consistió en pregonar de una forma breve cada una de las tres expresiones artísticas sobre las que se asentaba dicha convocatoria así como la personalidad de cada uno de sus protagonistas: Felipe Campuzano y su piano, Manolo Sanlúcar y su guitarra y Camarón de la Isla con su cante respaldado por la sonanta de Ramón de Algeciras. A estas alturas mi memoria no me permite valorar el trabajo de cada uno de los artistas citados; recuerdo eso sí que el éxito artístico fue grande -no así el económico-; como anécdota y a tiempo pasado recuerdo que de las dos funciones programadas hubo que hacer una solamente al no haber conseguido vender ni la mitad del aforo en ninguna de las dos partes, por lo que, con el aforo de tarde y el de noche se hizo una sola función a partir de las 22 horas. El concierto-festival había sido programado así mismo para el Teatro de las Cortes, en San Fernando y, como los duendes no anduvieron muy propicios, también en la Isla se optó por seguir el sistema sanluqueño, es decir, de dos funciones, hacer una. En Cádiz cerrábamos el ciclo de actuaciones, pero de nuestra intervención en la capital de la provincia no guardo recuerdo alguno. ¡Ah!, sí, sólo recuerdo que Felipe se llevó un bolígrafo mío que previamente le había prestado al que tenía en gran estima. Y por último: nadie me pagó un duro… algo frecuente en ocasiones.
Entre bromas y veras he querido traer hoy aquí esta información para exponer un caso que en aquellas décadas pretéritas solía suceder con más frecuencia de lo que mucha gente cree, eclipsada esta información por la reseña de los premios alcanzados a lo largo de los años. Premios bien ganados todos como es el caso de Manolo Sanlúcar, o Camarón, o Felipe Campuzano.
Otro de los contactos con Manuel Muñoz Alcón, Manolo Sanlúcar, lo propició la peña flamenca "Los Cernícalos" mediante su Concurso de Guitarra Flamenca cuyo comienzo, según me recordaba ayer su presidente perpetuo, "Antoñín", Antonio Benítez Manosalbas, data de 1972 y, para el que, desde su inicio la veterana peña flamenca contó con mi intervención como coordinador-presentador y con la estrecha colaboración -entre otras-, de Manolo Sanlúcar -como con la de su padre, el siempre recordado Isidro Sanlúcar-, figurando como jurado en varias ediciones y, aportando el protagonista de este recuerdo, en varias ediciones, la guitarra que se le entregaba al ganador del concurso. Una ejemplar convocatoria organizativa que permaneció en activo por espacio de 38 años; de igual modo fue ejemplar la postura de Manuel Muñoz Alcón, Manolo Sanlúcar, respaldando con su presencia la labor difusora de la entidad flamenca así como su apuesta por los nuevos valores.
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