Manuel Sotelino
La Crestería de Manuel Sotelino: Las redes y el Resucitado
Me viene a la memoria el conocido pasaje evangélico que llega como anillo al dedo para esta crestería. Por llegar más al detalle, tomando en cuenta que pudiera haber alguien que no lo conozca, me refiero a aquel en el que Jesús —ya resucitado— se presenta a sus discípulos después de una pesca aciaga en el mar de Tiberiades. Lo de ‘Tiberiades’ viene por Tiberio que era en aquel tiempo el César que gobernaba el Imperio Romano. También conocido este lago o mar como de Galilea. En definitiva, fue Jesús quien les dijo que echaran las redes al lado derecho de la barca y grande fue el acopio de peces. San Juan, de pronto, reconoció a Jesús que se encontraba en la orilla mientras los discípulos apenas podían con la red cargada de pescados.
Me viene el pelo lo de las redes y Cristo Resucitado. Lo hemos podido comprobar hace pocas fechas cómo el mundo cofrade en general, se pasaba de frenada mientras juzgaba, apresuradamente, la que iba a ser la imagen titular de la hermandad de la Sagrada Resurrección. Todo ello a través de las redes sociales. Grande fue la salida de pata de banco por adelantarse a la acción. Ya se sabe que los ímpetus no traen nada bueno. La esencia de las cosas está en hablar poco y a tiempo. Así la gente te suele tener algo de más respeto.
También se pudieron leer algunos comentarios desafortunados, pero en el bando contrario. Criticando a los que se habían adelantado emitiendo un juicio fuera de lugar. Total, que al final, los excesos de una y otra parte fueron a demostrarnos que estamos tras el matorral esperando para ver a quién va ir dirigido nuestro próximo tiro. Una cosa como muy eclesial.
Cristo Resucitado, finalmente, sorprendió a todos. Tanto a los discípulos, cuando echaron las redes al lado derecho de la barca, como a aquellos que juzgaron precipitadamente. Cristo siempre nos sorprende a todos. Y llegó una imagen que por supuesto será una aportación importante al ya rico patrimonio imaginero de la ciudad. Eso sí, con todos mis respetos, sin quizá la valía artística suficiente al ser una copia de la que hiciera en su momento el genial don Luis Ortega Bru. Pero esto es una apreciación personal.
Enhorabuena a la hermandad de la Sagrada Resurrección por su nueva imagen titular que atraerá mucha más devoción. Y una tarjeta amarilla a todos aquellos que usan las redes no para recoger peces; sino más bien para dárselas de doctores de la nada. Hay que ver lo atrevido que es el desconocimiento.
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