Qué comparación ¿verdad? Dos localidades muy bonitas, distintas y variadas. Las he puesto de ejemplo como podría haber puesto otras, sólo con el propósito de advertir -¿lo cogen en el Consistorio nene?- que es ahí, donde reside la riqueza; en la variedad y en lo diferente. Eso sí, que cada uno conserve su identidad y su “idiosincrasia” porque nadie es más ni menos que otro y es de obligado cumplimiento respetar las costumbres y hábitos de cada pueblo, de cada ciudad. Ni alguien de Jerez debería ir a otra ciudad diciendo que es más listo que nadie ni nadie de otra localidad debería llegar aquí diciendo que somos unos catetos y que sabemos poco de cultura, de flamenco y de gestión porque no sería verdad. Tenemos mucho que mejorar y este que escribe el primero.

Eso sí, tenemos claros ejemplos de algunos casos de gente de fuera que han tenido éxito, otros que han llegado con proyectos fallidos, con incumplimientos hasta la fecha y fracasados hasta ahora; en cambio tenemos claros ejemplos de éxito en Jerez en gestión de empresas culturales y agentes locales como por ejemplo la del principal espacio escénico y eje cultural de la ciudad el Teatro Villamarta cuya directora ha sido seleccionada para dirigir el Teatro de la Zarzuela en Madrid y cuyo Festival de Jerez del que también es hasta hoy su principal responsable es la referencia a nivel mundial de este tipo de programaciones. ¡Cuidadin!…

Ahora bien, debemos estar siempre abiertos a nuevas y enriquecedoras propuestas vengan de donde vengan tanto de fuera como desde dentro de la ciudad. Jerez está en un momento clave en el que muchos querrán aportar sus ideas para que todo fluya de igual a mejor. Otros y otras se acercaran contando milongas pero en realidad buscando un sueldo o “boquete donde meterse” que se llama en el argot mundano. Los proyectos suelen fracasar por dos motivos principales: porque de base el proyecto es erróneo o porque su gerente/a no sirve. Sí, porque en el mercado laboral o empresarial no todo tiene cabida y hay mucha gente además que está preparada y no tiene oportunidades sobre todo los jóvenes. Después están los que vienen huyendo del origen y los que se quieren agarrar a “un palo ardiendo” porque están desesperados bien porque lo que han hecho hasta ahora es poco absorbible por el mercado, o porque tienen una percepción distorsionada de la realidad o porque esos proyectos “innovadores” han fracasado por mala gestión.

Es legitimo que las personas busquemos sin cesar nuestro bien, nuestra mejoría y todos tenemos derecho a nuevas y constantes oportunidades respetando los demás. Ahora bien, la decisión y elección más o menos acertada de los administradores públicos con recursos públicos puede desencadenar que la foto de familia salga mas o menos movida de la cuenta con la consecuente repercusión positiva o negativa y poca o mucha paz social que tendrán y vaya usté condió.

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