Análisis

Inmaculada Peña Ruiz

Reflexión sobre la divulgación artística

El pasado viernes 26 de noviembre di una conferencia en San Fernando sobre el retablo gótico dedicado a San Miguel Arcángel y La Pasión de Cristo, que forma parte de la Colección Joaquín y Helena Rivero en Bodegas Tradición.

Mi participación fue una de las de cinco ponencias, organizadas por la Asociación Cultural Cofrade La Venera, para el III Simposio sobre Hermandades y Cofradías de la Provincia de Cádiz.

Disfrutando igualmente del resto de conferencias, no me dejaba de llamar la atención la gran aceptación que este tipo de comunicaciones genera en el público, por la complejidad de su contenido. Soy de la opinión de que la cultura y el patrimonio en general, comprendido de la mano de expertos, es una de las mejores experiencias que se pueden vivir.

Al igual que el Jerez, explicado por el enólogo "a pie de bota" en la "crujía" de una bodega, el arte, explicado por una persona formada en la materia, no sólo transmite credibilidad, además, es capaz de sembrar con sus palabras, esa semilla de la curiosidad en aquellos que la escuchan.

En muchas ocasiones, el valor artístico, el atractivo histórico, la importancia cultural e incluso, la popularidad de una obra de arte, dependen en gran medida de esa labor de divulgación que la pone en valor y le da sentido, para que un espectador que no la conoce, la entienda. Porque cuanto más difícil es entender una obra de arte y más lejana nos parece a la vida cotidiana, mayor es la necesidad de ser protegida, conservada y divulgada por los expertos.

Por tanto, la celebración de simposios como el organizado en San Fernando, así como conferencias, charlas especializadas o visitas, son capaces de influir de forma decisiva en el pensamiento de los asistentes y también, en la historia material, futuro y sino de cada obra de arte.

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