Está feo que uno lo diga, pero es la verdad. Mis últimos artículos sobre el 'fenómeno zambomba' están siendo muy comentados, al menos en el círculo de los amigos. Uno de ellos, echado p'alante, me dice que es una sinrazón que estas fiestas "sigan sin una acción del poder ejecutivo local", lo que viene a significar, más o menos, que no entiende la razón por la que las zambombas no cuentan con una ordenanza en toda regla. Como la Feria o la Semana Santa. Me lo suelta así, de repente, y no puedo menos que concluir que lleva razón. Es cierto. El próximo equipo de gobierno local (a éste no le va a dar tiempo) debe adoptar esta medida y regular una fiesta que, según me cuenta mucha gente por el centro, ha cosechado una enorme cantidad de desengañados que tuvieron a bien viajar a Jerez para disfrutar de unas coplas en torno a una candela. Al final se fueron sin coplas, sin comer, sin beber y sin candela. Las ordenanzas, la ley local por antonomasia, se hacen necesarias a la voz de ya. Es el momento justo para hacer algo y evitar que estas fiestas vuelvan al olvido.

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