El parqué
Siguen las fuertes caídas
¿Hay alguien ahí? Si existe una mente privilegiada, racional, lúcida y comprometida, que venga por favor a liberarnos de esta jaula de grillos en la que nos han metido. Muy a nuestro pesar, somos rehenes de un tiempo convulso y agitado, piezas vulnerables de un sistema dirigido por demagogos, charlatanes y mentirosos compulsivos. Ellos son los culpables de nuestra frustración y desesperanza, de que hayamos perdido el rumbo, de que nos mostremos apáticos o ausentes, cual osos hibernando.
Se echan en falta buenos timoneles y una tripulación que reme en el mismo sentido, voluntad de entendimiento entre tantas voces discordantes. Porque la política, en lugar de ser la solución, está derivando a enfermedad crónica, con el riesgo de contagiar su virus de fanatismo a una sociedad indefensa. No se puede escribir o interpretar la historia desde el odio, ni se construye un presente desde errores pasados, ni se proyecta el futuro despreciando al adversario o al crítico. Las ideologías extremistas son el cáncer de la democracia, pues intentan imponer su sectarismo a fuerza de demagogia. O dicho de otra forma: no puede creer en la libertad, quien sólo reconoce su verdad.
Por desgracia, vivimos tiempos de cólera, caos e incertidumbres. No está claro quién lleva el timón y han proliferado los falsos profetas, monologuistas del hecho diferencial y el pensamiento único que, cual cuervos bien criados, pretenden sacarnos los ojos. A esos llamados ‘renovadores de la política’, habría que preguntarles si politólogo es aquel que logra un titulo universitario para otorgar carácter científico a su propia ideología. O dicho de otra forma: ¿cómo pueden considerar ciencia a la visión no plural y nada objetiva de la política? ¿Acaso creen que todos somos ratones sumisos, dispuestos a seguir a un flautista de Hamelin que busca el precipicio?
Vamos por mal camino y no queda otra que tender puentes en convivencia pacífica. Hay que construir desde el diálogo, ceder y unirnos. Quienes no estén preparados para ello, que salten por favor del barco…
(*) Jesús Benítez, periodista y escritor, fue Editor Jefe del Diario Marca y, durante más de una década, siguió todos los grandes premios del Mundial de Motociclismo. A comienzos de los 90, ejerció varios años como Jefe de Prensa del Circuito de Jerez.
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