Línea de fondo

Santiago Cordero

Santiago.cordero@jerez.es

España, Jerez

Madrid quiere la Fórmula Uno

Nos encantan los golpes de pecho, pero al final el que llega con la de Ubrique bien repleta de euros es el que dice qué es lo que se hace y cuándo se hace, los demás al final todos firmes. Eso es así porque para eso pago y punto.

Cuando se iniciaba la década de los 80, Don Pedro el inmatable, como alguna vez se autodefinió, dio el plácet para que se construyera en Jerez un circuito de velocidad. Este venía a cubrir el hueco que dejaba el circuito madrileño del Jarama, que necesitaba una inversión multimillonaria para adaptarse a las normas de seguridad y calidad que exigían tanto FIA como FIM para poder acoger pruebas de Fórmula Uno y Mundiales de Motociclismo.

Cuando se inauguró un 8 de diciembre de 1985, nada hacía presagiar que nuestro país fuera a vivir una fiebre política-social por el mundo del motor. Si Jerez se convertía en la capital española del motor, seis años después nació Montmelo en Barcelona, hoy circuito de Cataluña. Luego llegaría el circuito Ricardo Tormo en Valencia y después Motorland en Aragón. Demostrando que en España estamos muy, pero que muy unidos en eso de repartir espacios y riquezas.

Ahí están los gobiernos autónomos de cada circuito endilgando millones de euros por robarle un Gran Premio al de al lado. Mientras tanto, los organizadores muertos de risa viendo cómo los políticos se pelean sin escatimar recursos públicos pregonando que lo hacen por dinamizar la economía de la región y discursos similares, pero locos por verse en su segundo de gloría entregando un trofeo al ganador, sintiéndose así muy por encima del resto de los mortales solo rodeado de iguales, solo ganadores.

Cuántas reformas en pro de la seguridad de los pilotos ha tenido que hacer el circuito de Jerez a lo largo de los años, que si la chicane Senna para la Formula Uno, que si las protecciones, que si las escapatorias, que si el asfalto y todas ellas eran exigencias de las federaciones internacionales.

Ahora, en pleno siglo XXI, ha llegado la moda de los circuitos urbanos, que ponen patas arribas la convivencia social, que no son nada sostenibles, pero Don Dinero manda y si es público es más fácil de gastar. Me imagino a los organizadores de la Fórmula Uno por ejemplo revolcándose por el suelo cerrando el calendario de competición para los próximos años. Ni seguridad de lo pilotos, ni pamplina, solo dinerito, dinerito y dinerito que diría mi amigo.

La última en piar ha sido la presidenta de la Comunidad de Madrid, que le quiere quitar la Formula Uno a Barcelona con su circuito urbano. Cueste lo que cueste, como buena española lo conseguirá para la capital del Reino, porque no hay nada más español que Madrid. ¡Ah! el dinerillo pues que lo pague el pueblo, que para eso es soberano.

Aquí, en el culo de España, nos conformaremos con las motos un par de años más y después a lo mejor solo con la pedrea. Pero qué le vamos a hacer si los españoles vamos todos a una.

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