La final de la NFL (fútbol americano) denominada como Super Bowl pasa por ser el acontecimiento deportivo más importante en Estados Unidos y uno de los más vistos en el todo el mundo. Todo lo que rodea a este partido es una exaltación del patriotismo americano y una exhibición del capitalismo extremo made in USA. A veces, parece que el partido es una excusa para ver quién canta el himno americano y qué anuncio de televisión es el más caro.

Colin nació en Milwaukee a principios de noviembre de 1987. Su madre, blanca; su padre, negro. Él se fue antes del nacimiento. Ella dio a Colin en adopción. Colin fue criado en el seno de la familia Kaepernick, que ya tenía dos hijos biológicos.

El 3 de febrero de 2013, Colin Kaepernick alcanzó el cenit de su carrera deportiva. Aunque había empezado la temporada como quarterback suplente, llegaba a la 47 edición de la Super Bowl como líder de los San Francisco 49ers. Enfrente estaban los Baltimore Ravens. Una final espectacular que finalmente se decantó para los Ravens por 34 a 31.

En 2016, Donald Trump, con un discurso incendiario, racista y xenófobo, alcanzaría la presidencia de Estados Unidos. En aquellos meses volvieron a surgir brotes violentos de racismo. Negros asesinados por blancos amparados normalmente por una placa policial. El país más patriótico del mundo, donde cada evento, por pequeño que sea, comienza con el himno y la bandera; el país bendecido por Dios hasta en los billetes, veía atónito cómo en aquel contexto, una estrella de la NFL, Colin Kaepernick, hincaba la rodilla, cuando todos escuchaban el himno americano en pie. El motivo, según Colin: "No me voy a poner de pie para mostrar orgullo por la bandera de un país que oprime a la gente negra y a la gente de color. Para mí esto es más grande que el fútbol y sería egoísta por mi parte mirar hacia a otro lado".

Desde ese momento, fue para muchos americanos, con Trump a la cabeza, un traidor a la patria. Para muchos otros un mártir, un defensor de la lucha contra el racismo. Siguió durante toda la temporada de rodillas. Terminó contrato y ningún equipo le hizo oferta alguna. Esta semana, un tuit de Lebron James, ante la muerte por asfixia de un afroamericano a manos de un policía, ha recordado la valentía de Kaepernick y su rodilla en tierra de 2016.

Aquí en casa, también gustamos de banderas. Hace años ikurriñas y ETA; hace poco esteladas e intentos de rupturas al margen de la ley; y ahora la roja y gualda, que es la de los buenos, la de los verdaderos españoles y mucho españoles, muchas de ellas con un pollo en medio, que por supuesto es de lo más español que te puedes echar a los ojos. Los pobres, los parados, las mujeres asesinadas, la precariedad laboral, los recortes en sanidad, la corrupción política, nada de esto existe. Viva el himno y la bandera.

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