Las emociones de los que hoy se juegan 'mucho' serán difíciles de controlar. Ha llegado el momento de la verdad. Miles de recuerdos acabarán en el tintero de unos pocos. No podemos agarrar el tiempo, afortunadamente, y todo acaba por pasar.

Hoy arranca la selectividad de Andalucía. Miles de chavales dicen que se juegan su futuro. Será diferente, aunque siempre lo es. Por muy similar que nos parezcan estas pruebas curso por curso. Cuando yo hice estos exámenes, nunca antes habían puesto un examen de lengua con dos textos literarios.

Todo pasó y de aquella clase salimos, con mejor o peor suerte. A mí me ha tocado volver en alguna ocasión a ver esas caras, ya como periodista. Quién me lo iba a decir.

Nadie imaginó hace unos meses dónde estaríamos ahora. Cuando estábamos seguros de que nuestros planes no se modificarían, todo se vino abajo y planear sólo tenía el sentido de sobrevolar. Estos chavales, desde entonces, tienen más de un problema.

Tranquilos, tampoco es una catástrofe. La mayor parte de mis amigos que acabaron sus estudios están ahora pensando qué les deparará el futuro. Ni siquiera los que decidieron apostar al camino fijo de la oposición -esto no es peyorativo ni mucho menos- saben ahora qué ocurrirá. Imagínense la 'chavalería' de 18 a 20 años.

La vida sigue y cambiar el rumbo, a veces, no depende de ti. Pelea, pero no te agobies si no lo consigues a la primera o si tienes que virar. Como me dijo un buen amigo: "Todo pasa". Otro prefería: "La oportunidad buena es la quinta". Yo soy de la frase de Iniesta a Iturralde González en medio de una bronca en un Madrid-Barça, donde el colegiado lo pasaba mal pero era un privilegiado por estar ahí. Si lees esto: "Disfruta, Itu".

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