Travesía de regalos
Miedo de playa
Si ustedes, amables lectores, el lunes por la noche se fueron a la calle a buscar esos bares de caracoles que nos alegran los atardeceres durante un mes o a las plazoletas donde soportar el infierno que nos estuvo cayendo en un día de San Antonio, auténticamente demoniaco, piensen que fueron de lo más inteligente que se pueda ser. Se ahorraron el poco edificante espectáculo del segundo debate de cara a las Elecciones Andaluzas del próximo domingo. Me vengo quejando un día sí y otro también de la grey política municipal, con las escasas tejas para gobernar una ciudad que es importante por historia, medios y población. Pues lo que se presenta a la dirección de la Comunidad Andaluza no va precisamente sobrado de absolutamente nada. El personal candidato - absurdamente e insistentemente se intentó recalcar aquello de candidatos y candidatas como si la Gramática Española no hubiera dejado claro qué lleva consigo el genérico - ofreció un patético espectáculo de manifiestas carencias de ideas, personalidad, educación, poca sensibilidad y escasez de miras políticas. Una porque se convirtió en casi una nueva María Guerrero de la escena por su teatralidad, impostura, afectación y poco sentido; otra porque, sin decir nada, se amparó en otra de Madrid que se cree ser la descubridora de esto desde su posición de "pijita de izquierdas"; otra más, de triste aliño indumentario, con la imagen de Lorca como tonto recurso para buscar lustres culturales que, me temo, sólo conoce de oídas. Otro, que lleva mucho tiempo en la gobernanza ciudadana sin haber aportado nada de nada, ahora, se nos aparece, descorbatado, sintiéndose aladid de no sabemos qué. Otro, para mí el mejor por lo que ofreció - tristemente el que, dicen, que menos va a conseguir - que intentó convencer de lo suyo y de lo bueno que ha hecho otro. Y, por último, el Presidente, que estuvo allí, a lo don Tancredo, aguantando el tipo y dejando que las aguas discurran. Dicen que el problema del domingo 19 va a ser que la gente se vaya a la playa y no vote. Lo que yo no sé es, con lo que hay, si van a faltar playas. De todas maneras, cumplan y voten a conciencia.
También te puede interesar
Tribuna Económica
Desdolarización global: el inicio del declive del imperio
El parqué
Sesión de máximos
Desde la espadaña
Treinta y uno de diciembre