‘Crossobar’, bah
‘Crossobar’, bah
Cuando Homo Zapping apareció por 2003 por una Antena 3 que necesitaba formatos para combatir los realities de Telecinco los espacios de los grandes canales congregaban a muchos más espectadores. Era divertido que El Terrat, con una serie de actores que por entonces eran desconocidos (nada menos que Paco León, Yolanda Ramos o José Corbacho), se riera de forma abierta de lo que se hacía en la propia tele. En el canal y fuera de él, lo que generaba más pique. La televisión era tan común a todos, y con tantos defectos, que era muy cachondeable. De ahí surgieron unas parodias de Raquel Revuelta, Igartiburu, Erquicia, Belén Esteban o María Teresa Campos que mejoraban a los originales. Impactaban sobre todo según el ego del imitado.
Homo Zapping declinó por puro desgaste aunque siempre con materia prima suficiente, la que se iba incorporando a las cadenas. Pero había caricaturas como aludir a Aquí no hay quien viva que eran totalmente infructuosas.
Todos hemos visto ya demasiadas cosas y lo que es seguro es que cada uno tiene un universo audiovisual muy distinto a los demás. Es más difícil encontrar personajes, contenidos, tan unánimes con los que nos riamos todos. Ya por ahí hacer un nuevo Homo Zapping, es decir, Crossobar, como lo han llamado en La 1, lo tiene más complicado.
Pese a contar con fichajes estelares tipo Arturo Valls, la metatelevisión parodiada no tiene tanto interés ni, por lo visto en la primera entrega, tiene inspiración.
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