Pepe Marín

Recuperación de algunas voces poéticas

Opinión

27 de marzo 2023 - 01:31

En la edición del pasado lunes, día 20, Diario de Jerez insertaba en su página 4 un trabajo de María Antonia Peña titulado "Un libro viejo" que ha sido determinante para que me decidiera de una vez a recuperar voces poéticas jerezanas prácticamente olvidadas como son las de -en esta primera entrega-, Juan Antonio Sánchez Quirós y Manuel Luis Vergel Sánchez, más prolijo en producción -que recuerde-, el primero de los citados. Obran en mi poder tres libros "viejos": -utilizo la reseña que hace en su artículo María Antonia Peña-, dos de Sánchez Quirós; Poemas del Sur, accésit "Premio de Poesía Carabela de Oro 1966 "Barcelona" y "Poemario del Vino Naciente" edición de 1977", correspondiendo el tercer libro a Manuel Luís Vergel, titulado "Florilegio de mi huerto", de 1982 dedicado a don José Luis Repetto Bettes, entonces Abad de la Santa Iglesia Catedral.

Sánchez Quirós fue profesor del Centro FP de la Fundación Ruiz Mateos, editora del "Poemario del Vino Naciente" en el que el autor hace un canto al Jerez vinatero, a la viña y sus hombres; al margen del premio reseñado el poeta alcanzó el "Premio Alne" (Madrid-Caracas), galardón gaditano en el Centenario de Falla y "Premio Semana del Caballo" del concurso nacional de la Caja de Ahorros de Jerez. Colaborador asiduo en revistas de poesía, prensa, radio y publicaciones artísticas. En la solapa del ejemplar citado se reseña lo siguiente: "Su lírica de singular matización, hondamente alumbrada con trasfondo de color y enfoque, eminentemente sureños, deja entrever una temática trascendente y universal. "Se apaga el rasgueo/, leve, concisa y exacta/la brisa se acerca queda/,rompe las cuerdas. Y escapa. Sobre la bodega el poeta canta: Flor alada./Geometría blanca./Silencio, andanas/y esperanza./Duerme el vino./Septiembre pasa". Muchas fueron las conversaciones que mantuvimos el poeta y quien esto reseña. Muchos fueron los escenarios que nos tuvieron como actores de versos y prosas siempre acompañados por el vino de jerez ya fuera fino, oloroso o amontillado -en aquellos años yo aún no había descubierto el "palo cortado". En una de aquellas reuniones me propuso que, aún sin dejar mi trabajo de locutor debería alternarlo con un espacio dedicado a ejercer como lector de español. Algo similar a lo apuntado surgió con el paso del tiempo ya que, la empresa Saje contrató mis servicios como enseñante en cursos de locutor de radio. Hoy reivindico la figura de quién fue un hombre noble, amigo de sus amigos, escribidor de versos y jerezano pleno de autenticidad. Para él, mi recuerdo emocionado.

En mayo de 1950 Manuel Luis Vergel tradujo en versos los conceptos que se arraciman en el penúltimo trabajo de su libro "Florilegio de mi huerto", con el siguiente título: "El último adiós". El cierre definitivo del citado ejemplar, titulado "Con rubor", escribe: En el mundo, se puede y se debe ser feliz. De la felicidad que encontremos será medida proporcionada la felicidad definitiva. Siempre en línea tradicional, en su trabajo se concentran un buen número de poemas dedicados a hermandades de Jerez, a sus imágenes, a sus barrios, a sus vinos, a la Navidad… "la amistad y la sinceridad no son términos hueros, antes al contrario son actitudes que le definen y que él posee como el más valioso bagaje humano". Así escribí un día tras el trabajo conjunto que semanalmente realizábamos para Radio Popular de Jerez desde la antigua sede de Hermandades del Trabajo, sita en Plaza del Progreso. Se trataba del concurso Minicesta -bebiendo en las fuentes de TVE y su convocatoria titulada Cesta y Punto-. En Minicesta participaban alumnos de colegios e institutos de Jerez, siendo director del mismo.

La atención que Manuel Luis Vergel dedicaba a la perfección al concurso citado no restaba tiempo para escribir en prosa o verso, confiando siempre en lograr algo bello, expresión de su pensar y sentir. Vaya para el que también fue mi amigo, el prosista o versificador Manuel Luís Vergel, mi entrañable recuerdo.

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