Dieciséis años después de que se hablara por primera vez del museo Rocío Jurado en Chipiona, parece que el proyecto está más cerca que nunca de cumplirse. Reunidos Rocío Carrasco y el alcalde del ayuntamiento de Chipiona firmaron este convenio en enero de 2020, desde cuya fecha está ya vigente, incluyendo la cláusula por la que la heredera universal de la artista está cobrando 2.500 euros al mes. En el último número de Semana la revista desglosa todas las cláusulas de dicho acuerdo, entre las que destaca cómo comercializar el merchandising así cómo proceder antes determinadas situaciones.

Con todo, a través de su amiga, la periodista Isabel Rábago, Rocío Carrasco desmintió hace unos días que la hija de La Más Grande haya cobrado ya 60.000 euros en concepto de adelantos por la puesta en marcha de este museo en la localidad natal de la inolvidable artista.

La apertura de este museo podría coincidir con la emisión de En el nombre de Rocío, la segunda parte del documental en el que Carrasco mostraría los diarios privados de su madre en los que relataba sus vivencias y pensamientos de algunos miembros de los Mohedano. Además, durante la grabación de algunos momentos, Rociíto se trasladó precisamente a Chipiona y visitó a su madre en el cementerio, algo que no había hecho desde la muerte de su madre. Cabe recordar que a pesar de que la familia mediática ha hecho un sinfín de homenajes a Rocío Jurado en Chipiona, Rocío Carrasco nunca ha acudido a ninguno debido a la nula relación que mantiene con ellos. Sin embargo, ahora quiere hacer las cosas a su manera y a lo largo de este año se podría abrir por fin el museo Rocío Jurado, un espacio que ya intentó impulsar sin éxito Amador Mohedano.

Los problemas familiares comenzaron sólo dos años después de que falleciera la cantante. En 2008, bajo la gestión que hizo el PSOE mientras gobernaba en Chipiona, se dieron ciertas irregularidades que colearon en 2011 cuando el PP tomó las riendas del consistorio. Al parecer desde ese 2008 se le otorgó a Amador la responsabilidad de llevar a cabo el plan que pusiera en marcha el museo, pero no se llegó a buen puerto. Ese 2011 el nuevo alcalde detectó irregularidades en la tramitación de unas subvenciones y el asunto se judicializó. Las cosas, presuntamente, no se habían hecho bien y faltaban licencias y lo más importante: el acuerdo de cesión con la heredera universal. A partir de entonces todo se paró y lo que sigue es ya de dominio público: un sinfín de reproches que han salpicado la imagen de Rocío Jurado, esa que ahora está a punto de volver a brillar.

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